26 enero, 2017

22 DE ENERO DEL 2017, FECHA HISTORICA; LOS TOROS VUELVEN A BOGOTA

El domingo 22 de enero del 2017 ha sido una fecha histórica para la tauromaquia, pues tras cinco años sin darse toros en Bogotá por un capricho político del entonces alcalde de la ciudad Gustavo Petro, el diestro madrileño El Juli, el caleño Luis Bolívar y el limeño Roca Rey han hecho el paseíllo por el ruedo de la famosa Plaza Santamaría para lidiar toros de la ganadería nacional de Ernesto Gutiérrez.

Este positivo hecho es de capital importancia, no solamente para la afición bogotana, sino también para el mundo del toreo, pues en Bogotá se ha demostrado que cuando los taurinos y los aficionados locales se mueven tienen posibilidades de sobreponerse a las manipulaciones de los políticos antitaurinos para eliminar la Fiesta Brava.

El domingo 22 de enero del 2017 ha sido una fecha histórica para la tauromaquia, pues tras cinco años sin darse toros en Bogotá por un capricho político del entonces alcalde de la ciudad Gustavo Petro, el diestro madrileño El Juli, el caleño Luis Bolívar y el limeño Roca Rey han hecho el paseíllo por el ruedo de la famosa Plaza Santamaría para lidiar toros de la ganadería nacional de Ernesto Gutiérrez.

Este positivo hecho es de capital importancia, no solamente para la afición bogotana, sino también para el mundo del toreo, pues en Bogotá se ha demostrado que cuando los taurinos y los aficionados locales se mueven tienen posibilidades de sobreponerse a las manipulaciones de los políticos antitaurinos para eliminar la Fiesta Brava.

Como un aficionado más, y como un profesional, estoy interesado en todo lo que sucede en el mundo taurino, pero por haber toreado y triunfado en la Santamaría y por apreciar a esa conocedora y buena afición, siempre he tenido especial interés en todo lo acaecido taurinamente en la capital colombiana, especialmente durante estos últimos cinco años cuando las manipulaciones políticas han ocasionado que en la Santamaría no se hayan dado festejos taurinos. En varias ocasiones he escrito sobre este tema, como puede leerse en los siguientes enlaces: OPINION: HUELGA DE HAMBRE DE OCHO NOVILLEROS EN BOGOTA (COLOMBIA) Y SUS EFECTOS y LA CORTE CONSTITUCIONAL DE COLOMBIA LEGISLA EN FAVOR DE LOS TOROS EN BOGOTA. Así que, antes de referirme a lo que sucedió en el ruedo bogotano el domingo 22 de enero, resumiré, sin meterme en muchos detalles, los hechos que ocasionaron la suspensión de los festejos taurinos en esa plaza y algunas de las loables actividades que los taurinos y aficionados efectuaron para que de nuevo allí se puedan ver toros.

El responsable de la suspensión del toreo en Bogotá fue Gustavo Petro, alcalde de la ciudad desde 2011, que en su campaña electoral había sido apoyado por la organización protectora de los animales ADI (Animal Defenders International), bajo la promesa de eliminar la fiesta taurina en Bogotá. Su primera acción antitaurina fue el renunciar al uso del palco que los empresarios Corporación Taurina de Bogotá de la plaza de toros tradicionalmente reservaban para la alcaldía. De momento, aunque Petro lo intentó, no pudo evitar que se celebrará la importante feria taurina bogotana del 2012. Ahora bien, en junio de ese mismo año el alcalde se salió con la suya y, al no tener autoridad judicial para prohibir el toreo, tomó una medida radical e ilegal, al romper de una manera unilateral el contrato que la alcaldía tenía vigente hasta marzo de 2015 con la Corporación Taurina de Bogotá, que administraba la plaza Santamaría. Esta institución apeló a la Corte Constitucional de la nación, pero, como las cosas de palacio van despacio, la corte no oyó el caso hasta el 3 de septiembre del 2014, cuando falló en contra de la decisión del alcalde de anular el contrato del arrendamiento de la plaza, dándole a Petro seis meses para cumplir el mandato. Ahora bien, el alcalde se las avió para dejar la alcaldía en el 2015 sin haber cumplido con la orden judicial, la que cumplió el nuevo alcalde en junio del 2016, al concederle la administración de la Plaza Santamaría a la empresa Corporación Taurina de Bogotá para que en la temporada 2017 los toros volvieran a la ciudad.

A que la Corte Constitucional fallara la mencionada ley en favor del toreo contribuyó enormemente la fuerte presión que los taurinos y aficionados ejercieron, especialmente un pequeño grupo de jóvenes novilleros colombianos que, a la puerta de la Plaza Santamaría, exponiendo su salud, se envolvieron en una larga huelga de hambre para llamar la atención sobre la injusticia cometida en Bogotá en contra de la fiesta.

Los heroicos esfuerzos de estos novilleros fueron difundidos mundialmente por los medios de comunicación, y pronto otros taurinos y aficionados respondieron uniéndose a la causa, principalmente, el gran diestro colombiano Cesar Rincón, que reside en España, viajó a Bogotá para reunirse con los novilleros en las puertas de la Santamaría y ayudarlos a propagar la injusticia cometida por el alcalde Petro. Rincón comenzó inmediatamente una campaña para hacer presión para que los deseos de los novilleros se realizaran. Su acción culminó con una manifestación en frente de la Plaza Santamaría, a donde acudieron millares de aficionados y taurinos para apoyar la causa de los novilleros, que ya llevaban entonces 26 días de huelga.

La histórica Plaza La Santamaría de Bogotá, es uno de los cosos más importante de Sudamérica. Fue construida en 1931 y fue declarada Monumento Nacional de Colombia el 26 de septiembre de1984. El edificio siempre ha sido bien mantenido por ser un bello monumento nacional, además del coso taurino de la capital, hasta durante los últimos cinco años cuando, al no ser usada, la alcaldía dejó que se deteriora. Por lo tanto antes de este año en enero abrirse de nuevo al público ha tenido que ser remozada, afianzándose sus estructuras, renovando sus palcos y haciendo los asientos más cómodos. En el proceso la plaza ha ganado en belleza pero ha perdido cerca de 3,000 espectadores de la capacidad de 14.500 que antes tenía.

Así que para reapertura de la renovada Plaza Santamaría la empresa Corporación Taurina de Bogotá ha organizado una feria, la que ha denominado “Feria de la Libertad” en la que durante cinco domingos consecutivos se celebrarán cinco corridas, comenzando el pasado domingo 22 de enero con el festejo ya celebrado, y terminando domingo 19 de febrero. Estos son los carteles de los cuatro festejos restantes: el domingo 29 de enero, toros de Las Ventas del Espíritu Santo para el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza y los diestros Manuel Libardo y Miguel Ángel Perera; el domingo 5 de febrero, toros de Mondoñedo para Rafaelillo, Paco Perlaza y José Garrido; domingo 12 de febrero, toros de Juan Bernardo Caicedo para Luis Miguel Castrillón, que confirma alternativa, Sebastián Castella y de nuevo Roca Rey; y el domingo 19 de febrero, toros de Santa Bárbara para Sebastián Vargas, Ramsés y Cristóbal Pardo.

Para concluir este escrito hago eco de lo reportado en la prensa cibernética sobre lo sucedido el histórico domingo 22 de enero del 2017 en la reapertura de la Plaza Santamaría. Para empezar menciono primero la parte negativa, que fue realizada en las cercanías de la plaza por varios grupos de antitaurinos. Estos insultaron, golpearon e incluso robaron y escupieron a algunos aficionados que pacíficamente, haciendo uso de la libertad legislada por la Corte Constitucional, acudían a la plaza para disfrutar del toreo. Como consecuencia de estas agresiones el Ayuntamiento de Bogotá ha prohibido las manifestaciones antitaurinas en las cercanías de la plaza en los días de corrida, y también ha decidido aumentar la protección policial. Esto dijo al respecto el alcalde Enrique Peñalosa, que no es precisamente un aficionado: “Debido a la violencia que se presentó el pasado domingo, no permitiremos manifestaciones en las inmediaciones de la Plaza Santamaría” y “Aunque preferiría que no hubiera toros, seguiremos haciendo todo lo necesario para proteger de los matones a quienes quieran ir a los toros”.

Esto no evitó que momentos antes de que Julián López “El Juli”; Luis Bolívar y Andrés Roca Rey hicieran el paseíllo no cupiera un alfiler en los tendidos, pues había un lleno de “no hay billetes”. Hubo momentos emotivos antes y después del paseíllo. Antes la banda tocó el himno nacional de la República de Colombia y el himno de la ciudad de Bogotá, y al concluir la música se oyeron fuertes gritos de ¡libertad… libertad! También se descubrió una lona que cubría el ruedo en la que se leía “Libertad, respeto y derecho”. Tras el paseíllo se guardó un minuto de silencio por todos los fallecidos en el mundo del toro durante los últimos cinco años, los diestros y sus cuadrillas fueron obligados a saludar y la empresa que regenta el coso fue fuertemente aplaudida. Entonces llegó lo que por cinco años se había estado esperando, el ver lidiar en este ruedo una corrida de toros.

Se lidió un encierro bien presentado de Ernesto Gutiérrez, cuyos ejemplares dieron un juego desigual, siendo el cuarto y el sexto los de mejores condiciones y el segundo el que presentó más dificultades.

El Juli con el complicado segundo estuvo en maestro lidiándolo con decisión y poderío, pero sin poderle redondear faena, y al deshacerse del animal, fue silenciado. Con el bravo cuarto el madrileño tuvo sus mejores momentos. Con el capote bordó un vistoso quite por lopecinas, y con la muleta cuajó una magistral faena, oyendo en algunos momentos los gritos de “torero… torero”, pero emborronó lo bien hecho al matar de media estocada defectuosa más dos golpes de descabello, y el premio que pudo haber sido de oreja se quedó en una vuelta al ruedo.

Bolívar paseó la primera oreja otorgada en la reapertura de la plaza. Se la cortó al tercero, un burel que no fue fácil, pues tuvo tendencia al rajarse en el último tercio. El colombiano se impuso al animal toreándolo con buena técnica, voluntad y entrega, completándole un par de buenas series de pases por ambos lados, para luego completar su labor con un toreo de cercanía con pases circulares y adornos, y al matar con efectividad se ganó el premio. Al quinto lo recibió con tres largas cambiadas de rodillas en las tablas, y con la muleta comenzó su hacer en los medios con pases cambiados por la espalda, pero luego la faena se vino abajo, y al fallar con los aceros hubo silencio para el torero.

Roca Rey, por confirmar la alternativa en Colombia, tuvo el privilegio de lidiar el primer toro que salió por la puerta de los chiqueros esa histórica tarde. El toro no tuvo franqueza en las embestidas, pero como el peruano no distingue entre toros buenos, malos o regulares, lo toreó con mucha entrega, valor y técnica ganándose al público bogotano. En la faena destacó su toreo al natural y la parte final a corta distancia, y tras cobrar una estocada, que no tuvo efecto rápido, dio una vuelta al ruedo tras una leve petición de oreja. El lio lo formó en el sexto, al que de salida le ejecutó unas templadas verónicas y un emocionante quite por gaoneras. La faena la brindó a los heroicos novilleros que se mantuvieron la huelga de hambre que ayudó a que esta feria se esté dando en la Santamaría. La inició en los medios con ajustadísimos pases cambiados por la espalda, y la continuó con ligadas tandas de derechazos y naturales, rematadas con inspirados remates. Concluyó toreando entre los pitones cuando el toro se vino a menos, y al mandar al animal al desolladero de un pinchazo sin soltar y un estoconazo del que el toro rodó sin puntilla, paseó el doble trofeo.

La reapertura de la Plaza Santamaría tuvo un bello final con Andrés Roca Rey saliendo por la puerta grande en hombros de los aficionados. Ojalá haya suerte en los próximos festejos y esta escena se repita, pues los buenos aficionados bogotanos se lo merecen.

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