16 junio, 2019

LA FIESTA DE TOROS, COMO SER VIVO, “ODIA” MORIR… “ODIOSA” MUERTE HA SE SER MORIR CON “ODIO”

Lo enemigos de la Fiesta de toros, soñando con que acabar con el espectáculo en el que supuestamente se maltrata con “odiosa” crueldad a las reses bravas le dará la gloria, siguen amontonando leña para que la hoguera. Ahora toca el turno al gobernador de Jalisco: “Vamos a acabar con el martirio que ni es arte ni es cultura”. Vamos a acabar con la Fiesta de toros”.

Lo enemigos de la Fiesta de toros, soñando con que acabar con el espectáculo en el que supuestamente se maltrata con “odiosa” crueldad a las reses bravas le dará la gloria, siguen amontonando leña para que la hoguera. Ahora toca el turno al gobernador de Jalisco: “Vamos a acabar con el martirio que ni es arte ni es cultura”. Vamos a acabar con la Fiesta de toros”.

Lamentando la inexplicable pasividad de los taurinos, y conmovido por el tono gris de nubes mañaneras, rumiando mi coraje, preferí retomar la serena compostura tecleando en la computadora.

Lo cierto es que así amaneció hoy domingo: con un matiz tan gris que se conjuga con el tono de la tristeza. Lo cierto es que la “coincidencia” es oportuna: “opacas”, tono gris fuerte con presagio de atormentada tormenta, es la tonalidad del cielo en estos días amenazados por la lluvia. Ayer de día buscaba el sol que a ratos aparecía, y de noche buscaba en el estrellado firmamento las estrella que a ratos apenas si se asomaban, y “opacas” son las posibilidades razonables de que se produzca la aparición de una realidad -sol o estrella con contagio de entusiasmo- más brillante en el cielo de la Fiesta de toros en México.

Lo deseable es que llueva -se riegan los campos y se lavan los pisos- “pues nace la esperanza”. Que llueva, no importa que el cielo se pinte de tonos oscuros “pues tras las nubes brilla el sol y cintilan las estrellas”.

Lo deseable es que llueva pues la “coincidencia” del sol y las gotas de lluvia da vida al arco iris que, dibujado en la lejanía, se pinta con los llamativos tonos de la alegría y el optimismo. Que llueva no importa que el cielo se torne mar pues si llueve se “refuerza la esperanza” de óptimas cosechas.

Lo deseables es que se sigan dando toros, tanto en su modalidad de corridas como en la de novilladas, pues “no hacerlo es vestir a la Fiesta de luto”. Queda claro que si se siguen dando toros se “refuerza la ilusión”, estrellada “coincidencia” del arco iris con el caleidoscopio de la fantasía. Que llueva, que llueva, y se sigan dando toros.

Me queda claro que si no llueve la sequía mata, me queda claro que si no hay toros la Fiesta muere. Dicen que los muertos antes de morir “odiaban” morir, y que después de muertos ya no querían vivir; “me queda claro que”, como todo ser vivo, LA FIESTA DE TOROS “ODIA” MORIR.

“Me queda claro” que, para que sobreviva y se perpetúe la Fiesta de toros en México hay que hacer que lluevan torrentes de ilusiones, fantasías, anhelos y esperanzas sobre sus fértiles campos.

“Me queda claro” que a la Fiesta de toros le va mal –muy mal- la sequía pues, sin humedad ni colores, “muere”.

“Me queda claro” que la Fiesta de toros “odia” morir. Y morir es derribar el acuerdo de actualidad. Algunos ilusos creen que, si la Fiesta de toros muere, LA SOCIEDAD SANARÁ. Yo no creo que, muriendo la Fiesta con “odio” a la muerte, su “odio” pueda curar. “Odiosa” cura ha de ser curar con “odio”…

Y aunque pudiera parecer cierto que la Fiesta de toros está herida de muerte, y que sus quejidos se escuchan en el cielo, tal y como los del inocente que “odiando” la muerte ama la vida, es en vida tan magnífica estrella que no habrá nube que la oculte. Tras las nubes atormentadas que presagian tormenta siempre existirán el sol y las estrellas, astros brillantes que en el encendido perpetuo de su naturaleza no tiene cabida el “odio”, y como no puede “odiar”, como premiación concedida está facultada para renovarse a sí misma al paso de los años, hasta su perpetuación consagrada.

¡Que llueva que llueva!

Y si llueve seguramente se humedecerá la hoguera en la que quieren incendiar a la Fiesta de toros. Y si llueve s podrá seguir plantando belleza en el abismo emocional de los politiquillos que, carenes de propuestas más fructíferas en el ámbito social, quieren llenar con su torpe figura el escenario donde se lucen, oh desconsuelo, los mediocres que creen es posible llenar el desierto con el mar del odio.