20 septiembre, 2021

FIDENCIO DE LA CRUZ

En Santa Inés Zacatelco, Tlaxcala, fue donde vino al mundo el que fuera entusiasta novillero que se anunciaba como Fidencio Cruz o de la Cruz, cuyo verdadero nombre fue Fidencio Tecoacatzi Sánchez, viendo la luz primera el 16 de diciembre de 1928, para vivir desde sus primeros años en la capital poblana, donde residió mucho tiempo estando su casa en la avenida 9 poniente, precisamente frente a “El Toreo de Puebla”.

Viendo las corridas y novilladas en aquel coso, pronto se aficionó al toreo, haciendo amistad con los novilleros y torerillos que allí acudían a sus prácticas con los que dio sus primeros pasos en pueblos del rumbo de Valsequillo, Izúcar de Matamoros, y más tarde en festejos novilleriles con ganado de casta por Teziutlán

En Santa Inés Zacatelco, Tlaxcala, fue donde vino al mundo el que fuera entusiasta novillero que se anunciaba como Fidencio Cruz o de la Cruz, cuyo verdadero nombre fue Fidencio Tecoacatzi Sánchez, viendo la luz primera el 16 de diciembre de 1928, para vivir desde sus primeros años en la capital poblana, donde residió mucho tiempo estando su casa en la avenida 9 poniente, precisamente frente a “El Toreo de Puebla”.

Viendo las corridas y novilladas en aquel coso, pronto se aficionó al toreo, haciendo amistad con los novilleros y torerillos que allí acudían a sus prácticas con los que dio sus primeros pasos en pueblos del rumbo de Valsequillo, Izúcar de Matamoros, y más tarde en festejos novilleriles con ganado de casta por Teziutlán, Oriental, Atempa, Tlatlauquitepec, Perote.

Conoció a Guillermo López a quien apodaban “El Macareno”, que formó una llamada “Cuadrilla Juvenil Poblana”, a la que ingresó como banderillero y como tal debutó en “El Toreo de Puebla” el 14 de julio de 1946 pero pronto dejó ese grupo, pues no le daban oportunidad de actuar como espada y con la ayuda del gran taurino y flamenco don José Receck Saade, del periodista don Félix López “El Jarameño” y del banderillero Agustín Vega, que lo llevó a muchos pueblos, continuó su actividad taurina.

Porque en otros aspectos su actividad era muy amplia, ya que como Contador Privado atendía varios negocios además siendo profesor de Educación física entrenaba diversos deportes en varias escuelas. Pero siendo la fiesta brava lo mejor de su vida, siguió toreando por la región poblana-veracruzana, al lado de novilleros capitalinos y locales como Alejandro de la Cava, José Rodríguez “Silverio”, Gilberto Villegas, Víctor Huerta, Manuel Flores.

Fueron plazas de Matamoros, Tlatlauqui, Libres, de Puebla y Huajuapan de León, Oaxaca, donde cortó una oreja; Ciudad Serdán, y otras más, sumando un total de quince festejos vistiendo de luces, siendo su mejor tarde en Tlatlauqui donde mató novillos de La Trasquila, sufriendo durante su breve carrera una cornada en el glúteo derecho de ocho centímetros y dos puntazos en la pierna izquierda.

La última tarde que vistió el terno de luces, fue en novillada efectuada en Ixhuatán de los Reyes, Veracruz, actuando como sobresaliente del mano a mano de Juanito Silveti y Gonzalo Ortuño en enero de 1955.

Reuniéndose con un grupo de taurinos contemporáneos que integraron una “peña” que se reunía en el Portal Iturbide en Puebla, acudían frecuentemente a torear becerras en ganaderías del Estado de Tlaxcala y allí, con más de ochenta años a cuestas, fue donde Fidencio Cruz dio sus últimos capotazos y muletazos, con el valor que siempre derrocho con gran afición, en su paso por los ruedos.

Por su gran amistad y afecto a sus grandes amigos taurinos, anualmente al celebrar su cumpleaños los reunía en su casa, al lado de su muy numerosa familia, a saborearlos deliciosos platillos de la cocina poblana-tlaxcalteca, en medio de gran fraternidad, que se prolongaba por varias horas.

Fidencio de la Cruz, el torero soñador, y Fidencio Tecoacatzi, el distinguido y admirado maestro de varias generaciones de jóvenes deportistas, falleció el 23 de enero de 2017 y fue sepultado en el parque funerario de Valle de los Ángeles, en Puebla.
Y… ¡Suerte!

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