14 febrero, 2017

LOS PUYAZOS DE SERGIO.

Inamovible, inflexible y monótona es la manera en que la tauromafia nacional hace la fiesta. Por ello es que no se necesita tener título de hechicero, profeta, vidente ni nada parecido para adivinar lo que en la próxima feria abrileña se verá en el coso Monumental de Alberto Bailleres. Jugando a ser “empresarios” varios aficionados y el que esta cuartilla firma, formamos el elenco de matadores y ganaderías que se presentarán en Aguascalientes. De los extranjeros: “Morante de la Puebla”, “El Juli”, Castella, Perera, “Paquirri”, Talavante, Pablo Hermoso de Mendoza, que quizás nos enjarete a su vástago, y algún otro, sin quedar exentos de que se alcancen la puntada de poner a José Garrido.

Inamovible, inflexible y monótona es la manera en que la tauromafia nacional hace la fiesta. Por ello es que no se necesita tener título de hechicero, profeta, vidente ni nada parecido para adivinar lo que en la próxima feria abrileña se verá en el coso Monumental de Alberto Bailleres. Jugando a ser “empresarios” varios aficionados y el que esta cuartilla firma, formamos el elenco de matadores y ganaderías que se presentarán en Aguascalientes. De los extranjeros: “Morante de la Puebla”, “El Juli”, Castella, Perera, “Paquirri”, Talavante, Pablo Hermoso de Mendoza, que quizás nos enjarete a su vástago, y algún otro, sin quedar exentos de que se alcancen la puntada de poner a José Garrido.

De los mexicanos: Ignacio Garibay, “El Cejas”, Fabián Barba, Fermín Rivera, Joselito Adame, Luis David Adame, “El Payo”, Saldívar, Juan Pablo Sánchez, Silveti, Fermín Espinosa “Armillita IV”, Sergio Flores, y los “privilegiados” que se disputarán la “Oreja de Oro”.

Ganaderías, aquellas que en sus pupilos bulle la sólida mansedumbre, condición indispensable para que las figuras europeas hagan el paseíllo y se lleven enormes cantidades de dinero: Teófilo Gómez, Fernando de la Mora, tal vez en dos tardes, Bernaldo de Quirós, como premio a los seis bueyes de yunta que el año pasado remitió y a los que ha mandado en los 12 o 13 consecutivos a la feria sanmarqueña, Marrón, Los Encinos, Julián Hamdam; las de casa, por obvias razones, Begoña, San Miguel de Mimiahuápam, Santa Teresa, aunque no se anuncie oficialmente en los carteles, y tal vez San Martín y San Isidreo. Por otro lado Montecristo, La Estancia y en cualquier función alguna de aquellas dehesas cuyos dueños, con alto sentido y sensibilidad de lo que es el toro de lidia mexicano, aún crían apasionadamente el bovino con edad, trapío, cuajo, bien armado y además encastado, pero, claro, ese encierro será para los marginados toreros de la “Oreja de Oro”.

De los mencionados coletudos, más de la mitad están justificados, sin embargo y a pesar de todo, muchos otros que bien pudieran provocar interés en la clientela y competitividad en el escenario se quedarán con los deseos de partir plaza en la “Gigante de Expo-Plaza” y seguirán de luchones por ahí, en carteles “humildes” por esos pueblos perdidos de Dios. El público y los que figuran están enviciados ya, los unos en ver y los otros en muletear, al torillo descastado y noblón, y por esto no se supo justipreciar el encierro paradigmáticamente presentado que los patrones de Barralva desembarcaron el domingo pasado en el coso de Insurgentes.

Con esta partida de bovinos se dignificó nuevamente y se le devolvió la importancia a la bella y medular suerte de varas pues excepto el quinto, que no embistió por derecho al peto, el resto lo hizo con poder y bravura, generando cuadros bellos y hondos.

Paco Ureña, confirmante en esta tarde, tuvo una actuación muy torera ante el primero, un astado bravo, noble y con calidad del que hubiera empuñado una oreja de no ser por sus yerros al usar el estoque.

Otro desempeño sólido y meritorio exhibió con su segundo, burel demandante, pero la escasa clientela, no acostumbrada a las faenas épicas, hasta le envió manifestaciones desaprobatorias absurdas.

Arturo Saldívar camina sin sitio, desconcentrado y desconcertado. A ninguno de sus oponentes les encontró la distancia y el son y, justificadamente, fue pitado en sus dos oportunidades y al salir del coso.

Sergio Flores, mientras tanto, estuvo sensacional, toreando con gusto, inteligencia, sabor y creatividad. Lamentablemente no cortó la oreja del sexto por fallar a la hora buena de la suerte suprema.

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