19 junio, 2021

LOS PUYAZOS DE SERGIO.

El Aguascalientes aldeanista sigue en su delirio consigo mismo. Se ve y se siente tan hermoso, que ello le impide verse sus crasos hierros.

Tanto se “ama” que alguien ya hasta se animó, pecando mortalmente de temerario, a decir que la ciudad de las aguas tibias y su región son “también cuna de la charrería”. El “argumento” que torpemente blandió fue el de que aquí hubo auge en la cría de ganado.

Se trata, claro está, de un iletrado con entusiasmo por su tierra.

La empresa, se entiende que taurina, de Bailleres paga, pero no manda, y el aguantador público también paga, pero mucho menos manda, consume a pies juntillas.

El Aguascalientes aldeanista sigue en su delirio consigo mismo. Se ve y se siente tan hermoso, que ello le impide verse sus crasos hierros.

Tanto se “ama” que alguien ya hasta se animó, pecando mortalmente de temerario, a decir que la ciudad de las aguas tibias y su región son “también cuna de la charrería”. El “argumento” que torpemente blandió fue el de que aquí hubo auge en la cría de ganado.

Se trata, claro está, de un iletrado con entusiasmo por su tierra.

La empresa, se entiende que taurina, de Bailleres paga, pero no manda, y el aguantador público también paga, pero mucho menos manda, consume a pies juntillas.

En los carteles de los cuatro festejos que conformaron el Festival de las Calaveras, se anunciaron las ganaderías de las cuales provendrían los encierros a estoquearse, quedando en el impreso del inventado mano a mano entre los hermanos Joselito y Luis David Adame, en “de distintas ganaderías”. Sin embargo, nunca pudiendo ser cabales, respetosos y completos y congruentes de lo que se ofrece con lo que se da, en la tercera, que fuera nocturna, finalmente salieron solo cuatro de la dehesa anunciada, Guanamé, y para el de a caballo uno de Rancho Seco y otro de, faltaba más, Bernaldo de Quirós. Aquello de “distintas ganaderías” obedeció, quizás, a que se le permitió a los alternantes escoger sin presiones de tiempo un encierro a modo.

Y la “nueva empresa” ya anunció, con platillo y pompa y con la misma sofocante política y el mismo criterio enano de la anterior, los carteles de lo que será la primera parte de la campaña en el coso grandote de Insurgentes.

Más de lo mismo se ve en las combinaciones. Fuera de alguna ganadería novedosa, como la de José Julián Llaguno, se ven, con sólida inamovilidad las que crían bóvidos de acreditada mansedumbre. En tantos años quienes manejan la fiesta no se han podido quitar de encima los dañosos y malignos quistes de Bernaldos, Teófilos, San Isidros y otras malas yerbas que tiran a la basura la emoción trágica que da motivo y razón al espectáculo taurino.

Así mismo, continúan con la absurda actitud de complacer a sus involutivos consentidos entre que marginan a otros espadas luchones y con cualidades como para escalar en el cerrado y amafiado círculo y que bien pudieran generar rivalidades y ésta, a su vez, pasión entre el aguantador e ingenuo público.

Finalmente uno de los miembros de esta “empresa nueva”, el opulento ganadero de Xajay Javier Sordo, para bajar el telón a la presentación oficial, mandó un mensaje, el de que hay que defender a la fiesta de tanto ataque; por supuesto que se refería a la fiesta mediocre que se padece y de la que hoy él mismo es promotor, y no a una mejor y apasionante que deberíamos tener.

Y otro que ya se va del poder estatal en Aguascalientes, el aún gobernador Carlos Lozano de la Torre, se organizó una fiestecita privada, con todos sus incondicionales, entre ellos algunos medios de comunicación, y en el patio de cuadrillas del coso de Alberto Bailleres antes del paseíllo del mano a mano antes acotado en esta cuartilla, en donde se descubrió una placa metálica en la que “se le dan las gracias” por haber “blindado” la fiesta en la entidad al haberla declarado patrimonio cultural inmaterial”. Claro que una parte de la afición local, la todavía pensante, hubiera preferido que durante su “reinado” haya salido en las plazas de la capital el toro con edad, trapío y casta y no tanto novillón adelantado que el público consumió…

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