11 junio, 2019

¿LA GRIPA O PERFECTO CONTRERAS?

ALFONSO PEDROZA Macías, alias “La Gripa”, era de un carácter bastante “especial”, rayaba en lo ideático, normal que con opiniones y decisiones siempre fueran muy sui generis. Fue destacado novillero a finales de los años cuarenta y a mediados del siglo pasado. Su manera de ser le cerró puertas empresariales y optó por solicitar su filiación con los subalternos, situación que no tardó en serle aprobada y así, de inmediato, vestir de pasamanería a las órdenes de sus antiguos compañeros. Uno de ellos su gran amigo Alfredo Leal.

ALFONSO PEDROZA Macías, alias “La Gripa”, era de un carácter bastante “especial”, rayaba en lo ideático, normal que con opiniones y decisiones siempre fueran muy sui generis. Fue destacado novillero a finales de los años cuarenta y a mediados del siglo pasado. Su manera de ser le cerró puertas empresariales y optó por solicitar su filiación con los subalternos, situación que no tardó en serle aprobada y así, de inmediato, vestir de pasamanería a las órdenes de sus antiguos compañeros. Uno de ellos su gran amigo Alfredo Leal.

NATIVO DE Aguascalientes, por cierto, emparentado con Alfonso Ramírez “Calesero”, pasó largos años viviendo en el entonces llamado Distrito Federal, retornó a su tierra tiempo después y se avecindó muy cerca, a unas pocas casas, de la plaza San Marcos, y a otras tantas del templo de Baco, la famosísima piquera llamada “El Chubasco” donde a pesar de tan solo vender cerveza nos permitían introducir líquidos “de mayor octanaje” -léase tequila, brandy o ron-.

PASADO EL tiempo el dios Cronos le recordó que no es lo mismo Los Tres Mosqueteros que veinte años después y, por medio de un alto funcionario de gobierno, se hizo de las placas de un taxi. Poncho ya era taxista, él, en lo personal, manejaba el automóvil.

SE PUEDE decir que su casa estaba en el centro de la ciudad ya que solo son cuatro cuadras la diferencia-distancia al ombligo de Aguascalientes capital, sin embargo, para llegar al lado oriente -salida a San Luis Potosí- fácil tarda el recorrido algunos veinte minutos si el tráfico no está muy pesado. Rumbos donde instalados se encuentran las oficinas de la Secretaria de Educación, la Clínica 2 del Seguro Social, sindicato de maestros, bomberos y varias importantes oficinas del gobierno local.

AL AMANECER de “X” día Alfonso salió a trabajar, con tan buena suerte que a solo unos metros de su arranque una pareja le hizo la parada, pedía los llevara por los rumbos referidos. Al llegar al lugar solicitado el pasajero liquidaba “la dejada” con un billete de cien pesos que le entregaban para su cobro que era de miseros once pesos, desde luego que por ser la hora que era se dificultaba a Alfonso a completar lo que debía regresar. Exploraron las pequeñas tienditas cercanas y una de dos, o se encontraban cerradas o simple y llanamente se negaron a cambiar el billete, todavía no existía la invasión de las pintadas de rojo y amarillo de grandes ventanales. Y es cuando surge la cuchufleta del banderillero…

EN EL prime retorno regresó al camino andado ante el asombro de los pasajeros que no se explicaban la actitud del chofer, mantuvo la ruta y una vez que llegaron al lugar donde se le hiciera la inicial parada, estacionó el rojo auto y de manera muy seria, escuchó la aturdida pareja…

Excelente banderillero

“Aquí está su billete, estamos a mano”.

ASÍ ERA el carácter de Poncho al que rebauticé como “Perfecto Contreras”… Nunca se equivocaba y de todo llevaba la contra. En el fondo fue un buen hombre que todos queríamos, nos dejó hace años y se le sigue recordando con afecto.