31 julio, 2021

SITUACIÓN TRÁGICA CUANDO EL HAMBRE APRIETA.

Juan Pardo “El Trallero, fué un torero muy mediano que frecuentemente andaba de dinero a la cuarta pregunta y una noche que, sin un céntimo en el bolsillo, pasaba el rato en un café restaurante madrileño de su barriada, le propusieron tomar parte en una partida de mus, en la que se interesaría la cena de los cuatro jugadores.

Juan Pardo “El Trallero, fué un torero muy mediano que frecuentemente andaba de dinero a la cuarta pregunta y una noche que, sin un céntimo en el bolsillo, pasaba el rato en un café restaurante madrileño de su barriada, le propusieron tomar parte en una partida de mus, en la que se interesaría la cena de los cuatro jugadores.

Ni que decir tiene que El Trallero aceptó si bien proponiendo que lo de la cena fuese antes que el juego. Y así se hizo, y el ágape fué soberbio, y su importe ascendió a un respetable número de pesetas. Con mala fortuna comenzó la partida para el diestro y su compañero (otro que tal en lo de no poseer ni cinco céntimos) y la tertulia entera, rodeando a los jugadores, esperaba el momento de la catástrofe. Cuando el señor Juan y su compinche habían perdido ya tres juegos de los cuatro a que iba la partida, el dueño del establecimiento (que, ocupado en su trajín, no había podido echar un vistazo a la mesa del mus) pleno de curiosidad, y alegremente preguntó:

—-¿Qué? ¿Quién pierde, quién pierde?

Y con acento verdaderamente trágico, le contestó El Trallero:

¿Que quién pierde? ¡Hasta ahora…, tú!

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