3 enero, 2017

LOS PUYAZOS DE SERGIO.

Todavía en pleno 2017 hay “aficionados muy enterados” que culpan a Manolo Martínez de haber eliminado la bravura de la ganadería mexicana; incluso hay otros, aún “más enterados”, que afirman que el mandón de Monterrey hizo desaparecer el legendario y romántico criadero laguense de La Punta, cuando semejante reino de casta terminó sus días gloriosos por causas muy ajenas a la órbita taurina.

Pero cuanto diéramos porque actualmente en las plazas de toros se lidiara ganado con las características del que imperó en el episodio martinizta.

Todavía en pleno 2017 hay “aficionados muy enterados” que culpan a Manolo Martínez de haber eliminado la bravura de la ganadería mexicana; incluso hay otros, aún “más enterados”, que afirman que el mandón de Monterrey hizo desaparecer el legendario y romántico criadero laguense de La Punta, cuando semejante reino de casta terminó sus días gloriosos por causas muy ajenas a la órbita taurina.

Pero cuanto diéramos porque actualmente en las plazas de toros se lidiara ganado con las características del que imperó en el episodio martinizta. Reses disminuidas, es cierto, en presencia, no obstante, con mayor equilibrio entre nobleza y bravura. Martínez fue un torero señorial que basó su tauromaquia en el son, la largueza en los pases, la armonía musical en su conjunto y el poder contundente escondido sutilmente con su arte, algo que se logra solamente con el toro que acomete una y otra vez hasta provocar series cuantitativas; además de cualitativas, en el caso del aludido –véase la faena a “Tigre” de Los Martínez en la Plaza México-.

Cuando el “Milagro de Monterrey” desaparece del paisaje taurino nacional, su trono quedó vacante y el espectáculo desorientado.

Para entonces, y ya con varios años de alternativa, tres coletudos fueron los pretendientes a ocupar semejante sitio: Miguel Espinosa, Jorge Gutiérrez y David Silveti.

Con éstos dos últimos es que se inaugura llanamente el bloque del llamado “toreo encimista”, es decir, un modo en el que el actor ha de acortar las distancias, muchas veces hasta hacerlas desaparecer, entre él y la testa del adversario.

Desde luego que por una parte hay mérito en ello, pero resulta altamente contradictorio por otra. La generalidad de los ejemplares lidiados por los acotados se anclaba sólidamente en los alberos por falta, evidentemente, de bravura; esta mala e indeseable condición en el comportamiento del bovino orilló a los de seda y oro a colocarse tan cerca para encelarlo que no pocas ocasiones se dejaron hasta trompicar sus cuerpos, regresando luego a la cara del adversario para pegar uno o dos muletazos y generar el delirio en la clientela.

Una tarde de enero de hace ya muchos años, quizás veinte, Silveti enfrentaba un lote de Begoña en el coso La Luz de León, Guanajuato; su segundo dio nota de marmolillo y entonces el hijo del “Tigrillo” se irguió muy cerca de él y centró su cuerpo en el testuz. Ahí aguantó el salmantino por varios y eternos segundos hasta que el bicorne alargó un tanto el cuello y con los belfos husmeó los brocados de la taleguilla a la altura del muslo siniestro. La mayoría pensó que el diestro rectificaría de inmediato su “comprometida” situación geográfica, sin embargo, no movió su anatomía ni un geme; dejó que el húmedo morro lo tocara y luego onduló suavemente el engaño y provocó media embestida a la cual dio solución con un pase de pecho. El público detonó el ole pero ya puesto de pie.

Acto similar protagonizó Gutiérrez en el coso de Insurgentes, solo que el “toro de lidia” al que le realizó la “hazaña” sí que llegó a lamer la taleguilla…

Pareciera que ambos se jugaron la vida, sin embargo, lo que evidenciaron fue la mansedumbre a prueba de lava de tales animales.

El 2017 será un año retador, sobre todo para una empresa hasta hoy fallida. El regreso de la clientela depende del toro con edad, trapío y además bravura; de combinaciones atractivas, creativas, variadas, de cara a la lógica de la dinámica taurina y no a favor de compadrazgos, amiguismos, chiqueo a figurines e insulsas influencias.

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