27 agosto, 2017

LA EDAD DE LA INOCENCIA… EL DÍA QUE EL DIABLO BAJÓ AL ÁNGEL.

LA NEGRURA de la noche “lucia” colores en tono azul, amarillo y un raro matiz rojizo, lo veíamos por la ventana, era de madrugada, el golpeteo de la persiana contra la pared nos despertó, estábamos de visita en casa de la familia Jové Dueñas, obvio que el Jové es honroso cien por ciento barcelonés, era fin de semana, mi hermano menor y su servidor debíamos de estar al día siguiente en un colegio ubicado en la calle de Empresa, por los rumbos de Mixcoac, el Williams, espacio cercano a la Monumental Plaza México pero bastante retirado de Cuatro Caminos

LA NEGRURA de la noche “lucia” colores en tono azul, amarillo y un raro matiz rojizo, lo veíamos por la ventana, era de madrugada, el golpeteo de la persiana contra la pared nos despertó, estábamos de visita en casa de la familia Jové Dueñas, obvio que el Jové es honroso cien por ciento barcelonés, era fin de semana, mi hermano menor y su servidor debíamos de estar al día siguiente en un colegio ubicado en la calle de Empresa, por los rumbos de Mixcoac, el Williams, espacio cercano a la Monumental Plaza México pero bastante retirado de Cuatro Caminos, el primero de los cosos cerrado, no recuerdo por que razones, pero el segundo dando temporada menor, esperábamos estar presentes en el festejo que horas después se llevaría a cabo en ese hoy desaparecido coliseo. Desde luego que acompañados por nuestros mayores ya que saliendo de inmediato teníamos que presentarnos en el lugar escolar donde pertenecíamos al grupo de internos por ser provincianos.

LOS CHILLANTES colores que se observaban en el horizonte eran producto de los corto circuitos, que al igual el ruido producido por las persianas, eran consecuencia de un temblor, el mismo que bajó de su columna de Reforma al Ángel de la Independencia. Puedo asegurar que “lo tomó” dormido ya que “ni sus alas metió” y acabó en añicos dorados sobre la banqueta que envuelve su glorieta en la bonita y famosa rúa del entonces llamado Distrito Federal.

MIENTRAS LOS mayores, propietarios de la residencia, José, padrino de mi confirmación, su señora esposa, mi querida Anita, su suegra la señora “Yaya” –abuela en catalán- los chiquillos lo tomábamos todo a broma, “Meche”, Pepe, Montse y Jorge, Javier -el menor, estaba “en lista de espera” para formar parte de los Jové Dueñas- más mi hermano y yo, nos divertíamos moviendo los candiles para hacer creer a la abuelita que vivíamos alguna replica del zangoloteo vivido minutos antes, los rezos, en el mencionado catalán, se escuchaban por toda la colonia y lugares circunvecinos. Pero…

PERO EL apuro llegaba con otro temor, el no asistir a la novillada en turno, se temía la cancelación por posible repetición del sismo y a pesar de que el festejo se llevó a cabo nos fue imposible convencer a hacer el viaje al coso en el estado de México. Vestidos e ilusionados nos quedamos y no hubo más remedio que regresar temprano a la calle de Empresa numero 8. SIN EMBRAGO… Recuerdo con agrado haber visto en ese coso a novilleros como Álvaro Cámara, Jesús Delgadillo, Javier Maceira, Jorge Montaño, Abel Flores, “El Campeche”, Raúl Contreras “Finito”, Carlos Pavón, Oscar Realme, Fernando de los Reyes “El Callao”, Heriberto García hijo, Héctor Obregón, Eduardo Moreno “Morenito”, Juan Antonio Silveti y matadores en su retorno a los ruedos de don David Liceaga, Raúl Ochoa “Rovira”, El Ranchero Aguilar, Guillermo Carvajal, Vicente Fernández “El Caracol”, Juan Cañedo y tanto que ya mi disco duro queda en blandito, ya esta muy correteado pero todavía, a pesar de todo, saboreo esas tardes que vislumbro con mucha neblina.

VAYA UN cariñoso abrazo para la familia Jové Dueñas, de ellos si que conservo y recuerdo muy bonitos recuerdos a pesar de que los años pasan y seguirán pasando, tan lo es así que le suplico a “Meche” me salude a Carmen Alicia Angulo V… Nos Vemos.

Deja un comentario