23 mayo, 2019

AUNQUE EL TOREO MODERNO SE TRASLADE EN CARROCERÍAS QUEJUMBROSAS Y OXIDADAS, GRACIAS A “LA JUVENTUD” RENOVARÁ SU FLOTILLA Y SUS AIRES

Que “irrumpan” con luminosa algarabía y alboroto. ¡Serán bienvenidos! ¡ROCA REY ME DA LA RAZÓN!

Que “irrumpan” con estrépito los “jóvenes” toreros capaces de aborrecer la tediosa monotonía de un espectáculo que entre aparentes estertores –respiración anhelante de los moribundos- no quiere desaparecer ante la complaciente indiferencia de quienes no entienden la Fiesta de toros… ¡Serán bienvenidos! ¡ROCA REY ME DA LA RAZÓN!

Que “irrumpan” con luminosa algarabía y alboroto. ¡Serán bienvenidos! ¡ROCA REY ME DA LA RAZÓN!

Que “irrumpan” con estrépito los “jóvenes” toreros capaces de aborrecer la tediosa monotonía de un espectáculo que entre aparentes estertores –respiración anhelante de los moribundos- no quiere desaparecer ante la complaciente indiferencia de quienes no entienden la Fiesta de toros… ¡Serán bienvenidos! ¡ROCA REY ME DA LA RAZÓN!

Que “irrumpan” con violencia rebelde los toreros “jóvenes” que, sabiéndose descendientes de la inspiración de los grandes conquistadores y flecheros americanos den muestras de que hay quienes no le pueden –ni quieren- volver la espalda a la legendaria cuanto mítica “manifestación del espíritu” HECHA OBJETO en el arte del toreo. ¡ROCA REY ME DA LA RAZÓN!

Que “irrumpan” “jóvenes” que, como decían antaño, “con las tripas clamando piedad sentían hambre de gloria y fortuna”, alegres le pongan la barriga a cualquier toro, inclusive a aquellos que a los diestros aderezados por la veteranía les hacen estremecer sus cuerpos mortales.

Pensando en los “jóvenes” recordé cuando fui joven físicamente. Recordé que en aquellos años se decía que el toreo se baña en la ardiente catarata de la sangre fecunda de los mártires juveniles. Recordé que se decía que sólo la juventud es capaz de hacer escuchar el grito guerrero que no puede reprimir la pujanza invencible de su ardoroso corazón. ¡ROCA REY ME DA LA RAZÓN!

Indiscutible

Y recordé tantas cosas que me sirvieron para hilvanarlas con la intención de hacerlas “ofrendas de admiración y respeto a la juventud torera de estos tiempos”. ¡ROCA REY ME DA LA RAZÓN! Y es que la juventud siempre ha sido socia mayoritaria en el banco de la fe, y es la que ha emitido los bonos de la esperanza en el porvenir.

No estaban equivocados quienes con aires doctorales afirmaban que es en la juventud cuando el toreo se vuelve una actividad heroica. Ni hablar: me queda claro que es a la juventud a la que la naturaleza le concesiona el privilegio de ser el paladín moderno de las grandes causas taurinas. ¡ROCA REY ME DA LA RAZÓN!

Que “irrumpan” los jóvenes toreros que, “embriagados en la belleza salvaje del riesgo, aman el toreo”. Sea bienvenida la juventud que, en medio de los terroríficos aullidos de los formidables chacales y lobos que depredan a la Fiesta, proclame a voz en grito su ideal, un ideal que pueda remendar las banderas desgarradas que, como ruinas amontonadas, son evidencia de la posible derrota emocional del toreo moderno. ¡ROCA REY ME DA LA RAZÓN!

Así las cosas, y viendo a los jóvenes que actualmente conforman la gran mayoría de los carteles de uso frecuente, llego a la conclusión de que la juventud es el más claro ejemplo de lo que pudiera entenderse como EL SÍMBOLO DE LA RESURRECCIÓN”. Entenderse que “LA JUVENTUD ES LA RESURRECCIÓN DE UN MUERTO QUE AÚN NO FALLECE”. ¡ROCA REY ME DA LA RAZÓN!