12 enero, 2019

TOREAR BONITO ES DIFERENTE A SABER HACERLO BIEN… Y BIEN LO HACE “EL CALITA”

MUY CIERTO, para torear bonito primero hay que saber hacerlo bien. Me gustó como lidió Ernesto Javier Tapia “El Calita”, a los dos astados de regalo el domingo pasado. Complicados sin duda alguna y bien resueltos ambos diferentes “problemas”. Repito, para torear bonito primero hay que saber hacerlo bien, me queda muy claro, sin duda alguna, el torero capitalino supo resolver las dificultades presentadas y que vimos por la senda de la televisión.

MUY CIERTO, para torear bonito primero hay que saber hacerlo bien. Me gustó como lidió Ernesto Javier Tapia “El Calita”, a los dos astados de regalo el domingo pasado. Complicados sin duda alguna y bien resueltos ambos diferentes “problemas”. Repito, para torear bonito primero hay que saber hacerlo bien, me queda muy claro, sin duda alguna, el torero capitalino supo resolver las dificultades presentadas y que vimos por la senda de la televisión. Nunca le notamos apurado en su quehacer y caminándole muy bien a sus enemigos, reponiendo los terrenos cual se lo pedían los astados y sin sofocarse ni ahogando la distancia entre pase y pase. Se dobló correctamente rematando al pitón contrario para restarles los fuertes derrotes que pretendían dar en el cuerpo del espada capitalino. Recurso resucitado en la actualidad ya que hasta los cronistas confunden al inicio de ciertas pretendidas faenas, esto es en flexionar una pierna, solo dejándolo pasar sin tocar el mencionado pitón contrario que es lo efectivo para domeñar la embestida. Lo otro es llevar largo el muletazo para irse colocando al buscar y encontrar la distancia correcta, inclusive para enseñarle el camino. Recordemos que ningún astado sabe hacerlo.  

BIEN APRENDIDA la técnica. Ahora veremos si esa lección la entendieron los empresarios y le dan continuidad a su carrera, lo merece con creces, se lo ganó a pulso. México cuenta con toreros excelentes. Aquí uno más, declarado por méritos propios ya que su materia gris le ejerce de manera muy profesional, muy técnica y si no hubo florituras fue por la sencilla razón de que los astados no se prestaban ni para intentarlo, la cabeza le funcionó de forma correcta y gracias a esto dio una catedra de lo que es entender lo que se debe de hacer en estos casos sin perder la compostura. Y lo mejor fue que el escaso publico en los tendidos lo entendieron así, transmitió y se captó y aceptó lo hecho por el espada capitalino.

ESPERAMOS NO lo recuesten en la piedra de los sacrificios, el oficio mostrado les ha gritado a las empresas lo que todos, menos ellos, sabemos, México tiene toreros para dar y prestar… Nos Vemos.