21 enero, 2017

LA ALTERNATIVA DE BELMONTE

Madrid, 16 Octubre 1913.

Cartel: Seis de Bañuelos para Machaquito, Rafael Gallo y el gladicantano Juan Belmonte.

El ganado anunciado primeramente eran seis toros de Guadalest; pero el jueves por la mañana la Empresa fijó unos preventivos sustituyendo los toros del marqués, por otros de Bañuelos. ¡Casi nada! En el público causó un efecto desastroso la permuta; ¡pues no va diferencia de los guadalest a toros colmenareños!

Madrid, 16 Octubre 1913.

Cartel: Seis de Bañuelos para Machaquito, Rafael Gallo y el gladicantano Juan Belmonte.

El ganado anunciado primeramente eran seis toros de Guadalest; pero el jueves por la mañana la Empresa fijó unos preventivos sustituyendo los toros del marqués, por otros de Bañuelos. ¡Casi nada! En el público causó un efecto desastroso la permuta; ¡pues no va diferencia de los guadalest a toros colmenareños!

A pesar de las faenas hechas por los muchos enemigos de Belmonte, que hasta aconsejaban a los aficionados que no asistiesen a la corrida, la plaza, al hacerse el despejo, está llena de bote en bote. Sólo algunos palcos se encuentran desocupados; lo demás, todo lleno.

Al hacerse el apaseo sonaron palmas y pitos. Los pitos, seguramente de los que creían a esos malos informador es de la opinión, que aseguraban que Belmonte era el culpable de la subida de precios. ¿No y no mil veces?, malas personas. El domingo pasado torearon Bombita, Machaquito y Gallo seis de Murube a mucho menor precio. En esta corrida, figuraba en lugar de Ricardo, Belmonte, «que cobraba mucho menos que Bombita», y en vez de murubes se lidiaban guadalest, que son toros más baratos que aquéllos.

Entonces, ¿por qué costaban más las localidades en la corrida de hoy que en la del domingo? Porque la Empresa estaba segura de que hoy se la llenaba la Plaza, y no iba a desaprovechar la ocasión de taparse de las pérdidas anteriores ¿Que fué un abuso? Lo que ustedes quieran; pero es una mala fe muy grande echar la culpa al torero, que está precisamente interesado en que los billetes cuesten poco, para que el público le exija menos.

En fin, los que se proponían perjudicar a Belmonte, ya lo lograron; el público fué de uñas, y gracias al arte maravilloso del de Triana, pudo éste triunfar. Si no llega a ser un torero de oro de ley, bien le hubieran hundido.

En primer lugar sale un bañuelos, que es retirado al corral por manso; le sustituye otro, de igual ganadería, que temó una vara y también fué retirado por manso y per cojo, ¡ole los ganaderos!

Tercer primero. Es un terete cárdeno, de Olea, muy chico y sin cuernos. Belmonte da tres verónicas y una media colosales. Hace un quite de rodillas, y el público como si no. Cuatro varas de Céntimo y Berruga, dos caídas y un caballo. Pilin coloca un buen par. Calderón, medio; otro medio Pilin y repite Calderón con otro. Machaquito da la alternativa a Belmonte, que viste de color salmón y ore. Juan brinda a la presidencia y a un amigo del 2, y da al bicho pases naturales, de pecho y de molinete, como no se pueden dar mejor. Media pescuecera y media baja delantera y perpendicular, y un descabelle a pulse (Muchos pitos y algunas palmas.)

Segundo, colorao, de Bañuelos, y ciego. Se arma una bronca horrible, después que toma el cornúpeta dos varas, y vuelven a salir los mansos. El segundo bis es negro, sin pitones; una chiva. Gómez dió unas verónicas, una sola buena, y el animalito soportó seis varas, por tres caídas y dos bajas, siendo aplaudidos en dos quites Belmonte y Gallo. Gonzalito y Posturas, banderillean medianamente, y Gallo. de encarnado y oro, da la vuelta al ruedo toreando al novillo, pues empieza y acaba la faena en el 2; la faena, sosa y malona; un pinchazo sin soltar, otro, una espantada (pitos), un metisaca, un aviso y broncaza.

Tercero, de Bañuelos, colorao. Machaco larga dos banderazos. y el público se entretiene en insultar a la Empresa. Lleva el toro fuego, recibe sólo dos varas. Conejo y Cámara prenden un par y medio, y el público empieza a tirar almohadillazos y el buey regresa al corral, no sin que les espectadores se arrojaran al ruedo, armando una trapatiesta horrible. Conferencia Machaco con el Presidente, y después de una pausa muy larga (tal vez para dar tiempo a que crecieran les toros enchiquerados), aparece un torillo negro lucero, sin cuernos. Machaco suelta cuatro bandazos a toda tela. Belmonte, que va dominando al público, es ovacionado en un ceñidísimo quite, marca de la casa Catalina medio mata al toro de un puyazo, y con cuatro, coge el de Córdoba las banderillas, prendiendo un par abierto. Conejo mete un buen par, y Rafael, de verde y oro, pasa bien al moribundo para una casi entera, gazapeando. (Muchas palmas.)

Cuarto, colorao, con cuerna, de Colmenar, y manso. En una arrancada hocica a Cantimplas, que es el único que se descara con el toro. Sin tomar ninguna vara es condenado a fuego, Cantimplas y Cámara meten par y medie por barba, y Machaco, sin arrimarse ni en broma, pasa malamente de muleta para un bajonazo que queda al toro cojo; otro mandoble avisando Cámara desde un burladero; media buena cuando el toro está ya doblando, y un descabello. ¡Y el público aplaude!

Quinto, colorao él, con cuerna él y derrengado él. Gallo da unos lances de lance. Cuatro varas, dos porrazos y un jaco. Gallo, dando pruebas de muy poco compañerismo, al ver cómo está el toro, ofrece banderillas a Machaco y Belmonte, que no aceptan, sin duda para poner en ridículo a Belmonte porque torea un poco más que él y toda su familia junto. Gómez después de una o dos pasadas, clava un par superior al cuarteo. Y cómo la combina no le resultó, cerraron Posturas y Blanquet, que clavaron mal y de cualquier manera, pues el toro no estaba para aquello. Gallo pasa de muleta, siendo abroncado en un pase de rodillas, dando la salida a la querencia de un caballo muerte. (¿Ven ustedes cómo el público ya se va enterando de les pegoletes de este torero de primera fila?) Un puñalón y media superior entrando malamente, valen más palmas y pitos a Gallo. ¡Qué suerte la de este hombre! Con oleas, murubes, de Pérez de la Concha, con becerros de las mejores ganaderías, quedando mal todas las tardes, sin dar una peseta a las empresas y toreando qué sé yo cuántas.

Sexto, de Bañuelos, grande y con cuerna. Se asusta de los picadores y va al corral, sustituyéndole un toro negro, cornicortito y con cara de bravo. En este momento cruzan por encima de la plaza, un biplano y un monoplano Belmonte da tres o cuatro verónicas inenarrables, un farol horrible de ceñido y un recorte menstruoso. (Ovación enorme. Las palmas hacen humo.) Cinco varas, tres caídas y un caballo, y el Sordo clava dos medios pares, siendo achuchado en uno de ellos; Calderón prende uno, y Belmonte, a quien ya ovaciona el público desistiendo de su injusta actitud, comienza con un soberbio natural, un bonito ayudado, dos naturales superiores, uno de rodillas, dos molinetes, uno de ellos fenomenal e incopiable y un gran pinchazo, saliendo Juan enganchado por la manga derecha y, resintiéndose de la herida que tiene en la mano diestra; cinco pinchazos más, sin poder con el estoque, un intento de descabello; y Machaco, a viva fuerza, quita la espada a Juan, que entra en la enfermería. Rafael intenta el descabello, un pinchazo, una estocada, un intente y acertó.

¿Resumen? Que ¿dónde están los veterinarios?, y que Belmonte, el torero excepcional, el fenómeno, el monstruo, el dios del arte, debe salir a la plaza curado completamente, sin lesión ni herida alguna, para evitar que, a lo mejor, después de una faena suprema, se le vaya un chive al corral vivo, ¡no por miedo, defensores del torero más miedoso que ha existido!, sino por no poder sostener en la mano el estoque.
FUENTE: Palmas y Pitos # 31/20 de octubre 1913.

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