27 julio, 2021

MAYO 1951… CONFIRMA RAFAEL RODRÍGUEZ EN LA FERIA DE SAN ISIDRO

En la cuarta de abono, Pepe Luis confirmó la alternativa al mejicano Rafael Rodríguez, que sustituyó a Dos Santos, alternando con Manolo González
Los toros fueron cuatro de don Felipe Bartolomé, uno de doña Francisca Sancho y otro de Castillo de Higares

En la cuarta de abono, Pepe Luis confirmó la alternativa al mejicano Rafael Rodríguez, que sustituyó a Dos Santos, alternando con Manolo González

Los toros fueron cuatro de don Felipe Bartolomé, uno de doña Francisca Sancho y otro de Castillo de Higares

Arrucina del mexicano

Rafael Rodríguez cortó la oreja del primero y Pepe Luis la del segundo

Algo más se compuso el trianero en el último. Ya no le quedaba ninguna otra instancia para justificar su presencia en los carteles de San Isidro, y entonces dio unos pases por alto buenos, intentó con valor la tanda de naturales con la izquierda, al iniciar uno de los cuales fué alcanzado, y puso coraje buscando el posible desquite a la malaventura de su alternativa. Más al matar, y sobre todo al descabellar, tardó, y los aplausos iniciales que acogieron su afán con la muleta se fueron poco a poco apagando, hasta quedar sin eco.

Esas primeras corridas de los matadores de toros, y en Plaza de la importancia de la de Madrid, son problemas que no se resuelven, así como así, de buenas a primeras. Pero Chaves Flores tiene valor y el valor, cuando se le cultiva, llega a dar sus frutos.

Conociendo Madrid

Eses primeras corridas de los matadores de toros, y en Plaza de la importancia de la de Madrid, son problemas que no se resuelven, así como así, de buenas a primeras. Pero Chaves Flores tiene valer y el valor, cuando se le cultiva, llega a dar sus frutos.

Menos afortunada fué todavía la alternativa de Pablo Lalanda. Pero -se preguntaban muchos espectadores y aun aficionados- ¿aun no la había confirmado en Madrid?

No. No la había confirmado. Y para llegar a esa meta, la Empresa avisó a Pablo Lalanda a fin de que se vistiera de luces, a las dos y

media de la tarde. No es buscar una disculpa a la desafortunada labor del muchacho; pero sí queremos señalar el hecho, porque es evidente que los estados de ánimo influyen de une manera concluyente.

Y entre la sorpresa y la ilusión, Pablo Lalanda no encontró sitio. Más sensible, porque el toro de la alternativa fué un toro suave y

noble, que hubo de ser aplaudido en el arrastre. Pablo Lalanda lo toreó con sosiego, pero despegado, sin coraje. Una faena decorosa, pero demasiado gris.

Lo del sexto, sin lucimiento también, con desánimo, fué ya cosa de mala suerte. De auténtica mala suerte, sobre todo al descabellar.

Hubiera continuado la alternativa sin pena ni gloria, y ahí se había quedado todo; pero por empeñarse en descabellar a un toro que se defendía y se tapaba, y cuando al tercer intento se lesionó la mano, al final se despeñó por el rodadero de los nervios y del desconcierto. Con el estoque y con la puntilla, al cabo ya de que la presidencia tenía el deber de contar el tiempo reglamentario.

Otra confirmación de alternativa inesperada fué la del mejicano Rafael Rodríguez; pero en este caso sopló viento favorable, y el nuevo matador de toros logró su aspiración de presentarse en la Plaza de las Ventas y obtener la oreja del primer toro que ha matado en España. Comienzo, ciertamente, envidiable.

Son pocos los elementos que pueden reunirse para formular, acerca de Rafael Rodríguez, un juicio definitivo; pero, de momento, el mejicano ha dejado en las Ventas una impresión excelente.

Fué bueno y dócil et primer toro de don Felipe Bartolomé; no tuvo demasiada codicia para los caballos, pero embestía por derecho y humillaba a maravilla. Así lo aprovechó Rafael Rodríguez en unos lances templados y en unas gaoneras muy ceñidas, y así lo hizo igualmente Pepe Luis en unos lances de mando prodigioso, como Manolo González, que apareció en el paseo con la ceja izquierda vendada. Un buen tercio de quites, el primer buen tercio de la Feria.

El toro había quedado con la embestida corta; pero noble, y Rafael Rodríguez, después de las ceremonias protocolarias, muy ceremoniosas en él, lo tomó por alto y dio tres ayudados buenos, rematados con un pase de pecho. Intercaló unos adornos con la muleta a la espalda, dio pases con la derecha, con vistosos cambios de muleta; Jugó la izquierda, terminada también la tanda con el dé pecho, y al dejar un pinchazo y media estocada alta, el público, a quien había agradado la tranquilidad y el buen hacer del mejicano, pidió y obtuvo que le concedieran la oreja.

Faena variada y don reposo; si algún pero hay que ponerle es que al torero le faltó un poquitín de alegría. No sabemos sí por la emoción del momento o porque ésa sea la idiosincrasia del lidiador azteca.

Cn el sexto vaciló un tanto. El de don Felipe Bartolomé tenía bastante genio, y Rafael Rodríguez tardó en centrarse; pero luego se mantuvo en plan de discreción y mató de una estocada alta, que bastó.

Rafael Rodríguez salió de la Plaza entre aplausos. Conseguir eso, después de cortar una oreja en el toro de su alternativa en Madrid, es ya una buena marca.