27 febrero, 2017

LOS PUYAZOS DE SERGIO.

No se justifica el “abogar” por un toro de lidia, ni dos, ni mil ni miles a costa de generar disturbios y que en ellos resulten 34 heridos y se cobre una vida humana.

Por desgracia el escándalo surgido en Bogotá durante la apertura del coso, ya se puede anotar un finado; el óbito recayó en un elemento policial que lo único que hacía era obedecer órdenes de hacer valer la seguridad de los ciudadanos, en este caso de los que deberían entrar libremente a la plaza de Bogotá.

No se justifica el “abogar” por un toro de lidia, ni dos, ni mil ni miles a costa de generar disturbios y que en ellos resulten 34 heridos y se cobre una vida humana.

Por desgracia el escándalo surgido en Bogotá durante la apertura del coso, ya se puede anotar un finado; el óbito recayó en un elemento policial que lo único que hacía era obedecer órdenes de hacer valer la seguridad de los ciudadanos, en este caso de los que deberían entrar libremente a la plaza de Bogotá.

Los “taurinos” mexicanos, esos que viven de la fiesta –empresarios, apoderados, ganaderos, toreros y algunos otros personajes- en vasallaje claro y sólido, siguen acomodándole a su contentillo a los ases extranjeros corridas con lo más granado de las vacadas que producen bovinos con mansedumbre a prueba de fuego. El último caso se ofreció en Autlán de la Grana, Jalisco durante la primera corrida de carnaval cuando Fernando de la Mora, enconado enemigo del verdadero espectáculo taurino, remitió un encierro descastado y sin trapío para que el divo de Chiva, el pinchador Enrique Ponce se diera vuelo “toreando bonito” a costa, por su puesto y lamentablemente, del sacrificar el sentido profundo, natural y trágico de un espectáculo cuya esencia es el juego de la coqueta muerte, (el peligro del toro según su bravura), y la vida, (el arte, habilidad e inteligencia del actor para burlarla).

Lo anterior siendo aprobado y acreditado por una “prensa taurina” compuesta y harta de tracaleros, servilistas y merolicos que se creen dueños de la fiesta, cuya denigración parece ya no tener límites. Existe incluso, entre este rebaño de indignantes corderos, quien afirma que la Feria Nacional de San Marcos en Aguascalientes, es la más importante del mundo; igualmente, desde su “importante” medio, remite directos y tendenciosos mensajes a las autoridades, indicándole que es lo que deben hacer. Colmo de soberbia catalizada por una sólida y profunda ignorancia. La Estancia, ganadería bien aclientada y metida en la tauromafia nacional, regresó a la Plaza México para anestesiar, con sus toros descastados, las emociones de un escaso público que luego de haberse vaciado en las dos corridas de aniversario y en la del pasado domingo, ya no quiere saber mucho de lo que le queda a la campaña. Algo interesan algunos nombres, pocos, de espadas extranjeros, pues ninguno llenó el gran coso, el resto poco le atrae. Se trata de un espectáculo bastante estrecho que está supeditado a combinaciones predecibles encabezadas por los peninsulares –Juli, Morante, Hermoso de Mendoza, Ponce- e igualmente mexicanos que se cuentan con dos o tres dedos de una mano, además, claro está, de dos o tres apapachados, independientemente si éstos desarrollan y evolucionan sus tauromaquias o no.

Tres toreros de diferentes estilos y capacidades, pero esforzados por igual, se estrellaron dolientemente con seis ejemplares a la mar de mansos, que ninguna opción dieron como para impactar en el muy escaso público que no hizo ni un cuarto de entrada en el gigantesco y preocupante coso.

Vicente Esparza “El Sanmarqueño”, delegado de la Asociación Nacional de Matadores, en la primera emisión de “Aperitivo Taurino”, (Noticierotaurino.com.mx) del domingo, aseguró que la corrida de la “Oreja de Oro” abrirá el serial de feria en la Plaza Monumental de Alberto Bailleres.

Quizás, dijo, sea de tercia en lugar de seis espadas como en anteriores años se ha dado.

Si, la “Oreja de Oro”, función a beneficio de la asociación subrayada, a la cual se le pone esfuerzo y esmero pero la cual es, lamentablemente, de relleno, sin importancia y que al que triunfa en ella no le da y si le quita.

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