23 febrero, 2020

ABARATADAS OREJAS EN LA SAN MARCOS

A la bien envigada tauromafia nacional, soberbia e insensible, hincada que está, sin embargo, frente a la no menos soberbia tauromaquia ibérica, le da en ocasiones por la moralidad. Es el caso de la Temporada de Novilladas en el coso San Marcos aguascalentense que recibió público en su aforo hasta casi rayar en los tres cuartos.

A la bien envigada tauromafia nacional, soberbia e insensible, hincada que está, sin embargo, frente a la no menos soberbia tauromaquia ibérica, le da en ocasiones por la moralidad. Es el caso de la Temporada de Novilladas en el coso San Marcos aguascalentense que recibió público en su aforo hasta casi rayar en los tres cuartos.

Entonces se ven anunciados hierros diferentes y carteles más honestos y justos.

Para levantar la pasta a la campaña 2020 a la escena salieron seis bicornes provenientes de la vacada jalisciense Puerto del Cielo, una derivación de lo que fue Cortina Pizarro. Cumplidores al ser demandados por los jinetes, destacaron en lidia segundo, tercero y cuarto; los restos de aquellos laureados con palmas cuando eran arrastrados al patio de carniceros.

El epílogo de la función se saldó numéricamente con tres orejas de escaso valor.

Se apersonaron esta tarde tres chavales que aún les falta tramo largo para llevar a buena práctica el toreo. Revelaron desconocimiento de las distancias, la colocación y el diseño de lo que en un momento dado puede calificarse como faena.

Un novillo soso, suave, aunque no fácil irrumpió en el anillo quitando el picaporte a la tarde y a la campaña. El joven rubio Juan Pedro Llaguno (al tercio en ambos) rodeado de algunas incorreciones técnicas, paulatinamente se fue centrando con él y alcanzó la atención del público basándose en la vehemencia y disposición, concluyendo ese su desenvolvimiento de un espadazo tendido.

Otro sensacional astado hizo presencia sobre la arena. Fijo siempre a los engaños, ibas a ellos con claridad, franqueza, clase y recorrido; pero las diligencias muleteras del chaval tuvieron forma, pero carecieron de fondo. Poco y discreto su hacer. Pegó muchos pases, algunos bellos, sin embargo, se observó por debajo de su antagonista al que había recibido bullangueramente con capa y banderillas, cerrando su paso de media estocada tendida y de tardíos efectos.

Una tercia de espeluznantes largas cambiadas de hinojos y en el eje del escenario, con aguante y embarcando la embestida de muy adelante, allá, más variada gama de suertes capoteras, ya recuperada la plomada, fue lo único como para la tinta de Eduardo Neyra (oreja y silencio tras aviso). Salvo su deseo manifiesto, dejó escapar el buen toreo pese a tener delante a un novillo fijo y claro al que pegó pases sin mando ni temple. Luego de apantallar a la mayoría, sí que se entregó en la suerte suprema dejando una estocada tendida pero eficiente.

Atrabancado se observó con su segundo; entre que éste admitía el toreo sin resabios ni incomodidades, el duranguense se atrabancó y embarulló con su mal manejada tela. Después de varios viajes, por fin acertó con el acero.

Fijeza, clase y nobleza fueron virtudes claras del tercero; pese a que durante toda la tarde Diego Sanromán (dos orejas protestadas y palmas) lo sofocó atrancándose demasiado en su órbita, logró algunos pases de buena manufactura y sobre ambos cuernos. La estocada, aunque resultó caída, fue de espectaculares consecuencias y vinieron las dos exageradas y absurdas orejas.

El segundo se su lote fue complicado y el queretano cumplió sintetizando el asunto sin mayores objetivos, y matando nuevamente con tino.

El autor.