4 abril, 2017

LOS PUYAZOS DE SERGIO.

En un país en el que el nivel económico es bajo no puede suceder que se encuentren hombres enlistados como los más ricos del mundo, cuyas fortunas han sido hechas en su mayoría, justamente con negocios asentados en él.

Sin embargo, en México es donde acontecen las cosas más extrañas. Celebramos estruendosa y alegremente nuestras derrotas militares y políticas, adoramos a un Cristo derrotado y humillado poniendo la cruz, instrumento salvaje sobre el que fue encajado a brazos abiertos, en lo más alto de los altares y las cúpulas y rendimos culto a la muerte y a la vida en una misma función.

En un país en el que el nivel económico es bajo no puede suceder que se encuentren hombres enlistados como los más ricos del mundo, cuyas fortunas han sido hechas en su mayoría, justamente con negocios asentados en él.

Sin embargo, en México es donde acontecen las cosas más extrañas. Celebramos estruendosa y alegremente nuestras derrotas militares y políticas, adoramos a un Cristo derrotado y humillado poniendo la cruz, instrumento salvaje sobre el que fue encajado a brazos abiertos, en lo más alto de los altares y las cúpulas y rendimos culto a la muerte y a la vida en una misma función. Y también, solo en México, se da el hecho de que los gobiernos, amparados por “argumentos” insulsos, den dinero a grandes empresas altamente lucrativas.

No se escucha normal que, durante las últimas semanas de marzo, como vino acostumbrando durante años, ETMSA (Espectáculos Taurinos de México, Sociedad Anónima) no haya convocado a reunión de prensa para ofrecer los carteles de lo que será el serial taurino de la Feria de San Marcos, sino hasta ayer tarde en conocido y lujoso hotel de la ciudad capital de las aguas termales fue que se desenvolvieron los rollos. Seguramente el hecho fue como consecuencia de que no los había cerrado o porque algún problema diplomático, político o administrativo se interpuso en ello.

Con la última corrida de la “Feria de Cuaresma”, cuya segunda oración publicitaria fue “Sed de Triunfo”, ha cerrado la campaña grande en el coso de la rambla Augusto Rodin en la hermosa pero conflictiva y monstruosa Ciudad de México.

Cuatro funciones en las cuales apareció el toro proveniente de ganaderías que ni soñando estoquearían las figuras, dos severas cornadas, el éxito profundo de un par de diestros que actuaron en la de triunfadores y la interrogante si esos éxitos les redituarán corridas en carteles bien estructurados, como debería suceder dentro de una fiesta que se precie de tener congruencia, ética, honradez y moral, fueron las que dieron andamio a la compleja serie.

Las páginas rojas las escribieron con su sangre Antonio Romero, coletudo zacatecano, y Gerardo Adame, espada aguascalentense. El primero cayó ante el pitón de un toro de Piedras Negras, dehesa tlaxcalteca que retornó al coso de Insurgentes para triunfar contundentemente, el cual le dejó una dolorosa y muy grave cornada en el recto de la cual, por supuesto, no ha logrado recuperarse. El segundo fue herido por un burel de Marco Garfias cuyas facas penetraron profundamente lacerándole ambos muslos. Cornadas grandes y dramáticas que dejaron lecciones a toreros, público y aficionados.

El ganado de lidia con edad adulta, léase TORO, no admite ni dispensa errores, pero recompensa calentando con emoción la atmósfera de los circos.

Juan Luis Sílis, deformado de su rostro por la bárbara cornada de un José Julián Llaguno hace algunos años en el coso “Vicente Segura” de la “Bella Airosa”, practicó un toreo hondo, de sentimiento y misterio con la cintura quebrada, la cabeza ladeada y el corazón hirviente para dar una vuelta al anillo en paralelo a las medaras luego de haber errado con la toledana el pasado domingo en la Plaza aún más grande del Atlas.

Con modos añejos, novedosos y en los que exhuma un estilo que conmueve, es un torero que, por merecimientos ganados a sangre, lágrimas y dolor, como en una novela, deberá estar en más carteles, con mejores condiciones y peleando los lauros a quien se ponga a alternar con él.

Barba, igualmente, por su compacta y técnica tauromaquia, sería, si el sistema empresarial se sensibiliza, formidable elemento que refrescará carteles.

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