2 mayo, 2019

ARRASTRE LENTO

AGUASCALIENTES FUE UN “PUEBLO”; NI QUIEN LO NIEGUE, PERO AHORA ES LA GRAN CAPITAL DEL TOREO MEXICANO.

Cambios de la vida: ayer en la sima, hoy en la cima. Algo similar, aunque en términos figurados, ha sucedido con mi tierra. Ayer fue peyorativamente “pueblo (sima) bicicletero” -y a mucha honra- aunque nunca sintió vergüenza por serlo, y hoy es en gran medida (cima) suntuosa metrópoli… ¿Qué tienen los “pueblos” que son “tan poca cosa”?

AGUASCALIENTES FUE UN “PUEBLO”; NI QUIEN LO NIEGUE, PERO AHORA ES LA GRAN CAPITAL DEL TOREO MEXICANO.

Cambios de la vida: ayer en la sima, hoy en la cima. Algo similar, aunque en términos figurados, ha sucedido con mi tierra. Ayer fue peyorativamente “pueblo (sima) bicicletero” -y a mucha honra- aunque nunca sintió vergüenza por serlo, y hoy es en gran medida (cima) suntuosa metrópoli… ¿Qué tienen los “pueblos” que son “tan poca cosa”?

Hay a quienes le chocan los “pueblos”; se sienten incapaces –y profundamente infelices- viviendo en ellos. En cambio hay quienes -¡irónico!- siendo habitantes de las ciudades, les atrae la reveladora pincelada luminosa de los “pueblos” mexicanos, y hasta les resulta deleitosa la fragancia provinciana pues la sienten como bálsamo reparador a su existencia.

¿Qué tiene los “pueblos” que con la dulzura mágica de su paisaje insuflan con sus aires de liberación y redención al espíritu cansado de la mentirosa influencia de las urbes que se agitan a un estrepitoso ritmo de vértigo? No son pocos, pero cuantificarlos sería complicado; valga en todo caso afirmar que hay infinidad de hombres contemporáneos que agitados y agobiados por la insípida frialdad tecnológica quisieran, como peregrinos, clavar sus tiendas en la hospitalidad abierta de los “pueblos”.

A los “pueblos” los define y caracteriza la intimidad, la sencillez, y la claridad. En ellos no es el reloj de cuarzo el que marca las horas; para eso están vivos los badajos y los bronces del campanario para convocar, llamando con briosa sonoridad, a la misa de madrugada, al rito del medio día, y al rosario nocturno del recogimiento. Y es el alegre canto de las aves, convertido en delicada melodía, el que anticipa el sereno arribo de la aurora y el crepúsculo.

Renglón aparte: Por eso las comunidades provincianas, groseramente catalogadas como “pueblos”, se conmueven con la violenta irrupción de las corridas de toros, espectáculo que agita los ánimos y estremece la paz. Y Aguascalientes no fue la excepción: cuando fue “pueblo” se estremeció con el “encanto” -escandaloso- de la Fiesta de toros, y hoy, cuando ya no es “pueblo” sino gran capital, sigue “encantada” con ella.

“Pueblos y tradición”. Las tradicionales celebraciones taurinas, también enriquecidas con el vernáculo acento folclórico, adquieren el mismo esplendor del “pueblo” que las enciende. En ellas –como ocurrió en Aguascalientes cuando fue pueblo no hace mucho” se reunía la comunidad entera sin faltar los personajes de lugar, y en ellas –en las celebraciones taurinas- el bullicio y la algarabía eran el tenor de la expresión popular que no se producía ni animaba con cualquier otro motivo, o en cualquier otro lugar de la comunidad. El “pueblo”, como sucedió con Aguascalientes cuando lo fue, se “encarnó con la Fiesta de toros, y la Fiesta adquirió el sello de localidad.

Ayer fue burlona majadería referirse Aguascalientes como “pueblo”, calificativo que le imputaban no hace mucho; y en consecuencia los festejos taurinos tenían cierta connotación pachanguera…

Los tiempos cambian; hoy… SOLEMNE Y AL AMPARO DE LA SERIEDAD CLÁSICA DE LA ORTODOXIA TAURINA. AGUASCALIENTES PUEDE PRESUMIR, ADEMÁS DE SU DIGNÍSIMA NATURALEZA TORERA, DE SER LA GRAN CAPITAL –FUERA DE LA PLAZA MÉXICO- DEL TOREO MEXICANO.