3 septiembre, 2017

LA RAZÓN INCORPÓREA… CUADERNO DE NOTAS (CXIII) REFUTACIÓN DEL TOREO DE FRENTE

Nota de LRI:
Recuperar y reinterpretar viejas suertes o modos de torear, enriquece al toreo. Por eso cuando Manolo Vázquez recuperó el viejo cite de frente, el cite clásico de las primeras Tauromaquias según recordaba el eslogan de la propaganda que se le hizo, los viejos aficionados y los críticos lo recibieron con júbilo y alborozo.

El cite de frente de Manolo Vázquez tenía y tiene su sitio y oportunidad, sobre todo en los inicios de faena cuando juegan las inercias y en los finales cuando el toro pierde gas y sus arrancadas se acortan. Sin embargo, planteado como alternativa al cite de perfil que había traído Manolete, resulta insostenible.

Nota de LRI:
Recuperar y reinterpretar viejas suertes o modos de torear, enriquece al toreo. Por eso cuando Manolo Vázquez recuperó el viejo cite de frente, el cite clásico de las primeras Tauromaquias según recordaba el eslogan de la propaganda que se le hizo, los viejos aficionados y los críticos lo recibieron con júbilo y alborozo.

El cite de frente de Manolo Vázquez tenía y tiene su sitio y oportunidad, sobre todo en los inicios de faena cuando juegan las inercias y en los finales cuando el toro pierde gas y sus arrancadas se acortan. Sin embargo, planteado como alternativa al cite de perfil que había traído Manolete, resulta insostenible.

Y es que esos viejos aficionados y escritores taurinos no supieron entender que el cite de perfil era un eslabón más en la necesaria evolución técnico-histórica del toreo pues venía a resolver los problemas que planteaba el antiguo cite de frente en orden a conseguir una más perfecta ligazón de los muletazos.

Un joven escritor taurino de la época, Guillermo Sureda Molina, se atrevió a discutir la postura de esos viejos aficionados. Su tesis no iba contra la apuesta de Manolo Vázquez sino que tenía por objeto encuadrar histórica y técnicamente el cite de frente y evidenciar las limitaciones y carencias que presentaba en orden a propiciar un adecuado remate del muletazo y, por consiguiente, en orden a posibilitar un correcto toreo ligado en redondo. Un toreo en redondo que ya entonces resultaba imparable.

Hoy, cuando todavía existen muchos aficionados aferrados a los tópicos más trasnochados y que siguen anteponiendo sistemáticamente el toreo de frente al de perfil, no está de más rescatar este brillante y clarividente texto de Guillermo Sureda Molina que- repito- no va contra un torero sino contra una visión dogmática del toreo. Rescatar y reinterpretar suertes del toreo antiguo como hizo Manolo Vázquez siempre será positivo y elogiable. Negar la evolución del toreo es absurdo y supone condenarlo a su pronta desaparición.

“El toreo de perfil constituye, como digo, una técnica y es pura consecuencia de la evolución histórica del toreo, mientras que el toreo de frente de Manolo Vázquez quiere ser, por el contrario, una vuelta al pasado.

En el toreo de perfil se puede parar, se puede mandar y se puede templar, como han venido a demostrar, por ejemplo, Manolete, Luis Miguel, Parrita, Pepín Martín Vázquez, Arruza, y tantos otros toreros. En cambio, esto no puede hacerse en el toreo de frente, porque para que el torero pare, temple y mande, es decir, para que toree, es imprescindible que vea todo el pase que está realizando, desde su inicio hasta su remate.

En esta forma de torear, al pasar la muleta el plano del hombro del torero, este pierde de vista al toro y, por lo tanto no puede ni mandarle, ni mucho menos templarle. Ha de limitarse a seguir moviendo la muleta, al mismo ritmo hasta donde le permite la forzada extensión de su brazo, tenso hacia atrás como un arco de ballesta. Solo en ciertas ocasiones, cuando el toro lleve a lo largo del pase, el mismo ritmo, la misma velocidad, puede resultar hecho el pase aunque esto es cosa insólita.

La longitud del muletazo y la trayectoria del brazo de torear, son totalmente distintos en el toreo de frente y en el toreo de perfil. En el toreo de perfil, el brazo describe una trayectoria larga y entera, desde el plano de la pierna contraria hasta que la mano queda sesgada con el trozo de espalda del lado contrario al que se ha iniciado el pase.

En el toreo de frente, esta trayectoria es cortísima y va de delante a atrás, forzada y recta, de tal modo, que la enmienda es forzada y la ligazón de los pases, imposible. En esta postura el toreo no mira nunca las astas de su oponente sino su trasero, su cola. Y pongan una u donde hay una o y una o donde hay una a y sabrán Vds. con toda exactitud lo que mira el torero.”

SUREDA MOLINA, Guillermo. El toreo contemporáneo 1947-1954
(1ª ed., Palma de Mallorca, s.e., 1955. Págs. 162-163)

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