28 julio, 2021

UN DESAIRE

En la corrida celebrada en Sevilla el 28 de septiembre de 1882 se lidió ganado de Laffitte; actuaron como matadores «Currito», «Cara-ancha» y «Cuatro-Dedos», y en ella tomó la alternativa este último, de manos del primero, mediante cesión del toro «Charpito». (Conste que fué en 1882, y no en 1881, como ha dicho algún historiador.)

El tal «Cuatro-Dedos» (Diego Prieto) fué a Madrid como tal matador de toros para tomar parte en la corrida efectuada el 6 de mayo de 1883, en la que se lidiaron reses de Núñez de Prado, y fueron los otros matadores el mencionado «Currito» y «El Gallo»;

En la corrida celebrada en Sevilla el 28 de septiembre de 1882 se lidió ganado de Laffitte; actuaron como matadores «Currito», «Cara-ancha» y «Cuatro-Dedos», y en ella tomó la alternativa este último, de manos del primero, mediante cesión del toro «Charpito». (Conste que fué en 1882, y no en 1881, como ha dicho algún historiador.)

El tal «Cuatro-Dedos» (Diego Prieto) fué a Madrid como tal matador de toros para tomar parte en la corrida efectuada el 6 de mayo de 1883, en la que se lidiaron reses de Núñez de Prado, y fueron los otros matadores el mencionado «Currito» y «El Gallo»; pero no hubo cesión de trastos al hacer los clarines la señal para matar al primer toro, llamado «Manchao», cárdeno y cornidelantero, cosa que el público interpretó como un desaire. Es decir, que «Currito», primer espada, fué quien dió muerte al primer toro, y que al notar que el griterío arreciaba, no halló otro modo de acallar las protestas que ejecutar una notable faena de muleta, dejar media estocada en buen sitio y descabellar a la primera.

Mas al tocarle el turno a «Cuatro-Dedos» se renovaron los gritos, y el nuevo espada, ya fuese impresionado por la actitud de la concurrencia o porque no acertó a lucirse, despachó a su primer toro (tercero de la tarde), llamado «Cimbareto», cárdeno y corniabierto, empleando una faena; que acabó con recias protestas.

Por consiguiente, no hubo confirmación de alternativa. Y es que, «mutatis mutarídis», Francesco Arjona y Diego Prieto habían sostenido este diálogo antes de la corrida:

—¿No te di yo la alternativa en Sevilla el año pasado?

— Sí, señor Curro, y desde entonces me considero tan matador de toros como usted.

— ¿Pues para qué vamos a repetir la ceremonia de hace algunos meses? ¿No te parece?

—A mí me parece bien todo lo que usted disponga.

— Dispuesto queda, por tanto, que esto de la confirmación es un trámite innecesario.

Y «Cuatro-Dedos» no confirmó su alternativa en Madrid.
FUENTE: El Ruedo diciembre de 1953.

Deja un comentario