21 marzo, 2019

QUE LOS NIÑOS RIENDO RETOZAN EN LA PLAZA DE TOROS SAN MARCOS… ¡ES VERDAD!

La idea central del texto bíblico es: “Quien no reciba el reino de Dios como un niño no entrará en él”. Tal es la relevancia mayúscula de la temporalidad de la niñez. Los psicólogos de profesión no andan lejos, aclaran que, en el adulto, pese a su vejez, si es que la tiene, también existe la prevalencia del niño que todo ser humano lleva dentro.

La idea central del texto bíblico es: “Quien no reciba el reino de Dios como un niño no entrará en él”. Tal es la relevancia mayúscula de la temporalidad de la niñez. Los psicólogos de profesión no andan lejos, aclaran que, en el adulto, pese a su vejez, si es que la tiene, también existe la prevalencia del niño que todo ser humano lleva dentro.

Claro que los niños, al margen de la simpatía o el afecto que merezcan, por derecho propio son dignos de, empezando por la protección, tantas cosas. Entre ellas la de respetar su gusto, favorecer su inclinación, y auxiliarlos en su formación sin mengua de su “sagrada libertad”.

Cierto es que el niño, para lograr su desarrollo normal –evolución-, tiene que remplazar la observación a través de la experimentación en el juego. Cierto es que en la infancia se siembran sueño, y que es a través de la experimentación cuando se cristalizan. Cierto es que el niño en el juego primero, en el de la infancia más espontánea y candorosa, progresivamente descubre la insospechada riqueza de un mundo de realidades superiores a él, y que es en ese lapso temporal en el que construye un universo en el que se impone y deslumbra el brillo de una fantasía de incomparable seducción.

¡Qué maravilla!… El niño atrapado por la multicolor fantasía del toreo… ¡Qué maravilla!

¡CON CUÁNTO GUSTO ESTÁN LOS NIÑOS EN LOS TENDIDOS DE LA PLAZA DE TOROS SAN MARCOS…!

¿Qué corazón, por frío que lo sea, no se conmueve con las graciosas gesticulaciones e inocentes actitudes de tales criaturas? No queda más que rendirse ante el candor y la ternura de los seres que indefensos ante las adversidades y arbitrariedades de la vida y los adultos, son letalmente atracados hasta convertirlos en crueles y toscas imitaciones de las aberrantes complejidades de los seres mayores.

¡CON CUÁNTO GUSTO JUEGAN LOS NIÑOS EN AGUASCALIENTES A SER TOREROS!

Si hay algo inherente al niño es su derecho al juego: es más, ciertos estudiosos del comportamiento infantil señalan que la gran responsabilidad del niño, so pena de perturbar su desarrollo sin él es precisamente dedicarse al juego, al descubrimiento alegre del mudo en el que, guiado y salvaguardado por el adulto “sano”, tarde o temprano se topará con realidades crueles y caóticas.

Así las cosa, no resta sino reconocer que es válida la promoción de espacios en los cuales el niño “tenga la libertad de jugar sintiéndose toreros”… EN ELLO AGUASCALIENTES ES MODELO Y EJEMPLO… ¡BRAVO!

Y ES QUE EN AGUASCLIENTES, ACASO COMO EN NINGÚN OTRO LADO, SER TORERO SE CONSTITUYE, PRIMERO EN UN JUEGO, LUEGO EN UNA RESPONSABILIDAD, DESPUÉS EN UNA CREACIÓN, Y FINALMENTE EN UNA COLOSAL SATISFACCIÓN… LA DE HABER GANADO EN EL JUEGO DE SER TORERO… ¡BRAVO!

¿Quién no recuerda aquel chiquillo, bañado en la regadera de la simpatía, jugó, creció, se formó, y maduró como un torero de importancia incuestionable, “chiquillo que, jugando y jugado, ahora es ejemplo de que jugar al toro es deleitoso como fantástico? JOSÉ GUADALUPE ADAME “JOSELITO”, modelo y ejemplo…