14 enero, 2019

PERSONAJES DE LA FIESTA… “HÁGASE TORERO DE LA NOCHE A LA MAÑANA”

ES EL penúltimo de la larga familia Esparza Martínez, formada por doña María y don Vicente que trajeron al mundo a “Pina” (+), Antonio, Vicente, Elías, Carmela, Lourdes, Socorro, Daniel y Lety. Hoy hablaremos de Daniel, conocido como “El Diablo”, un hombre que jamás podría hacerse torero ya que tiene la espantosa costumbre de ser exageradamente trabajador. Ya habrá notado que es hermano de Vicente “El Sanmarqueño”, y de Elías “La Changuita”

ES EL penúltimo de la larga familia Esparza Martínez, formada por doña María y don Vicente que trajeron al mundo a “Pina” (+), Antonio, Vicente, Elías, Carmela, Lourdes, Socorro, Daniel y Lety. Hoy hablaremos de Daniel, conocido como “El Diablo”, un hombre que jamás podría hacerse torero ya que tiene la espantosa costumbre de ser exageradamente trabajador. Ya habrá notado que es hermano de Vicente “El Sanmarqueño”, y de Elías “La Changuita”, quienes fueron niños toreros, novilleros y subalternos ya retirados. Ah, y charros profesionales en sus ratos libres.

DANIEL ESTUVO en la nómina de los talleres ferrocarrileros de esta ciudad hasta que “el bendito” gobierno los desapareció. No se amilanó ante la situación del desempleo ya que desde niño le gustaba ganar sus centavitos, periódicamente ponía grandes trampas para palomas en los corrales de la plaza San Marcos, la misma que esta avecindada con varias iglesias que son refugio de esas aves, las capturaba cuando llegaban a comer a las corraletas del coso puesto que el mismo regaba atrayente maíz quebrado y/o sorgo como señuelo, desde luego que las vendía de inmediato, tenía ya sus clientes establecidos. Dejaba pasar varios meses mientras se formaba otro “hato alado”, con la utilidad se largaba a las cercanas rancherías donde compraba gallinas, puercos y becerros recién destetados, todos iban a parar a cierto cuarto deshabitado -obviamente- en la casa paterna ante el estéril regaño de sus mayores, los alimentaba fuertemente quedando arreglaos para el rastro donde también era conocido por lo movido que es desde esa juvenil edad.

YA MAYOR de edad se hizo vendedor de cervezas y refrescos por las plazas regionales, incluso se avivó y se puso a fabricar cojines que renta en los festejos a los que asiste, antes, a la hora de los sorteos, rifa muletas con todo y palillo y ayudados de aluminio. En cierta ocasión se le ocurrió sortear dos gordos guajolotes en lugar de la pañosa, ante la escases de público a esa hora, terminó sus boletos al momento de la corrida entre quienes se encontraban en el graderío, quien resultó ganador hubo de abandonar el coso de improvisto, sin embargo al día siguiente muy de mañana me llamó preguntándome la dirección del afortunado, desde luego que la conocía, se trataba del Rector de la Universidad Autónoma de Aguascalientes en funciones en esa fecha, el doctor Alfonso Pérez Romo. Y los también llamados coconitos se fueron a habitar elegantes jardines ubicados en una de las residencias del Club Campestre gracias a la honestidad de nuestro amigo.

QUEDAMOS EN que hace rifas, vende líquidos refrescantes y espirituosos en los tendidos, souvenirs colgados al cuello que también ofrece, casaquitas, pequeñas monteras, plumas y lapiceros que semejan espadas o garrochas de picador, mini divisas imanadas y más curiosidades taurinas. Y hay más…

CUANDO hay festejos seguidos y su mercancía se agota para sortear, en una parte de la acartonada caja donde llega la cerveza, simple y sencillamente numera del uno al diez y rifa mil pesos, a cien el número, claro que “sale a mano” pero los aficionados lo quieren, quien es el afortunado le da doscientos o trescientos pesos de propina, nunca sale seco esos mediodías. Tiene carisma, tiene desparpajo y por todos lados lo conocen.

AL CAER el último de la tarde ya lo encuentra instalado en la puerta principal del coso gritando a todo pulmón… “Hágase torero de la noche a la mañana” ofertando de esa manera los capotes y muletas que le confeccionan en casa. Palabra que buenos y baratos.

CONSIDERO ES un ejemplo de trabajador y de saber organizar sus ganancias, planeó tener solo dos hijos, Ma. de Jesús y Vicente, y con sacrificios edificó una construcción con cuatro pisos. En la planta baja esta la cochera, la sala, el comedor y una enorme despensa siempre muy bien surtida, en ese primer nivel vive en la compañía de su señora esposa, los otros dos son donde, muy independiente, viven sus retoños, ya mayores ambos. A media hora de esta ciudad compró dos hectáreas ya con lo que pretendía ser un grandísimo depósito de agua, desarrollado de piedra maciza, y ahí construyó larga bodega que ira dividiendo con habitaciones. A un costado ya tiene trazado el circulo que albergara el ruedo del futuro cortijo soñado que logrará sin duda alguna gracias a ser tan tesonero.

NO TENGO la menor duda, Daniel es un ejemplo para seguir, un esposo fiel, un padre responsable, un hermano rezongón, un excelente amigo y con solo el defecto de ser muy trabajador… Nos Vemos.