28 noviembre, 2016

LOS PUYAZOS DE SERGIO.

Cuatro funciones ya han pasado en el coso gigantesco y cada vez más solo de la colonia Noche Buena en la monstruosa Ciudad de México.

A los aficionados aún pensantes, por esa empatía que le tienen a la fiesta, les preocupa la situación; sin embargo, más le debería preocupar al monopolio que tiene en sus poderosas manos el manejo del espectáculo.

Este fin de semana se reanudó el ciclo con un par de corridas, otra vez, tal se inició, sábado y domingo, y pese a que la empresa oferte promociones de unas y otras –comprando el boleto para la corrida del sábado se entraba gratis a la del domingo-, el público no acaba de entrar en toros.

Cuatro funciones ya han pasado en el coso gigantesco y cada vez más solo de la colonia Noche Buena en la monstruosa Ciudad de México.

A los aficionados aún pensantes, por esa empatía que le tienen a la fiesta, les preocupa la situación; sin embargo, más le debería preocupar al monopolio que tiene en sus poderosas manos el manejo del espectáculo.

Este fin de semana se reanudó el ciclo con un par de corridas, otra vez, tal se inició, sábado y domingo, y pese a que la empresa oferte promociones de unas y otras –comprando el boleto para la corrida del sábado se entraba gratis a la del domingo-, el público no acaba de entrar en toros.

Luego de 20 años de estar ausente por caprichos de la tauromafia nacional, retornó a la capital el legendario hierro zacatecano de José Julián Llaguno; y lo hizo con un encierro de soberbia presencia, pero de modesto juego.

Si apenas dos de los torazos liberados de chiqueros en algo admitieron a los actores, como encierro la nota fue mala. Los astados resultaron sin casta y sí con sosería.

La tercia de espadas anunciada no logró más que palmas en algunos momentos de la corrida.

No mal estuvo el intoxicado jalisciense Arturo Saldívar con su primero, sin embargo, no deja de acusar su mal hábito de retrasar el engaño, llamar la atención al pitón contrario y desarticular el toreo.

El peninsular Ginés Marín, que confirmó alternativa, dejó buena carta de visita; es un diestro de clase, buen estilo y mejor gusto para interpretar el arte de Cúchares, además de estar preparado técnica y profesionalmente. Por su parte el tercer espada y testigo de la ratificación de investidura del extranjero, Juan Pablo Llaguno, batalló toda la tarde enfrentando a su severo lote. No se le puede dar un compromiso tan grave a un joven que por falta de experiencia está naturalmente inmaduro para enfrentarlo.

Como la tauromafia mexicana da corridas a destajo a sus apapachados, deja petrificados a otros que merecen la pena y merecen más y mejores carteles, y entre estos diestros se haya al fino torero acotado. Con bien pocas tardes durante el año que inicia su agonía, le faltó una muleta de mayor mando y reciedumbre para haber podido someter al poderoso y violento segundo de su lote.

Un aficionado de barreras sombreadas, ya en la corrida del domingo, gritó en un momento certera y oportunamente: -¡Torero de seda!

Se refería al potosino Fermín Rivera.

Si, torero de seda es este sensacional coletudo de dinastía.

Su educación taurina traslució y se reveló durante toda la tarde y hurtó un partido estupendo y meritorio a un lote nítidamente malo que parecía no dar opción alguna a la buena práctica taurómaca.

Pero Fermín con alto sentido de la colocación y temple inventó a sus dos adversarios un partido excelente quedando por encima de ambos. Al primero lo pinchó y perdió la oreja, en cambio salió al tercio, pero a su segundo le atizó buena estocada y cortó la primera oreja de la campaña. Ahí alumbró el diestro más clásico y señorial que México cuenta.

Sergio Flores, mientras tanto, se deshizo con pases graves y dominadores de una serpiente que se aquerenció en las maderas y a su segundo, el único que embistió con clase de un pésimo y terciado encierro del Vergel, le trazó variada, talentosa y entusiasta faena para cortarle las orejas, la segunda exageradilla.

Fue un torero español del montón a confirmar la alternativa, José Garrido. ¡Vaya ociosidad de empresa al ponerlo y vaya diestro intrascendente!

Deja un comentario