28 julio, 2021

LA MUSICA EN LOS TOROS

La forma musical de pasodoble suele constar de una introducción basada sobre el acorde dominante, a la que sigue la sección más importante en el tono principal y una segunda parte, llamada trío. Cada parte está precedida de cortas entradas y, para finalizar, el trío, interpretado en “piano”, se repite en “fuerte”.

La banda de Música tiene un papel bastante importante dentro de todo el entramado que lleva una corrida de toros.

La forma musical de pasodoble suele constar de una introducción basada sobre el acorde dominante, a la que sigue la sección más importante en el tono principal y una segunda parte, llamada trío. Cada parte está precedida de cortas entradas y, para finalizar, el trío, interpretado en “piano”, se repite en “fuerte”.

La banda de Música tiene un papel bastante importante dentro de todo el entramado que lleva una corrida de toros.

Con sus acordes es la encargada de abrir el festejo en el Paseíllo, que se realiza desde la puerta de arrastre hasta la Presidencia.

Cuando el matador se dispone a poner las banderillas normalmente la Banda acompaña su labor pues suele ser siempre brillante.

Una vez comenzada la faena de muleta, depende de su evolución positiva la Banda decora con música de pasodoble las sucesivas fases de la lidia muleteríl dando a la faena mayor realce y colorido.

La decisión de que la música acompañe la faena es del director de la banda, que puede estar asesorado por un consejero taurino que le indique cuando tienen que iniciarse los compases musicales. Así sucede en plaza de toros de Valencia. En cualquier caso no es común en todas las plazas que exista este asesor musical, con lo cual la decisión queda al pairo del buen criterio taurino del director.

Si durante la faena está sonando la música y el matador pierde la muleta, es preceptivo y sensato que la banda deje de tocar. O se produce una cogida. Los pasodobles más clásicos que se interpretan en las plazas son: “España cañí”, “El gato montés”, “Gallito”, “La Giralda”, “La gracia de Dios”, “Tercio de Quites” “Nerva”, “Amparito Roca”, “Dauder”, “Marcial eres el más grande”, “Domingo Ortega”, “Churumbelerías”, “Opera flamenca, “Paquito el Chocolatero”… Por su título, se advierte que unos están dedicados a toreros y otros, no.

El torero que más pasodobles atesora es curiosamente nuestro paisano Santiago Martín “El Viti”, nada menos que cuatro: “S.M. El Viti”, “Las estocadas de El Viti”, “Aquí está El Viti” y “El Viti”. Señalar que estos pasodobles están escritos por los compositores más relevantes de la época.

LAS VENTAS SIN MÚSICA

El 24 de mayo de 1939 se celebró la llamada “Corrida de la Victoria”, en la que tomaron parte nada menos que seis matadores y un rejoneador, dos de los diestros acaparaban entonces la mayor rivalidad en los ruedos: el madrileño Marcial Lalanda y el toledano Domingo Ortega. Durante la faena del primero, que encabezaba el cartel, sonó la música, como siempre había sucedido en Las Ventas cuando el público la solicitaba. No ocurrió lo mismo cuando le correspondió al otro citado espada lidiar su toro: el director de la banda se negó a complacer a los seguidores. Se creó un altercado público y el presidente del festejo determinó que no tocara la banda en el resto de la corrida.

De resultas de aquel incidente, la música no volvió nunca más a acompañar ninguna otra faena en el coso madrileño. Injusta, incomprensiblemente.

Con una única excepción: la del 16 de octubre de 1966, fecha en la que Antonio Bienvenida se encerró con seis toros y brindó en el último un par de banderillas al director de la banda, quien ordenó se interpretara un pasodoble.
*Mario Vercher Grau es director de la Banda Municipal de Salamanca

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