14 mayo, 2018

FERIA DE SAN ISIDRO ¡QUE VENGA UN CATEDRÁTICO! FRANCISCO J. ESPADA CORTÓ UNA OREJA TRAS UNA FAENA INCOMPLETA Y UNA MEDIA FULMINANTE

Solo el nombre de Baltasar Ibán produce respeto. Tú vas y lo sueltas en una reunión de taurinos y todo el mundo se pone firme. Es sinónimo de fiereza de casta, de peligro. Vamos, que las figuras no quieren no oír el nombrecito. Por eso, se dice con razón que si saliera toro, pondría boca abajo el escalafón; es decir, que los que ahora están arriba, ocuparían los últimos puestos o, mejor, optarían por una retirada rápida y confortable.

Es verdad que el toro de Ibán produce miedo. No hay más que recordar la salida del primero de la tarde, desafiante desde la puerta misma de chiqueros, con mirada retadora hacia los tendidos y pidiendo guerra desde su primer remate en un burladero.

Solo el nombre de Baltasar Ibán produce respeto. Tú vas y lo sueltas en una reunión de taurinos y todo el mundo se pone firme. Es sinónimo de fiereza de casta, de peligro. Vamos, que las figuras no quieren no oír el nombrecito. Por eso, se dice con razón que si saliera toro, pondría boca abajo el escalafón; es decir, que los que ahora están arriba, ocuparían los últimos puestos o, mejor, optarían por una retirada rápida y confortable.

Es verdad que el toro de Ibán produce miedo. No hay más que recordar la salida del primero de la tarde, desafiante desde la puerta misma de chiqueros, con mirada retadora hacia los tendidos y pidiendo guerra desde su primer remate en un burladero.

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