17 mayo, 2019

EN TANTO A “JOSELITO” SE LE UBICA EN LA CUMBRE DEL ESCALAFÓN –JERARQUÍA DE VALORES- CUÁL ES EL ORDEN DE SUBORDINACIÓN’ DE LOS DEMÁS TOREROS MEXICANOS

Puesto que hay vibrante expectación por verle de nuevo mañana en la plaza de “Las Ventas”, y atraídos por la inercia-imán del nombre, se desprende la ansiedad de especular en torno a su persona.

Puesto que hay vibrante expectación por verle de nuevo mañana en la plaza de “Las Ventas”, y atraídos por la inercia-imán del nombre, se desprende la ansiedad de especular en torno a su persona. La “reflexión” que escribo aparece no como una respuesta a las preguntas que me hicieron don José ¿es “figura” Joselito Adame en México…? Y si lo es ¿quién le sigue en orden escalonado?, sin no más bien como una reflexión compartida. Además, ¿quién soy para dictar posiciones y decir que fulano o mengano son lo que son y no son lo que tampoco son.’

Así ha sucedido, así sucede, y así sucederá. En tanto el torero “estrella” –prefiero no llamarle “figura” para evitar graciosas e inútiles contradicciones- está arriba “capoteando vendavales”, allá abajo se realiza el acomodo de sombras que, quietas e inmóviles a ratos, y activas y revolucionadas en otros, se entrelazan en un abigarrado conjunto del que se disparan chispas que quieren apocar la sombra que les impide brillar.

Así ha sucedido, así sucede, y así sucederá. Las sombras –representadas audiblemente por los ecos de las voces de los aficionados- que están abajo, no pierden ocasión de alzar la voz para “afear” la trayectoria y dignidad del que está en la cumbre. ¿Cuántas voces-opiniones circulan llevando consigo las razones por las cuales –al menos para ellos- Adame no es “figura” del toreo en México?

Así ha sucedido, así sucede, y así sucederá. Anécdotas de ellas se multiplican en la historia misma del toreo. En tales contenidos se cuentan los singulares episodios en los cuales la posición privilegiada de la “primera figura del toreo”, a la que por derecho propio le asisten la dictadura y el despotismo del mando, mira hacia abajo como el vencedor mira al vencido para humillarle.

En tal suposición. ¿Es correcto afirmar que “Joselito” otea con tan soberbio perfil? ¡MENTIRA! Tengo certeza al afirmar que entre sus colegas –compañeros- se corre la versión de que Adame ve a sus correligionarios más como el amigo fuerte que mira al débil, y no como la fiera salvaje que mira la carne cruda. José sabe que a las alturas que ha llegado –sea figura o no sea figura según la opinión pública- lo han elevado la fuerza de sus ilusiones, y la trayectoria de sus fantasías, realidades que son similares a las de sus compañeros que en mucho le agradecen que “desde arriba tienda la mano hacia los de abajo”.

Así ha sucedido, así sucede, y así sucederá. La naturaleza “noble” de las figuras del toreo -a las que por ser “verdaderas” las tipifica la sencillez y la humildad- garantiza que no se sobrepase su propia altura “escupiendo hacia abajo”. A las “figuras” su gracia misma las perfecciona orientándolas hacia la construcción de su propia realidad: “Ser fuente y no río mal oliente o charco cenagoso”.

Ignoro personalmente si “Joselito” es figura del toreo o no lo es; prefiero no excluir –o incluir- en la parrafada verdades que no conozco. Lo cierto es que mi pretensión no va más allá de tratar de evitar la graciosa proliferación de los múltiples errores –conceptuales- que propagándose construyen imágenes falsas. Sé que en el plano humano a “Joselito” aún se le da la gracia de pensar en sus amigos, en sus hermanos, en sus compañeros. Y eso no es una verdad aislada pues la contundencia de su extensión generosa puede encontrar múltiples testigos afiliados al cuerpo de sombras que están en espera de que Adame haga un hueco en su cimera posición para tratar de llenarlo.