19 junio, 2019

NO SE PUEDEN IGNORAR LOS DISCURSOS, AGRESIVOS O BONDADOSOS, DE CAFÉ -Y CANTINA- QUE MANTIENEN VIVO AL TOREO FUERA DE LOS RUEDOS

Sucede en todos los ámbitos, pero de manera singular en medio ambiente del toreo. Gracias a ello se extiende fuera de su circunferencia. El toreo fuera del ruedo; el toreo en cualquier lugar donde dos o más se reúnan para platicar de toros.

Sucede en todos los ámbitos, pero de manera singular en medio ambiente del toreo. Gracias a ello se extiende fuera de su circunferencia. El toreo fuera del ruedo; el toreo en cualquier lugar donde dos o más se reúnan para platicar de toros. Así es como, posterior al pensamiento entra en acción “la palabra”, y con ella aparecen en el escenario la controversia, la discusión, la polémica, la afirmación, la negación, el reconocimiento, el rechazo, la blasfemia, la calumnia, la mentira, el adjetivo meloso y la verdad disfrazada. La “moderación” -rara avis-, impotente para conciliar, deja el espacio libre al pronunciamiento visceral, a la expresión fanática, a la rumorología apasionada, al sesgo traicionero -cómplice de la ignorancia-, y al colapso de la aventura de la lengua.

¿Verdad señor Francisco –Paco-Kiko- Piña Escalante? ¡Cuánta barbaridad –ignorancia- se escucha, y cuánta mala leche –enfermedad del alma- se destila en tales reuniones!

Pues sí, es en tales lugares –y circunstancias- en los que la artillería espiritual de la palabra es dirigida hacia los blancos más inofensivos e indefensos en la “coloquial” batalla de las ideas, pensamientos y sentimientos. Hay de aquel que no tenga protección contra las -granadas de boca- que, depositadas en el arsenal repleto de la discordia, inflaman las mentes e incendian los corazones.

Pues sí, es la palabra, emitida en bares y cafeterías, y convertida en instrumento de construcción, la que da vida a la ficción, traiciona la verdad, y elogia la mentira murmurando al oído significados apócrifos hipostasiándolos como realidades absolutas. Pobre de aquel que caída en las trampas de la palabra.

Claro, hay palabras encantadas y seductoras que, cual discurso endemoniado, y enriquecidas en un vocabulario semántico de arrabal, a las heces las tornan incienso. Y son tan poderosas que las formulaciones –expresiones con fétido aliento- de los rabiosos y amargados orillan a los incautos a inclinarse ante la imagen de las frases activadoras que festejan con signos radiantes la felicidad de su victoria.

José Caro

Me referiré a los ejemplos. Con cuánta fatuidad y ridiculez se dejan escuchar voces que, categóricas, afirman que don Enrique Ponce es figura de mentira, y que porque “dizque torea con el pico” es torero de aparador. ¡PATANES! Con cuanto entusiasmo cavan sus trincheras en el frente de la “ignorancia”.

Y no contentos con lo anterior, siguen en su argumentación. Negar que “don” Eloy Cavazos, amén de figura, fue un torero extraordinariamente hábil, inteligente y lleno de los aires de “torería” que engalana a los “gigantes” en los ruedos es como quitarle el azul al cielo. “Escuchar, para creer”.

Palabras enfermas son aquellas que, vociferadas por charlatanes cómplices de la ignorancia que niegan la posibilidad de impulsar la higiene de las palabras, haciendo sangrar a las gargantas que las emiten, redundan en absurdas afirmaciones sosteniendo que don Rodolfo Rodríguez “El Pana”, antes que torero fue un cómico personaje que, a la vera de un formulario teatral y fuera de tiempo, contó con la gracia de cautivar explotando sus grotescas y disparatadas formas de payaso antiguo.

VIRTUD SOBERANA ES LA IGNORANCIA, Y MÁS LO ES LA MALA LECHE.

¿Por qué a quienes hacen gala de ellas –ignorancia y mala leche- los rodean legiones que se refugian en las cuevas donde los ladrones esconden sus armas letales envenenadas con el azufre de los infiernos? ME QUEDA CLARO QUE AL “ABSURDO” NO LE QUEDA MÁS ESPACIO NI TERRITORIO QUE LA OSCURIDAD.

¿Por qué de las espinas -palabras intoxicadas del rencor disfrazado de inteligencia- si bien hieren y lastiman, manan alborotadas palabras que contravienen y contradicen la sacramentada teoría de la honradez y la dignidad de los toreros que, reconociendo que hay palabras enfermas, ellos nacieron para curarlas? ¿Cómo es posible que, sentados en la comodidad de una taberna, o de una cafetería, o donde les de su muy regalada ganada de vociferar, critican lo que estos valientísimos “habladores” ni en sueños han podido realizar?

Ni hablar, a veces encontrarse en un café, o en una cantina, para platicar de toros, significa meterse la cueva donde la devastadora enfermedad de la insensatez, sin vacuna que la prevenga, asume el rol de reina y soberana.

NI HABLAR… QUE PENA QUE SIENTAN NECESIDA DE SER ESTRELLAS Y POTAGONISTAS LOS QUE EN SU VIDA LE HAN DADO UN MULETAZO A UN MELÓN RODANDO (PALABRAS DE RODOLFO “EL PANA”).

Y QUE TRISTEZA QUE SE DESPERDICIE EL VERDADERO VALOR DE LA PALABRA SANA Y PROPOSITIVA. HABLAR, DISCUTIR Y POLEMIZAR ES UN EJERCICIO CREATIVO TODA VEZ QUE EN ÉL SE AFIRMAN O SE CONTRADICEN LAS VERSIONES QUE, EXPLICITADAS POR EL INSTRUMENTAL DE LA PALABRA, HACEN QUE SE DESPLOMEN CASTILLOS, O SE HAGAN VOLAR GOLONDRINAS.

A PALABRAS NECIAS, OÍDOS SORDOS