29 abril, 2019

TRISTE REALIDAD. LA LITERATURA MODERNA CUENTA CUENTOS QUE DESESTIMAN LA UTILIDAD ESPIRITUAL DEL TOREO

TRISTE REALIDAD. LA LITERATURA MODERNA CUENTA CUENTOS QUE DESESTIMAN LA UTILIDAD ESPIRITUAL DEL TOREO

Con prosa clara, sencilla, simple y generosa, regularmente dirigida a los niños, escuché la voz que me contó el primer cuento en mi vida. Luego, al paso del tiempo, escuché muchas voces que, animadas por el suceso que narraban, me contaron muchos otros cuentos.

José Caro

Con prosa clara, sencilla, simple y generosa, regularmente dirigida a los niños, escuché la voz que me contó el primer cuento en mi vida. Luego, al paso del tiempo, escuché muchas voces que, animadas por el suceso que narraban, me contaron muchos otros cuentos.

De tanto escuchar voces, y atender tantos cuentos, supe diferenciar los timbres vocales, pero sobre todo el espíritu que los animaba. Así caí en la cuenta que para escuchar la voz tan torera de mi tierra -AGUASCALIENTES- querida hay que tener oídos sensibles y “andar de vena”. Sin sensibilidad y vena es difícil entender a Aguascalientes, y más difícil aun comprender los cuentos que cuenta con su voz.

Cuando “ando de vena” me gusta escuchar la voz de Aguascalientes, y me gusta tratar de entender sus cuentos. He comprobado que cuando habla de toros se distingue por su acento bohemio, y que cuando canta toreramente lo hace entre sentidos compases de tono romántico.

Doy por cierto que Aguascalientes es considerada como una comunidad aficionada a los toros, y que de cada escena se puede hacer un cuento toda vez que en cada episodio de su historia hay una sentida evocación, un cuadro solemne, o una llana fotografía que en las vías del tiempo hacen las veces de estación de abasto de recuerdos, y en ellos se detiene, a manera de descanso, el fluir de la memoria. Son pues los recuerdos quienes con sus voces a manera de ejemplo hablan y cantan los primores de nuestra historia y las delicias de sus cuentos.

Aguascalientes ejemplar contador de cuentos.

Pero, pero como también hay palabras huecas que resultan cantos desagradables, historias oscuras, evocaciones dolorosas, cuadros ridículos, fotografías mal reveladas, por tal motivo resulta conveniente desentenderse de ellas para no mirar en un espejo roto nuestro mundo destrozado en fragmentos que nunca más se unirán. Y es que hay momentos en los que la palabra nada dice, ni cuenta cuentos, y el canto se vuelve cuento-mentira.

A esos cuentos, a esas historias oídos sordos…

Prefiero escuchar los cuentos que cuentan los actuales toreros de Aguascalientes; cuentan cuentos que han escrito con tinta sangre, con hondo sentimiento, con inteligencia y creatividad: son cuentos nuevos, escritos con narrativa deleitosa, simple, encantadora, clara, transparente; son cuentos que viene a llenar el inmenso vacío que han dejado los grandes constructores de las mentiras que alientan el voraz consumismo de emociones sin voz.

Por eso me gustan los cuentos que me cuentan las voces de los viejos, conjunto de seres considerados como una estéril raza de sobrevivientes totalmente desamparada ante el progreso que va DESESTIMANDO LA UTILIDAD ESPIRITUAL DEL TOREO.

Valga entonces manifestar la complacencia que produjeron en mí las palabras de un comentarista de cuentos: -“José, me decía, el toreo no puede ser contado ni entendido como una mera diversión de feria, como un cuento que promueve el espectáculo que carece de encanto, de magia, de misterio, de fantasía. Preferiré siempre el “cuento viejo”, el cuento que sublimaba el ánimo, o lo enardecía de pasión, el cuento contado por la abigarrada muchedumbre que llenaba hasta las banderas cualquier plaza de toros, los de hoy, salvo excepciones, son cuentos que cuentan los descuentos de la gracia, del donaire, de romanticismo. SON CUENTOS QUE NO PARAN EL TIEMPO, CUENTOS QUE SE VAN, NARRACIONES SIN ESTACIÓN, HISTORIAS EN FUGA”.

Me encantaba la manera como terminaban los primeros cuentos que escuché. La voz narrativa decía que, POR EL AMOR, los personajes se “reencontraron, y fueron felices para siempre”.

Me acuso deseoso de volver a escuchar el final de los cuentos viejos en el cuento moderno. Cuánto me gustaría oír las voces que cuenten y canten la felicidad que puedan compartir para siempre, a través de los cuentos, cuentos verdaderos, los aficionados y torero actuales.