31 julio, 2021

RESUMEN DE LA FERIA DE OTOÑO-2016 DE MADRID: UN CICLO CON POCOS TROFEOS Y MUCHOS SUSTOS.

Sobre Feria de Otoño
La Feria de Otoño es la última feria taurina madrileña del año, y la penúltima feria de primera de la temporada europea y la última organizada por la empresa Taurodelta, que ha administrado la Plaza Monumental de Las Ventas durante los últimos doce años.

Como he comentado en otras ocasiones, la empresa de Las Ventas tiene dificultades para redondear los carteles de esta feria otoñal, que se celebra cuando la temporada está dando las boqueadas, por lo que las figuras no están muy dispuestas a enfrentarse con toros de gran trapío ante una afición tan exigente como la que ocupa los tendidos en Las Ventas.

Sobre Feria de Otoño
La Feria de Otoño es la última feria taurina madrileña del año, y la penúltima feria de primera de la temporada europea y la última organizada por la empresa Taurodelta, que ha administrado la Plaza Monumental de Las Ventas durante los últimos doce años.

Como he comentado en otras ocasiones, la empresa de Las Ventas tiene dificultades para redondear los carteles de esta feria otoñal, que se celebra cuando la temporada está dando las boqueadas, por lo que las figuras no están muy dispuestas a enfrentarse con toros de gran trapío ante una afición tan exigente como la que ocupa los tendidos en Las Ventas. Por consiguiente, para presentar carteles interesantes anuncia a los diestros notables que tienen un buen ambiente en Madrid.

La edición de esta corta feria otoñal se compuso de cinco festejos celebrados entre el jueves 29 de septiembre y el domingo 2 de octubre. Comenzó el jueves con una novillada, continuó el viernes y el sábado con dos festejos mayores y concluyó el domingo con una doble dosis de toros, ya que, por la mañana, fuera de abono, se celebró la novillada sin picadores del final del certamen “Camino Hacia Las Ventas”, y por la tarde la tercera y última corrida que cerraba el ciclo.

Los festejos fueron televisados por Toros Televisión y, basado en lo visto en la pantalla, hago un resumen de lo sucedido en Las Ventas. Para ello primero incluyo los carteles de los cinco festejos en forma de reseñas seguidas por algunos datos cuantitativos, y a continuación comento sobre lo más relevante acontecido en los cinco festejos del ciclo otoñal madrileño.

Carteles y dos datos cuantitativos
Madrid. Jueves, 29 de septiembre. Primer festejo de la Feria de Otoño. Novillada. Cuatro Novillos de El Tajo, el 2º fue devuelto por flojo., dos de La Reina, 1º y 4º, y uno de Ave María, el 5º bis como sobrero (bien presentados, descastados y faltos de fuerza y fondo en conjunto) para Manolo Vanegas (silencio; saludos), Pablo Aguado (saludos tras aviso; saludos tras aviso) y Rafael Serna (silencio; silencio tras aviso). Entrada: 2/3. Incidencias: Ángel Gómez saludó tras banderillear al 2º bis.

Madrid. Viernes, 30 de septiembre. Segundo festejo de la Feria de Otoño. Primera corrida. Toros de Fuente Ymbro (bien presentados, serios y bien armados, y de diferente juego; los mejores los encastados 1º y 2º, aunque este algo escaso de fuerza, y complicados el resto) para Eugenio de Mora (saludos tras aviso; silencio), Juan del Álamo (silencio tras aviso; silencio) y Román (oreja; saludos tras aviso). Entrada: 3/4.

Madrid. Sábado, 1 de octubre. Tercer festejo de la Feria de Otoño. Segunda corrida. Toros del Puerto de San Lorenzo (bien presentados con excesivo peso; descastados, deslucidos y desarrollaron peligro en el último tercio) para Curro Díaz (palmas; saludos; saludos) y José Garrido, mano a mano, (palmas, ovación que recogió la cuadrilla por el torero pasar a la enfermería; silencio tras dos avisos). Sobresaliente: Jeremy Banti. Entrada: más de 3/4).

Madrid. Domingo, 2 de octubre. Cuarto festejo de la Feria de Otoño. Novillada mixta matinal, “Final del Camino hacia Las Ventas”. Domingo, 2 de octubre. Novillos y erales de Jandilla y Vegahermosa, 2º y 3º, (manejables en conjunto) dos para el novillero con caballos Daniel Menes (saludos tras aviso; saludos) y seis erales para los concursantes del “Final del Camino Hacia Las Ventas”, Alfonso Ortiz, de la Fundación El Juli (saludos; ovación), Alejandro Adame, de la Escuela Taurina de Madrid, (oreja; saludos tras dos avisos) y Francisco de Manuel, de la Fundación El Juli (oreja; oreja con petición de la segunda). Entrada: ¼

Madrid. Domingo, 2 de octubre, Quinto y último festejo de la Feria de Otoño. Tercera corrida. Toros de Adolfo Martín (bien presentados y de juego variado, sobresaliendo el encastado y noble 1º y el manejable, pero escaso de fondo, 5º, y con dificultades el resto) para Rafaelillo (saludos; saludos), El Cid (saludos tras aviso; saludos) y Morenito de Aranda (silencio; silencio). Entrada: más de 3/4.

En las tres corridas se cortó solo una oreja, en la novillada con picadores ninguna, y en el festejo “Camino Hacia Las Ventas” tres. En total se concedieron cuatro trofeos y estos fueron los recipientes: el matador de toros Román, una, y los concursantes Alejandro Adame, una, y Francisco de Manuel, dos, siendo este el único actuante que abrió la Puerta Grande de Las Ventas.

A pesar de la ausencia de las figuras en Las Ventas hubo buenas entradas, ya que el coso casi se llenó en las corridas segunda y tercera, hubo tres cuartos del aforo llenos en la primera corrida, dos tercios en la novillada y un cuarto en el festejo “Final del Camino hacia Las Ventas”.

Comentarios
La novillada: un festejo sin trofeos
El jueves 29 de septiembre se abrió la Feria de Otoño con la novillada picada con un cartel interesante, formado por el venezolano Manolo Vanegas y el sevillano Pablo Aguado, los dos novilleros que, tras Adame alternativarse, ocupan los dos primeros puestos en el escalafón novilleril, con 26 actuaciones con 33 trofeos obtenidos, y con 19 festejos con 14 orejas cortadas, respectivamente, y lo completaba Rafael Serna, también sevillano, que reaparecía tras la gravísima cornada que padeció en este mismo ruedo el pasado 12 de junio.

Los tres necesitan el triunfo y con valor, buenas maneras, y esfuerzo hicieron todo lo posible para conseguirlo, Tuvieron buenos momentos con capote y muleta, pero les fue imposible puntuar por las malas condiciones del encierro que les tocó lidiar, ya que en conjunto a sus faenas les faltó emoción por la endeblez de los animales.

Los novillos pertenecían a los dos hierros de Miguel José “Joselito,” El Tajo y de La Reina, más un sobrero de Ave María, lidiado en quinto lugar por devolverse el segundo ejemplar por débil. Todos fueron serios y bien presentados y más o menos manejables, pero descastados, sosos, y endebles, a tal punto que en ocasiones doblaron las manos, Estas son unas condiciones que en otras plazas los toreros arrimándose las pueden tapar, pero no en Madrid, en donde para que se triunfe el público exige que el toro tenga movilidad y la faena continuidad.

Las mejores intervenciones estuvieron a cargo de Vanegas con el cuarto ejemplar y de Aguado en el quinto.

El venezolano recibió al cuarto, un serio novillo con 491 kilos, pero también endeble como sus hermanos, con dos apretadas largas de rodillas en el tercio, seguidas por unas verónicas, Tras brindar al público también inició la faena de rodillas, y de pie, con valor y oficio, completó una faena en la que no pudo redondear las tandas de pases por la falta de fondo del animal. Sin embargo, consiguió dar algunos mandones naturales y derechazos de calidad. Cerró la faena con un toreo de cercanías rematado por unas luquecinas y, al matar de una estocada, hubo una minoritaria petición de oreja. El premio quedó en saludar en el tercio.

El fino torero Pablo Aguado, que torea con gusto y clase, tuvo que olvidarse de esas cualidades, para a base de valor, ganarse al público al enfrentarse con el soso y complicado quinto, el sobrero de Ave María. Lo esperó en el centro del ruedo de rodillas, para allí darle largas cambiadas, las dos primeras muy ajustadas, pero al dar la tercera fue feamente volteado recibiendo un palizón, del que se repuso para seguir lidiando al complicado oponente. Tras brindar al público, con la muleta le robó pases al animal. Tratando de buscar el triunfo se pasó de faena, por lo que oyó un aviso antes de deshacerse del novillo de una buena estocada. Saludó en el tercio y pasó a la enfermería. Este fue el parte facultativo: “Traumatismo facial con hematoma en región malar izquierda. Puntazo en cara posterior de parrilla costal derecha. Pendiente de estudio radiológico. Pronóstico: reservado”.

Rafa Serna no tuvo opciones con el lote más apagado del encierro, siendo silenciado al rematar al tercero de un pinchazo y estocada, y al sexto de una estocada caída, un pinchazo y un golpe de descabello.

Primera corrida: sobresale la entrega de Román que cortó una oreja
El cartel lo formaron el veterano diestro toledano Eugenio de Mora, que volvía a Las Ventas tras haber cortado una oreja en una corrida veraniega y que no pudo torear en San Isidro por suspenderse la única corrida en que estaba anunciado, el salmantino Juan del Álamo, de gran ambiente en Madrid, a cuya afición le debe su renacimiento torero, y el valenciano Román, un prometedor nuevo valor que en San Isidro confirmó la alternativa sin suerte, pero que en su repetición el 15 de agosto puntuó en este ruedo. Lidiaron un bien presentado encierro de Fuente Ymbro, de cuyos ejemplares solo el primero y el segundo tuvieron cualidades para triunfar por la nobleza con que embistieron, mientras los cuatro restantes desarrollaron complicaciones y peligro en el último tercio.

El primero le tocó en suerte al clásico diestro toledano. De salida lo paró con unos lances de tanteo por el animal salir suelto. Comenzó el último tercio de rodillas dando unos pases por alto y unos largos y templados derechazos más uno de pecho. En los medios, ya de pie, continuó toreando por el lado derecho, y con mucha clase, firmeza, oficio y gusto, completó tres tandas de derechazos, dando el pecho, adelantando la muleta para con templanza ligar pases largos. A continuación, dio un par de tandas de naturales también con mucho gusto y clase, pero las series fueron más cortas y los pases menos ligados por el toro venirse a menos. Los pases de pecho y unos y ajustados trincherazos brillaron en los remates de las series. La oreja la tenía en la mano, pero al despachar al astado de una estocada caída tras un pinchazo, el premio se redujo a saludar en el tercio bajo unos fuertes aplausos. Al complicado cuarto lo lidió con oficio y firmeza, pero, por las pobres condiciones del animal, no redondeó faena. Mató de un pinchazo más una efectiva estocada, y oyó silencio.

Juan del Álamo, que tantos triunfos ha obtenido en Las Ventas, en este festejo no tuvo su tarde, pues no se acopló al noble toro segundo. Lo mejor de su labor fue su elegante toreo capotero, pues la faena de muleta tuvo altos y bajos, por lo que, a pesar de cobrar una buena estocada, oyó silencio. Quiso desquitarse, estando tesonero con el complicado quinto, al que le faltó fuerza y clase. Al dar un muletazo fue volteado espectacularmente. No fue herido, pero sí salió maltrecho y, con valor, continuó intentando ligar faena, consiguiendo solo dar algunos buenos pases sueltos. Tras matar de pinchazo hondo y dos descabellos volvió a ser silenciado.

La tarde no se presentaba fácil para el joven Román, pues tuvo que enfrentarse con el peor lote de los Fuente Ymbro, dos astados que desarrollaron mucho peligró en el último tercio. Ahora bien, el valenciano, que está pidiendo sitio entre los nuevos valores, con firmeza y un valor espartano más con buenas maneras, intentó torearlos como si fueron nobles oponentes. Los resultados fueron dos emocionantes faenas que, sin ser redondeadas, tuvieron brillantes momentos. Su heroica labor transmitió una continua emoción a los espectadores, e incluso a los televidentes como yo, que no respiramos tranquilamente hasta ver doblar a sus dos toros. La oreja se la cortó al problemático y exigente tercer astado, que se quedaba corto y embestía a oleadas. Con el capote solo pudo lidiarlo. Brindó al público, y no pudo ligar la faena que deseaba, pero sí sacar mandones derechazos y naturales sueltos y, al matar de una estocada paseó una más que merecida oreja. A que cerró plaza, otro astado con mucho peligro, la faena fue similar a la primera, con las diferencias que en su intento de lucirse fue volteado malamente en dos ocasiones, y que por matar de un pinchazo y una estocada, que necesitó del descabello, perdió un probable trofeo. Saludó en el tercio y fue despedido con una fuerte ovación al dejar el ruedo.

Segunda corrida: Curro Díaz y José Garrido triunfan sin puntuar con peligrosos toros del Puerto de San Lorenzo
Si el viernes hubo emoción en la plaza con la actuación de Román, la hubo mucho más el sábado en el mano a mano entre el maduro diestro Curro Díaz, considerado un torero artista, y el novel diestro José Garrido que de verdad se jugaron la vida lidiando unos serios, bien armados, descastados, complicados y peligrosos toros del Puerto de San Lorenzo.

No recuerdo haber visto recientemente un encierro completo con tan malas condiciones como los toros lidiados esa tarde, y no me hubiera sorprendido que sus lidiadores, que no son toreros hambrientos, con oficio y firmeza los hubieran macheteado para luego con habilidad mandarlos al otro mundo. Ahora bien eso no fue lo que el jienense y el extremeño hicieron, pues jugándose el pellejo, como lo prueban las volteretas, los revolcones y los achuchones que ambos padecieron, con mucha voluntad, gran valor, sabiduría torera y buenas maneras intentaron redondear faenas haciendo el toreo bueno. Y esto tiene aún más mérito si se considera que ninguno de los dos es un torero de batalla de esos que torean las corridas duras.

La faena mejor de la tarde la ejecutó Curro Díaz al complicado tercer astado. Tras lancearlo de salida no hizo quite y Garrido completó uno por chicuelinas, Inició la faena a con unos doblones para meter al descastado animal en la muleta y llevarlo a los medios. Allí después de dar dos templados derechazos, fue volteado al dar el tercero. Se levantó para seguir toreando por ese lado y al dar otra serie de nuevo fue volteado, y, sin mirarse, siguió toreando con la misma clase y gusto. Remató su labor con unos muy artísticos pases del desprecio que motivaron gritos olés en los tendidos. Entonces metió la pata con la espada, pues necesitó de cuatro pinchazos más un golpe de descabello para que el toro doblara. No hubo trofeo. No obstante, el público puesto en pie lo hizo saludar en el tercio. En sus dos otros toros también tuvo momentos en los que hizo el toreo clásico y artístico, a pesar de las muchas dificultades de sus oponentes. Con esos dos otros toros, también falló con los aceros, pues al primero lo mató de un bajonazo, y al quinto de pinchazo, estocada y descabello. Fue ovacionado en el primero y saludó en el tercio en el quinto. Esta ha sido una temporada importante para el diestro jienense en la que se ha ganado al público madrileño al abrir la Puerta Grande el Domingo de Ramos y con su heroica actuación en este festejo.

Garrido no tuvo una faena para resaltar que fuera mejor que otra, pues en sus tres actuaciones estuvo muy por encima de sus complicados toros y, en los tres, con mucho valor y oficio, tuvo momentos lucidos toreando con capote y muleta. En el cuarto, en su intento de obtener un trofeo, fue volteado una vez al torear de muleta y dos veces al ejecutar la suerte suprema, teniendo que retirarse herido a la enfermería antes que el toro doblara, por lo que su compañero tuvo que rematarlo con el descabello. Tras ser operado en la enfermería, bajo su responsabilidad, salió a torear al toro que cerró plaza, teniéndose que retrasar el festejo por unos minutos por esperar que el diestro estuviera listo. A pesar de no estar en plena forma tuvo momentos brillantes, aunque también deslució lo bien hecho al matar de cuatro pinchazos y descabello. En su favor hay que apuntar que tenía la mano derecha vendada pues se la había pisado el cuarto toro. De nuevo pasó a la enfermería. Este fue el parte facultativo: “Herida en región glúteo izquierda de 10 centímetros que afecta a tejido celular subcutáneo. Contusiones múltiples. Pronóstico reservado que no le impide continuar la lidia”.

Un final de feria con una doble dosis taurina
El domingo por la mañana se celebró una novillada mixta que incluía la conclusión del concurso “Final del Camino Hacia Las Ventas” y por tarde la tercera y última corrida del ciclo.

En el festejo matinal el novillero con caballos Daniel Menes lidió dos utreros, uno de Jandilla y otro de Vistahermosa, y Alfonso Ortiz y Francisco de Manuel, alumnos de la Fundación El Juli, más Alejandro Adame, alumno de la Escuela Taurina de Madrid, se enfrentaron con seis erales de Jandilla y dos de Vegahermosa, 2º y 3º, Los tres aspirantes al trofeo mostraron tener cualidades para ser gente en el toreo. Francisco de Manuel, de la Fundación El Juli, fue el máximo triunfador que, toreando con muy buenas formas, le cortó una oreja a cada novillo, y del que cerró plaza le pidieron la segunda oreja, Salió por la Puerta Grande, siendo el único torero que en la feria abrió ese portón. No se quedó atrás Alejandro Adame que le cortó una oreja a su primero y perdió otra en su segundo al fallar con los aceros, oyendo dos avisos, pero a pesar de eso, fue obligado a saludar en el tercio. Su primer eral se lo brindó a sus hermanos los diestros Joselito y Luis David. También por fallar en la suerte suprema Alfonso Ortiz no puntuó, aunque su toreo gustó. También se fue de vacío el novillero madrileño Daniel Menes, aunque estuvo lucido con el capote y muleta, su premio solo fue el de saludar en el tercio al matar el buen utrero de Jandilla y al deshacerse del menos manejable de Vistahermosa.

En el festejo que cerró la feria Rafaelillo, El Cid y Morenito de Aranda lidiaron un bien presentado encierro de Adolfo Martín, una ganadería clasificada como dura, que es una de las favoritas de la afición madrileña. Del encierro dos ejemplares fueron buenos, principalmente el noble y bravo primero, seguido por el manejable quinto, los demás presentaron dificultades, especialmente el tercero y el sexto.

Lo mejor de la tarde lo logró hacer El Cid, que está teniendo un buen final de temporada. En este festejo, aun sin obtener trofeos, con su buen toreo se reconcilió con la afición madrileña, que ha sido la que hace unos años lo puso en figura. Al descastado y falto de fondo segundo, el sevillano, tras dar unos pases de castigo, en los medios, con temple y mando, completó tres tandas de derechazos, rematadas con pases de pecho y del desprecio. Al torear con la izquierda el astado se rajó, y la faena perdió intensidad, al no ser posible ligar las dos últimas series. Mató de una estocada que necesitó de un golpe de descabello, y saludó en el tercio. Al quinto Adolfo, que llegó al último tercio con movilidad, pero que pronto se vino abajo, El Cid lo citó de lejos al comenzar la faena, y de nuevo brilló haciendo el toreo derechista. Al toro venirse abajo, el maestro recurrió al toreo de cercanías, que no es su estilo, para entre los pitones sacar pases sueltos. Al matar de pinchazo, media estocada y un golpe de descabello se esfumó un posible trofeo. Saludó en los medios tras aviso.

Rafaelillo, tras comenzar la faena con unos dominadores y toreros doblones, no se acopló con el toro que abrió plaza, el mejor del encierro, cosa rara en el maestro murciano, que es capaz de triunfar con los peores ejemplares de este hierro. En cambio, buscó el triunfo al pelearse con el complicado cuarto toro, al que le inició la faena dando un farol de rodillas, para luego, con mucho tesón, tener momentos lucidos, y al rematar la faena de un pinchazo y una buena estocada, saludó en el tercio.

Morenito de Aranda, con el peor lote, no obtuvo opciones para el triunfo, ni tampoco los lidió con la maestría que posee, y al rematar al tercero de un pinchazo hondo tras otros dos pinchazos, y al toro que cerró la feria de dos pinchazos y una estocada defectuosa, hubo respetuosos silencios.

Y así se cerró la Feria de Otoño, en la que se ha echado de menos una mejor calidad de ganado, y en la que varios toreros han tenido la suerte de librarse de graves cornadas al ser volteado muy feamente, y además se han otorgado muy pocos trofeos.

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