23 febrero, 2020

EL ÚLTIMO ROMÁNTICO

Desde lo alto del tendido de “El Toreo de Puebla” bajé rápidamente para plantarme frente aquel grupo de novilleros que esperaban turno para “darse las tres” con aquellas reses que habían llevado para la actuación de charros, en tanto “El Soldadito” Tomás Téllez, hacía sus cosas de torero bueno, ya experimentado.

Desde lo alto del tendido de “El Toreo de Puebla” bajé rápidamente para plantarme frente aquel grupo de novilleros que esperaban turno para “darse las tres” con aquellas reses que habían llevado para la actuación de charros, en tanto “El Soldadito” Tomás Téllez, hacía sus cosas de torero bueno, ya experimentado.

– Présteme su muleta, le dije a aquel joven delgado que esperaba.

-¡Si, te la presto! pero consigue un ayudado.

Y me eché a buscar en todos los patios de la plaza hasta que encontré un “otate”, que alguna vez sirvió de palo de escoba y así llegué ante aquel novillero, al que ya conocía de vista, pues en festivales en esa misma plaza, hacía pareja banderilleando, con Clemente Vergara, después conocido como Clemente Medina.

Fue la primera ocasión que me vi frente a un astado, así que di, como Dios me dio a entender, unos cuantos “trapazos” qué remate con un “molinete”, que me salió bien. Ayer, 20 de febrero, falleció don Enrique Gómez Arroyo, quién me prestó su muleta para que me “estrenará” en mi sueño de ser torero.

Don Enrique Gómez Arroyo, de familia taurina, su señor padre don Adolfo y su tío Ernesto fueron toreros, de los “ignorados” qué hace un siglo era parte de las cuadrillas, cómo picadores o banderilleros, de quien por entonces “partían el bacalao” en las plazas y ferias poblanas, tlaxcaltecas y veracruzanas tan activas en aquellos años.

Toreros como Dionisio Marín “Jardinero”, Lauro Cabrera “Torerito”, Manuel Spinola, Roberto Aguilar, Rafael Limón “Limoncito”, Manuel Calderón, Miguel Zayas “Zurito”, Rosendo Flores “Chiquilín”, Arturo Vega “El Francés”, y varios más que se distinguían en los tres tercios de la lidia. Toreros regionales que también se lucían en las plazas poblanas de “El Paseo” y “La Colonia”.

RIP

Enrique se inició a los quince de edad en las lides taurinas, en ello duró nueve años, hasta que tuvo que cambiar residencia a la Ciudad de México, donde encontró dificultades para continuar sus actuaciones en los ruedos y se alejó de ellos, pero no mermó su afición pues asistía a cuánto festejo estaba a su alcance, cómo espectador y fue mi acompañante en algunas de “mis golferías taurinas” en festejos, cortijos y ganaderías.

Ayer, 20 de febrero del 2020, se fue, “partió plaza” al ruedo del infinito, Enrique Gómez arroyo, el último de aquel grupo de buenos toreros románticos del siglo pasado, después de haber disfrutado, durante 96 años, de la felicidad de haber toreado y tener una hermosa familia, a quiénes con todo respeto y cariño enviamos nuestras condolencias. Descanse en paz quien en vida tuvo la dicha de ser torero.

Y . . . ¡Suerte!