31 julio, 2021

TORERÍA SÓLIDA DE PERERA Y PAYO

Escasa clientela atrajo el primer cartel del Festival de las Calaveras 2016, y por ello la gradería del coso monumental se observó desolada señalando apenas una entrada punto arriba del cuarto.

La tercia de espadas que actuaron esta tarde, durante el paseíllo llevaron de la mano a cuatro infantes en una original y sentida iniciativa de don Pedro Julio Jiménez Villaseñor, con la cual se le gritó pacíficamente a los organismos que quieren destantear la fiesta brava, que ésta no solo no es nociva para los niños, sino más bien es hasta formativa y sana. Ningún niño que ha sido aficionado a los toros, hasta hoy, ha observado comportamiento agresivo ni para con los animales ni, mucho menos, para sus semejantes. Hoy México y los demás países taurinos

Escasa clientela atrajo el primer cartel del Festival de las Calaveras 2016, y por ello la gradería del coso monumental se observó desolada señalando apenas una entrada punto arriba del cuarto.

La tercia de espadas que actuaron esta tarde, durante el paseíllo llevaron de la mano a cuatro infantes en una original y sentida iniciativa de don Pedro Julio Jiménez Villaseñor, con la cual se le gritó pacíficamente a los organismos que quieren destantear la fiesta brava, que ésta no solo no es nociva para los niños, sino más bien es hasta formativa y sana. Ningún niño que ha sido aficionado a los toros, hasta hoy, ha observado comportamiento agresivo ni para con los animales ni, mucho menos, para sus semejantes. Hoy México y los demás países taurinos han sufrido el drama de que algún joven saque un arma y masacre humanos…

Como en jaripeo ranchero se vieron toros de hasta cinco criaderos distintos: el abre plaza de Pepe Garfias, segundo, cuarto y sexto de Torreón de Cañas, la ganadería anunciada, San Isidro, el segundo, Jaral de Peñas, el quinto, y Teófilo Gómez el de regalo.

En general apreciación fue un encierro variado en tipo, aunque formado con siete toros cabales, cuajados y con trapío. Ya en lidia resultaron mansos, descastados y hasta peligrosos, salvándose de la quema el sexto de Torreón de Cañas y el de regalo proveniente de la vacada de Teófilo Gómez; toro bueno éste, que embistió con clase, fijeza y recorrido y para el que hubiera sido legítimo el haber ordenado el juez el arrastre lento, en cambio el público le despidió con sonora salva de palmas.

Los demás, que se escupieron de la suerte de varas, fueron pitados al ser sus restos llevados al destazadero.

Una serie de maldituras se dedicó a hacer por todo el escenario el cuajado y gordo toro de la casa de Pepe Garfias. Hubiese sido algo menos que imposible para cualquier diestro el arrancarle algún partido, menos para Miguel Ángel Perera –división tras dos avisos, división y vuelta en el de obsequio- quien con sólido oficio y devastador sentido de la técnica logró entregar una pieza dramática en la que granearon pases derechistas de insuperable mérito. Lamentablemente la suerte suprema la hizo mal en incontables ocasiones.

Emocionantes lances buriló a su segundo, un toro mulato y muy fuerte que acometió encastado a los vuelos del engaño, entre que éste era manejado de modo sensacional y con profundidad por el ibérico. No satisfecho lo condujo a varas por chicuelinas aventando muy abajo la anatomía del brazo de salida. Sin embargo, con la sarga lo que parecía apuntar para una gran faena, según se desplazó el burel en los primeros tercios, quedó en pretensión, dando la sensación de que se desentendió de él un tano el espada y no aprovechó cabalmente lo bueno que pudo ofrecer, bajando el telón de un pinchazo hondo y tres descabellos.

Y salió el toro de regalo, gordo y de gran caja, al que le instrumentó cordobinas con la suavidad de la seda. Y raro se escucha, pero el de Teófilo Gómez –”Sanjuanero”, No. 259 y con 536 kilos- fue bueno, bravo, noble, de excelente estilo y notado recorrido, al que burló en una faena de doble moral: una primera parte fue medida, con pulso, variedad, ritmo y temple, y una segunda en la que abusó del encimismo. De cualquier forma tenía casi las orejas en sus puños no obstante vino una estocada atravesada y tres descabellos.

Un toro de mala nota echó por delante “El Payo” –palmas y al tercio-. Claramente soso medias embestidas daba saliendo con la testa en alto. No obstante, el coleta queretano implantó en el albero su oficio, su técnica y su madurez taurina; se impuso luego e hizo valer su ley forjando, como consecuencia, un trasteo de mérito incuestionable en el que hasta muletazos bellos hubo. Una oreja ha perdido por su mal uso del arma.

Un torazo castaño obscuro soltaron en quinto turno. Y no se resistió ante la sarga poderosa y mandona del joven rubio quien pese al mal juego del adversario le sobresalió con otro trasteo de alto mérito. Aquel par de grandes guadañas que salían por las alturas finalmente fueron burladas en una labor seria, categórica, firme y reciamente torera, aunque no honrada con el acero pues atizó una estocada por demás tendida a más de un golpe con la de cruceta.

Luego de una labor decorosa con la capa Arturo Saldívar –silencio y división- hizo aparecer una serie de hechos sin chiste alguno. Ni el bovino ni él lo tuvieron. Aquel por soso, éste por no querer entrar de pleno en su tauromaquia. De la suerte de matar ni se hable.

Con furia y rapidez endemoniada veroniqueó al sexto de la lidia ordinaria. Ya muleta en manos hizo una labor que fue un estupendo ejemplo de lo que es pegar pases, no tener sitio, quedar descuadrado, fuera de distancia y desligar el toreo. Claro, con semejantes incorrecciones técnicas el buen toro, el más potable del encierro de la corrida regular, le pasó de noche, no solo a él, sino a gran parte del cotarro. Un pinchazo, una estocada atravesada y un descabello fueron el epílogo de su incursión mediocre en la función que nos ocupa.

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