27 junio, 2019

PORQUE “LA VIDA ES ASÍ”, CABE RECORDAR QUE LA FIESTA DE TOROS NO ES UNA MASA UNIFORME Y PERMANENTEMENTE ESTABLE

Hacía tiempo que no la saludaba. Ayer tuve la oportunidad de hacerlo: su inclinación a las emociones calladas que despiertan las “letras” me ha identificado con ella, con la “maestra” doña Laurita, sensible y despierta aficionada al toro desde que su tío abuelo la impresionó notablemente viéndolo vestido de picador caminar -hace años- por la calle de Venustiano Carranza

Hacía tiempo que no la saludaba. Ayer tuve la oportunidad de hacerlo: su inclinación a las emociones calladas que despiertan las “letras” me ha identificado con ella, con la “maestra” doña Laurita, sensible y despierta aficionada al toro desde que su tío abuelo la impresionó notablemente viéndolo vestido de picador caminar -hace años- por la calle de Venustiano Carranza rumbo a la plaza San Marcos. Y recordé lo que me advirtió cuando me dio clases de literatura en el bachillerato -Colegio Portugal-. Nunca he olvidados sus palabras: Pepe, “LA VIDA ES ASÍ”.

¡LA VIDA ES ASÍ! Incluye en alternativa temporalidad la magnificencia del día y la hondura y solemnidad de la noche”. “La vida es así”: la luz y la sombra atadas a un mismo proyecto. “La vida es así”: caprichosa concesión que brinda generosa un espacio para la luna y las estrellas, y otro para el sol radiante. En consecuencia, de lo mismo, hay horas para estar en vigilia, y horas para dormir. “Así es la vida”: un ordenamiento que a cada reacción le da su tiempo, vigencia y espacio. “Bíblicamente” hay tiempos para tronar cuetes, y tiempos para recoger varitas”.

“ASÍ ES LA VIDA” Y ASÍ ES EL TOREO EN MÉXICO, “un fenómeno que a veces se pinta en claro y a veces en oscuro”: un fenómeno que a veces se congela como el agua hasta convertirse en hielo, y a veces se derrite en el pebetero del medio día como cera ardiente. “ASÍ ES EL TOREO EN MÉXICO”; un fenómeno que sólo un fino retratista podría describir en toda su complejidad.

Afortunadamente, puesto que vivimos en el deslumbramiento de un nuevo amanecer, describir hoy en día el toreo mexicano ya no es tan tormentoso. Ayer, cuando se cometieron y toleraron un sinfín de abusos, describir en cualquier forma posible el fantasmal mundo del toreo azteca era una labor compleja tanto que en ella predominaban los resplandores del desorden y el caos que se generaban en el medio.

Hoy la descripción es sencilla y definida: EL CUADRO INSOLENTE DE LAS PLAZAS DE TOROS VACÍAS ES UN FRESCO “VERGONZANTE, RIDÍCULO Y PATÉTICO”.

Aquel cuadro –el de ayer- fue un retrato de la realidad que delataba el principio que hoy vivimos: en cambio la realidad presente, siendo una realidad tremendista, acusa su incurable inclinación hacia la “crisis” que contiene grandes dosis de melodrama.

“Así es la vida moderna del toreo mexicano”. “Una realidad que hace trampa con la esperanza, y que nunca se compadece de sus víctimas”. Y es que, no se puede negar, el toreo mexicano se sigue escribiendo con letras chuecas, con letras que abusan del remedo, con letras que le hacen perder credibilidad al espectáculo y seriedad a la Fiesta.

¿La tan traída y llevada “crisis” es un platillo con sabor de la simulación artificial que se rebaja al tono de la grosería? La idealización que tenemos del espectáculo taurino, con el desprecio social encima, y los tendidos vacíos, tiene en frente a una verdadera agresión de la vida. “LA VIDA ES ASÍ”, y “ASÍ ES LA VIDA DEL TOREO EN MÉXICO”.

Lo cierto es que la ya extensa “crisis” no favorece en lo más mínimo a la Fiesta mexicana. ¿Hasta cuándo las figuras de mando y poder en México serán las españolas? ¿Ello es un dictado de la vida? “LA VIDA ES ASÍ”. ¿Por qué no hay toreros mexicanos que se conviertan en ídolos y figuras en España? ¿Ello es un dictado de la vida? “LA VIDA ES ASÍ”.

Así es la vida del toreo mexicano: parece oscura, pero sin embargo aún está llena de luz y vida. Por eso los aficionados que no se paralizan con los designios caprichoso de la vida saben -y sienten- que la Fiesta de toros en México -y el toreo en general- es una experiencia pintada en transparente claroscuro que, siendo vieja, no se repite nunca y siempre es nueva. Un lienzo que siempre, cuando es puro y claro, nos deja con la boca abierta.

“LA VIDA ES ASÍ”, y “ASÍ ES EL TOREO EN MÉXICO”. Y la vida dispuso que a los toreros mexicanos les toque “VER NADA MÁS DE UN LADO LA LUNA, Y DE UN LADO AL TOREO EN MÉXICO, Y ALLÁ A LO LEJOS, DE UN LADO NADA MÁS, AL DE ESPAÑA”.