2 mayo, 2017

LA GENÉTICA ESPINOSA SIGUE VIVA… MALOS LOS DE XAJAY

CONSIENTE ESTOY, y considero que los lectores coincidirán conmigo, que el camino se aligera en busca de una “X” profesión cuando el jefe de la familia ya destacó en ella. Hacen ya muchos años un zacatecano llamado Fermín Espinosa Orozco, con miles de sacrificios, privaciones, golpes, sustos y malpasadas, trataba de adentrarse en el dificilísimo laberinto de vestir de luces de forma seria y profesional. Suele suceder, no logró sus sueños, pero sin embargo ganó -gracias a su intuición nata- la experiencia técnica que años después se las compartiría a sus dos mayores vástagos, Zenaido, nacido el 5 de junio de 1900, y Juan que llegó al mundo cinco después logrando doctorarse el 30 de noviembre de 1924, a diferencia de su consanguíneo que solo vistió de plat

CONSIENTE ESTOY, y considero que los lectores coincidirán conmigo, que el camino se aligera en busca de una “X” profesión cuando el jefe de la familia ya destacó en ella. Hacen ya muchos años un zacatecano llamado Fermín Espinosa Orozco, con miles de sacrificios, privaciones, golpes, sustos y malpasadas, trataba de adentrarse en el dificilísimo laberinto de vestir de luces de forma seria y profesional. Suele suceder, no logró sus sueños, pero sin embargo ganó – gracias a su intuición nata- la experiencia técnica que años después se las compartiría a sus dos mayores vástagos, Zenaido, nacido el 5 de junio de 1900, y Juan que llegó al mundo cinco después logrando doctorarse el 30 de noviembre de 1924, a diferencia de su consanguíneo que solo vistió de plata. Por las eventualidades y cambios que da la vida la familia Espinosa ya tenía residencia en la ciudad de Saltillo, Coahuila.

Y ASÍ, mientras Zenaido y Juan jugueteaban a los toros en el patio y calle de su vivienda, el 3 de mayo de 1911 dejan de hacerlo al escuchar un llanto desconocido para ellos, emanaba de una de las recamaras de su propia casa, aterrizaba la cigüeña “intempestivamente” y ya contaban con un hermanito al cual llamaron Fermín. Había nacido “El Maestro de Maestros”.

IMAGINAMOS ERA el consentido en sus juegos, José, “El Chato”, el otro hermano varón, no deseaba hacerse torero.

ASÍ, ASÍ es como imagino que el ingenio del pequeño “alumno” fue dejando ver a los mayores que la atención tenían que dársela a él, aprendía rápido, fácil, con intuiciones innatas – ¿congénitas?- para resolver sobre la marcha los momentos difíciles que presentaban las reses en las que le permitían participar al entonces todavía un niño.

PUES LO anterior, sirva como preámbulo para decirles que, muchos años después, don Fermín, ya retirado de la profesión, aquella tarde que Fermín “I”, le cortó el añadido en la plaza México, se refugió en el trabajo en la hacienda de Chichimeco, aquí en Aguascalientes, con crianza de ganado bravo y la vinicultura, enfocó su sabiduría para centrarla en su primogénito, Manolo, recientemente fallecido, hasta lograr hacerlo uno de los toreros más clásicos de México. Y la historia se repitió en años subsecuentes al crecer la familia y formar a Fermín “III” y a Miguel, sus menos herederos de forma directa.

Y AYER, en la novena corrida de la verbena sanmarqueña 2017, vimos la continuación de la tradición. Vimos a un Fermín “IV” muy bien, torero seco, serio, que poco a poco va conociendo sus propios alcances, pensante ante la cara de las reses, sin el espantoso grito desde el callejón para saber cómo desenvolverse, a pesar de las complicaciones de los malos astados de Xajay estructuró faenas de notable apostura y entereza, se le negó un merecido apéndice, pero al fin lo que vale es la aceptación de los paganos. Ellos sí que dan y/o quitan. Pero…

PERO NO faltó quien opinara que todo lo anterior es por ser hijo de quien es y eso es muy cierto, por eso me permito preguntarle a ese tonto personaje si lo respetan los toros “al saber” que es nieto de “Armillita”. El parentesco queda en el acta de nacimiento, los familiares no ponen la barriga ni la vida en esos momentos, ellos ya o hicieron y heredaron conocimientos. ¡Amen!

EL PRIMER espada, Lagravére, aseados trasteos sin exponer demás, regaló uno de la misma procedencia, el mejor de la tarde, y le notamos ciertas ganas y dotes de actor, al sufrir un aparatoso golpe en el pecho le llevaban a la enfermería, el llegar al portón de cuadrillas se soltó de quienes lo llevaban y colorín colorado aquí no ha pasado nada. En este turno extra dio la vuelta al ruedo.

AL JEREZANO Ginés Marín le hemos visto mucho mejor que de novillero, considero que puede gustar más si deja de cuidar la figura, enterado y con gusto, pero los de Xajay no dieron opciones de triunfo.

FICHA:
Novena corrida de la Feria Nacional de San Marcos 2017, tarde calurosa con algo de viento, un cuarto de entrada.

Lagravére, silencio en sus dos turnos, vuelta en el de regalo.

Fermín Espinosa “IV”, palmas y vuelta al ruedo.

Ginés Marín, al tercio y palmas.

La genética Espinosa sigue viva.

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