1 febrero, 2017

LOS PUYAZOS DE SERGIO.

Mientras el hombre continúa preocupándose por “conquistar otros planetas” cuando no ha podido resolver los graves problemas que le ha causado al globo terráqueo en el que vive, y los antitaurinos sin antitaurinísmo -es decir, conjunto de personas profundamente ignorantes del toro y de la fiesta- agreden a sus semejantes y generan disturbios en Bogotá, Colombia, este fin de semana recién pasado se bajó el telón a la LXXXIV Asamblea Anual de la ANCTL- Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia-.

En lujoso hotel de la elitista localidad de Jurquilla, Querétaro se reunieron muchos criadores de reses, se supone que de casta, para dar entidad al protocolario evento durante el cual hubo reconocimientos

Mientras el hombre continúa preocupándose por “conquistar otros planetas” cuando no ha podido resolver los graves problemas que le ha causado al globo terráqueo en el que vive, y los antitaurinos sin antitaurinísmo -es decir, conjunto de personas profundamente ignorantes del toro y de la fiesta- agreden a sus semejantes y generan disturbios en Bogotá, Colombia, este fin de semana recién pasado se bajó el telón a la LXXXIV Asamblea Anual de la ANCTL- Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia-.

En lujoso hotel de la elitista localidad de Jurquilla, Querétaro se reunieron muchos criadores de reses, se supone que de casta, para dar entidad al protocolario evento durante el cual hubo reconocimientos, informes de actividades culturales, políticas, sociales, empresariales y económicas, adulaciones y el nombramiento del nuevo presidente, José María Arturo Huerta quien comandará a la agrupación durante los venideros dos años. Sin embargo de reivindicar, dignificar y honrar al toro de lidia nada se habló. De regresar la bravura al ganado de lidia como único medio para conservar la natural entraña trágica del espectáculo y como consecuencia lógica empollar rivalidades que hagan regresar en masa al público, no se propuso nada.

Del trazar un proyecto integral como agrupación medular de la fiesta para regresar al toro al centro de la órbita de la energía y dinámica de una tradición identitaria que apena si tiene alrededor de medio milenio, ni por equivocación se propuso. No hubo examen de conciencia, menos solicitud de exoneración y mucho menos propósito de enmienda.

Nadie se atrevió siquiera a pensar en ventilar el indigno, profundo y fervoroso vasallaje y ardoroso entreguismo que varios de sus agremiados les rinde a los abusivos ases, sobre todo extranjeros, modelando por medio de manipulaciones genéticas un rumiante descastado, disminuido en su poder, su bravura y su presencia.

Atrás de cada divisa hay un poderoso empresario; ninguna, o casi ninguna dehesa es autosuficiente. Entonces la onerosa actividad más que asunto de economía, es de honor.

Y que tome nota quien deba tomarla.

La dehesa de Victorino Martín ha sido declarada la triunfadora del 2016 en la campaña ibérica. Su palmarés resulta espectacular, su ejemplo alecciona y su concepto de la bravura es fórmula centrada, certera y equilibrada para el resto de los que pretenden seguir el ancestral, arcano y campirano oficio de criar toros bravos.

Sería interesante saber cual fue la ganadería triunfadora de la temporada mexicana 2016. Quizás muchos de sus toros se quedaron en el potrero por tener el pecado de la bravura.

Y pese a que muchos “positivistas” ya se acaban con los tres cuartos de entrada en el departamento numerado del coso de Insurgentes el domingo pasado, el cartel debió haber llenado, o casi llenado semejante edificio. La nobleza por encima de la bravura es la política que la mayoría de los ganaderos comerciales aplican en sus rebaños.

El encierro de Los Encinos corrido en el escenario taurómaco de Insurgentes tuvo ductilidad según el juicio global, sin embargo adoleció de casta. Quitando al toro que desorejó Castella, el cual manifestó cierta casta, los restantes más bien tendieron a la mansedumbre.

Payo no vivió su mejor tarde; quede de él su torero empeño entre que Roca Rey, sin desapegarse de los atrabancamientos, cortó una oreja que acabó despreciando y arrojándola al graderío.

Y viene ya el par de corridas del Aniversario; cuidado con la peligrosa mansedumbre de los “Fernanditos” y “Teofilitos” anunciados…

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