24 abril, 2019

ARRASTRE LENTO

“ESTAS SON LA MAÑANITAS QUE CANTABA EL REY DAVID…”

¿POR QUÉ HOY NADIE LE CANTA A LA PLAZA DE TOROS SAN MARCOS?

Con el jaleo que se traen los aficionados, sobre todo los de Aguascalientes, concentrados como están en la festiva celebración del serial taurino, realizado en el señorial coso bautizado como Monumental, ni tiempo tienen para recordar que hoy, 24 de abril, cumpla años la plaza San Marcos.

“ESTAS SON LA MAÑANITAS QUE CANTABA EL REY DAVID…”

¿POR QUÉ HOY NADIE LE CANTA A LA PLAZA DE TOROS SAN MARCOS?

Con el jaleo que se traen los aficionados, sobre todo los de Aguascalientes, concentrados como están en la festiva celebración del serial taurino, realizado en el señorial coso bautizado como Monumental, ni tiempo tienen para recordar que hoy, 24 de abril, cumpla años la plaza San Marcos.

¿Quién, siendo originario de la zona territorial donde manaban el antiguo proveedor de las aguas calientes no ha estado por lo menos una vez en la sencilla, modesta, acogedora –con apariencia humilde-, y ya centenaria plaza del barrio que le da carácter propio a la ciudad?

La cumpleañera

¿Qué tiene, guardado como íntimo secreto, la recoleta placita que, a través de generaciones, ha sido capaz de embrujar al grado de haberse convertido en el escenario y símbolo por excelencia del modelo taurino en México?

El modesto coso, asombro de su tiempo, y construido en 1896, fue encantado, seguramente, y dada la cercanía con ella, por la melodiosa música de los pájaros que alegres revoloteaban entre los árboles y las flores con aromas de primavera y aire de poesía y romance que daba vida al emblemático jardín del mismo nombre que el suyo.

Su vecino, mudo testigo de la tauromaquia local

Hoy, al ver la plaza, me queda claro que la simpleza de su corporeidad no delata la grandeza de su propia sencillez, y que, en secreto, se ufana de su condición. Lo cierto es que luce primorosa en su propia inadvertencia. Y también es cierto que a la dignidad de la plaza le va bien la humildad de su veteranía, condición que le concede la cariñosa autoridad que sin alardes fatuos de pretensión ha asumido.

Ensimismado en la reflexión, advierto que la centenaria plaza, de la cual nadie se acuerda –hoy en especial- coquetea con los años pesar de lo cual conserva la altivez del enamorado sorprendiendo y encantado. Por sus vetustos adobes chorrean torrentes de recuerdos, y por sus viejos aldabones de las puertas rechina el brioso timbre de la ilusión en fuga. Bella y erguida transpira la fragancia de la beldad en primavera recordando lo despampanante que lució en el escándalo de sus éxtasis de tantas y tantas ferias en las que ha sido utilizada sin mayor premio que el olvido.

Qué pena que ese joyel que, cual reliquia y monumento, integrado como está al alma misma de Aguascalientes, nadie se acuerde hoy de él. Lo mejor es dejarla recostada en el lecho donde reposa su soledad en la espera de la celebración festiva del recuerdo, un recuerdo que, cual agua ente las manos, se filtra por entre los dedos para convertirse en adorada ilusión y fantasía.