8 febrero, 2017

TOROS EN TV: LAS DOS CORRIDAS DE LA FERIA DE SAN BLAS DE VALDEMORILLO: PAULITA A HOMBROS Y UNA MAGISTRAL FAENA DE EL CID

En Valdemorillo, un pueblo muy cercano a Madrid, en pleno invierno en una plaza cubierta de tercera categoría, con capacidad para unos 5,000 espectadores, se celebra la Feria de San Blas, que es importante por ser la segunda feria taurina de la temporada europea.

El abono de la edición ferial 2017 se inició el sábado 4 de febrero con una corrida de toros. Continuó, el domingo 5 con otra corrida y se cerró el lunes 6 con una novillada. En los carteles sobresalían los nombres de los veteranos notables maestros Manuel Jesús “El Cid” e Iván Fandiño y el de Paulita, que fue el máximo triunfador de la edición 2016 de esta feria.

En Valdemorillo, un pueblo muy cercano a Madrid, en pleno invierno en una plaza cubierta de tercera categoría, con capacidad para unos 5,000 espectadores, se celebra la Feria de San Blas, que es importante por ser la segunda feria taurina de la temporada europea.

El abono de la edición ferial 2017 se inició el sábado 4 de febrero con una corrida de toros. Continuó, el domingo 5 con otra corrida y se cerró el lunes 6 con una novillada. En los carteles sobresalían los nombres de los veteranos notables maestros Manuel Jesús “El Cid” e Iván Fandiño y el de Paulita, que fue el máximo triunfador de la edición 2016 de esta feria. El resto de los espadas actuantes son jóvenes toreros que sumaron pocos festejos en la temporada 2016 y que necesitan dar toques de atención para poder sumar más corridas en la presente temporada. Durante los tres días a las once de la mañana, tras el encierro de los toros a lidiarse por la tarde, hubo una suelta de vacas en la plaza para que los aficionados se divirtieran toreando.

El Canal+Toros televisó las dos corridas celebradas el sábado 4 y el domingo 5, pero no la novillada del lunes 6, en la cual los novilleros Fernando Flores, Andy Younes y Santiago Sánchez lidiaron unos encastados novillos de Gómez de Morales, siendo el triunfador novillero francés Younes, que sumó tres orejas. A continuación relato y opino sobre lo que presencié en la pantalla chica.

El sábado el cartel lo formaban El Cid, que debutaba en esta plaza, Paulita, que ha actuado con éxito en Valdemorillo en las últimas cuatro ferias, e Iván Fandíño que no lo hacía desde la feria del 2011. Lidiaron un bien presentado encierro de Monte La Ermita, cuyos toros dieron un juego variado, sobresaliendo el noble primero y el encastado quinto.

El Cid abrió plaza lidiando a un buen toro que tenía clase y casta y la fuerza justa. Este defecto lo corrigió el diestro de Saltera no permitiendo que se le castigara en el caballo ni que se le dieran innecesarios capotazos y con la muleta toreándolo con mucha templanza. De salida lo paró con unas mandonas y elegantes verónicas. Sin ninguna probatura, inició en los medios la faena de muleta, dando tres tandas de derechazos, efectuados con temple, firmeza, mando, cadencia y gusto. Continuó bordando dos series de naturales, ejecutados con similares cualidades. Los pases de pecho fueron interminables. Volvió a torear por la derecha dando unos pases circulares más unos bonitos adornos. Durante su buen hacer consiguió que el toro fuera a más dándole tiempo y espacio entres las tandas. Mató de tres cuartos de estocada algo trasera, que ocasionó que el astado tardara en doblar, por lo que un doble trofeo se redujo a una oreja de peso. Con el cuarto, un animal con 550 quilos, que se defendía y embestía sin entrega, el maestro intentó el lucimiento por todos los medios, y aunque lo lidió con firmeza y entrega, aunque tuvo momentos lucidos, no pudo redondear la faena ya que el astado fue de más a menos. Al entrar a matar fue corneado en el pecho al pinchar, afortunadamente sin consecuencias. Tras ese pinchazo cobró una estocada contraria que necesitó de dos golpes de descabello. Saludó en el tercio, Paulita, que fue el máximo triunfador de la feria anterior, se aseguró también el serlo en esta, al desorejar por partida doble al quinto astado, un ejemplar que de salida manseaba, pero que en el último tercio fue a más, embistiendo con clase y una casta exigente que daba emoción a la entregada labor del maño. La faena muleteril la comenzó en los medios con unos muletazos de tanteo, y allí sin apenas moverse completó cuatro series de derechazos con pases muy ligados, pues el toro repetía sin descanso. Los dio con mucha firmeza, mando y naturalidad. Con la izquierda solo completó una tanda, dando pases con la misma firmeza, pero dejándose enganchar la muleta pues el toro comenzó quedarse corto, Lo mismo sucedió en la última tanda de derechazos. O sea que la faena se vino a menos, como el toro, pero al cobrar una estocada que tumbó al exigente animal, paseó las dos orejas. Antes, el complicado segundo astado no le dio opciones al triunfo. No obstante, el torero estuvo muy decidido logrando tener algunos brillantes momentos. Mató con eficacia y saludó en el tercio. Lo mejor con ese toro lo logró hacer al lancearlo con gran temple y completarle un artístico quite por chicuelinas, aunque al dar la primera se cayó quedándose a merced del toro, pero por suerte se libró de una desgracia al no ser empitonado, logrando terminar el quite.

A Fandiño le tocó lidiar el peor lote, el tercero un deslucido y parado toro con genio que desarrolló peligro, y el sexto que se movió más, pero embistió sin clase ni entrega. A ambos el vizcaíno los toreó con firmeza y entrega, pero a ninguno pudo redondearles faena. Al pinchar a su primero fue peligrosamente volteado, quedándose inerte en la arena por unos instantes, pero sin lesionarse. Entonces, se incorporó para deshacerse del peligroso animal de una estocada y un golpe de descabello. Fue fuertemente aplaudido y agradeció las ovaciones en el tercio. El diestro de Orduña brindó el sexto al padre de Víctor Barrio. A este astado, tras lucirse con el capote, le completó una voluntariosa faena, que fue de más a menos, y al matar de una corta estocada más dos golpes de descabello, fue aplaudido.

El domingo se lidió un complicado encierro de Antonio López Gibaja, cuyos toros lo único de calidad que tenían era la presentación, pues eran serios, bien armados y con un peso que oscilaba entre los 520 y 590 quilos. Parecían más bien astados para lidiarse en Las Ventas que en una plaza de tercera como la de Valdemorillo, Y la presentación era lo único bueno que tenían, pues fueron descastados, deslucidos, complicados y desarrollaron peligro, especialmente en el último tercio. Aunque sin ser bueno, algo más manejable fue el sexto. A este problemático material tuvieron la mala suerte de enfrentarse Cristian Escribano, Martín Escudero y Posada de Maravillas, tres jóvenes toreros con ambición de ser gente en el toreo, pero con poco oficio, pues apenas han actuado desde que tomaron la alternativa. Escribano ha sumado 9 corridas en las dos últimas temporadas, Escudero otras tantas y Posada de Maravillas 4.

Los aficionados, que cubrían la mitad del aforo de la plaza, reconocieron la mala calidad del ganado, por lo que simpatizaron con los esfuerzos que tuvieron que hacer los toreros aplaudiendo sus intentos de lucimiento. De los espadas, Martín Escudero, que volvía a esta feria tras haber triunfado en la del 2016, fue el que salió mejor parado al cortar una oreja.

Escudero se la cortó al segundo astado, un animal que embestía a arreones sin fijeza ni entrega. El joven torero, que hace un toreo clásico con mucha personalidad, ignorando las dificultades del toro, con mucha firmeza y valor, intentó redondear una faena como si el astado fuera bueno, El resultado fue mixto, pues en las tandas de naturales y derechazos se alternaban pases de suprema calidad con otros con enganchones o faltos de temple. Pero en conjunto, lo bueno superó a lo regular, y tras ejecutar unas ajustadas bernardinas, cobró una estocada que necesitó el uso del descabello, Entonces paseó una oreja, la única concedida esa tarde. Con el quinto, un astado aun con peores condiciones que el segundo, que pesaba 590 quilos, el de Galapagar estuvo muy decidido, luciéndose en los lances de salida y en un quite por gaoneras, mientras que con la muleta solo pudo robarle algunos buenos pases sueltos, y al matar de una gran estocada tras un pinchazo, fue obligado a saludar en el tercio.

Cristian Escribano ni con el toro que abrió plaza ni con el cuarto tuvo oportunidades para el triunfo. No obstante, los toreó con valor, firmeza y determinación, y en ambos alargó la faena intentando redondearla, pero solo logró tener algunos pasajes brillantes. Lo mejor de su actuación fueron los templados lances con que recibió a ambos astados y especialmente la buena ejecución de la suerte suprema. A su primero lo remató con una efectiva estocada, y al cuarto de un pinchazo hondo y una espectacular estocada que hizo que el animal rodara sin puntilla. Saludó en el tercio al completar sus actuaciones. Tras banderillear al cuarto el banderillero Jesús Robredo “Tito” salió a agradecer los fuerte aplausos del público. Tito Había sido feamente volteado y corneado al clavar el segundo par y más tarde pasó sin ayuda a la enfermería.

Posada de Maravillas se enfrentó con el complicado tercer toro y el más manejable sexto. El diestro extremeño no se acopló con el primero de su lote, y no pareció esforzarse para lidiarlo. Con la muleta abrevió la faena y, al matar de una estocada atravesada, más un habilidoso estoconazo y un golpe de descabello tras oír un aviso, hubo pitos para toro y torero. Este toro arrolló al banderillero Jesús Márquez, que pasó por su propio pie a la enfermería una vez arrastrado el animal. El sexto, que fue el menos complicado toro del encierro, fue mal picado y banderilleado. En cambio, con la muleta Posada intentó sacarle partido. Inició su labor con unos mandones doblones, y luego consiguió dar tres lucidas tandas de derechazos. Con la izquierda la intensidad de la faena bajó tras el toro venirse a menos, motivando al torero a cortar la faena. Se deshizo del tardo animal de una estocada baja de la que el loro dobló, pero al levantarlo el puntillero, se echó de nuevo, enfriando el ambiente. Hubo silencio.

Así se cerró la segunda corrida en la que, con un mal encierro, Martín Escudero fue el único espada que se mereció un trofeo.

Reseñas
Valdemorillo (Madrid), Sábado, 4 de febrero. Primera de la Feria de San Blas. Toros de Monte La Ermita (bien presentados y de juego variado, los mejores el noble 1º y el bravo y repetidor 5º, manejable el 4 y con dificultades el 2º, el 4º y el 5º;) para Manuel Jesús “El Cid” (oreja; saludos), Paulita (saludos; dos orejas; salida a hombros) e Iván Fandiño (saludos; ovación). Entrada: 3/4. Incidencias: se guardó un minuto de silencio en memoria de Pedro Saavedra, padre del matador Julio Pedro Saavedra; Antes de comenzar el festejo Ruth, hermana de Víctor Barrio. descubrió un azulejo en honor del diestro fallecido la pasada temporada. Curro Robles saludó tras banderillear al 4º.

Valdemorillo (Madrid), Domingo, 5 de febrero. Segunda de la Feria de San Blas. Toros de Antonio López Gibaja (bien presentados, serios y con peso, de poco juego, deslucidos, con dificultades y peligro, el 6º el más manejable) para Cristian Escribano (saludos; saludos tras aviso), Martín Escudero (oreja; saludos) y Posada de Maravillas (silencio tras dos avisos; silencio). Entrada: 1/2. Incidencias: Jesús Robredo “Tito” saludó tras banderillear al 4º. Premios
El martes 7 de febrero la Asociación Taurina de Valdemorillo dio a conocer los recipientes de los Premios Taurinos de la Feria de San Blas, que fueron los siguientes:

– “Trofeo Víctor Barrio”, al triunfador de la feria: a Antonio Gaspar “Paulita”:
– “Trofeo Mejor Novillero”: a Andy Younes:
– “Trofeo Mejor Ganadería”: a la de Gómez de Morales:
– “Trofeo Raimundo Rodríguez” al Mejor Picador: desierto; y
-“Trofeo Mejor Banderillero”: a Raúl Cervantes y Víctor Pérez, ex-aequo.

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