27 noviembre, 2021

EL TOREO BUFO RINDE SU PRIMER TRIBUTO MORTAL

Jaime Hurtado Ferreguer “Pamplinas”, infortunado artista muerto en Valencia, actuando en la plaza de toros con el espectáculo «El Empastre», en una de sus más felices caracterizaciones.

Alcanzado por un becerro, muere en la plaza de Valencia un “Charlot”

Sin la gloria de los que caen en la lucha brava del toreo serio. Ajeno al murmullo expectante de una multitud que angustiada espía sus últimas horas en la enfermería de la plaza. Entre risas que no se apagan ante la desgracia que le tiende en el techo de muerte, ha caído en la plaza de Valencia a la primera víctima mortal del toreo bufo. El arte menor del toreo está de luto desde el domingo. Un “Charlot” sufrió tan desgraciado percance al realizar su primera pirueta cerca de tos toriles, que en ella terminó su carrera de caricato. Plantea el desgraciado caso vastos problemas, que no entramos a analizar. Recogemos tan sólo y comentamos la infausta noticia que nos llega de Valencia, El toreo cómico, por ser toreo precisamente, tiene sus riesgos, como todo lo que supone el enfrentarse con una res brava. ¡Que le hablen a este infortunado

ya de peso en kilos, de poder, de peligro…!

El desgraciado lotero bufo se llamaba Jaime Hurtado Ferreguer. Una afición a los toros desmedida le hizo saltar de su trabajo como oficial aserrador, en una importante fábrica de maderas en el pueblecito de Tabernes Blanques (Valencia). Sus primeros años de afición se perdieron entre quimeras y afanes por las capeas de los pueblos. Su primer mote viene de entonces. Le llamaban el “Guerrita”, y con este apodo pretendía abrirse paso entre la torería. Sus buenas maneras le proporcionaron padrinos, que le ayudaban a abrirse paso. Acaso uno de los que más fiaron en sus condiciones fué el veterano mozo de estoques valenciano

José Espi Coso. Este Espí, que milagrosamente se había salvado también de una muerte segura al saltar un estoque cuando trabajaba a las órdenes de «Bombita» y que llegó a traspasarlo de parte a parte, salvándole los médicos de una muerte inminente. El escalafón de los toreros serios no hacia un hueco para este valeroso ≪Guerrita≫. Una modalidad se imponía en los ruedos como espectáculo; las bandas cómico-taurinas, se precisaban profesionales de la lidia en serio que fingiesen despreciar la muerte y pasaportar a los becerros que los músicos atontarían con sus arpegios, entre rumores de carcajadas. ≪Guerrita≫ se prestó a esta mutación del sonado traje de luces por el de caricato. Su valor le hizo abrirse paso entre los nuevos ≪Charlots≫. Formo por primera vez en el elenco bufe de los ≪Siete Feos≫, y ≪Guerrita≫ paso a llamarse ≪Tomasin≫, y más tarde, en ≪Los Calderones≫, ≪Ramper II≫, Jaime Hurtado enterraba para siempre la ilusión de ser torero serio, del montón, por la de destacar entre los mejores toreros cómicos. Su valentía y decisión, el conocimiento de las suertes del toreo le ayudaban a triunfar.

Así pudo ser, durante diez años, uno de los puntales de la banda de ≪Los Calderones≫, recorriendo triunfalmente todas las plazas de España. En Madrid, donde todos los años se presentaba en dos o tres actuaciones, ≪Ramper≫ consiguió confirmar una acusada personalidad como artista en su género, Y su arte fue aplaudido en Francia, en Tarbes, en Montpellier, en Aries, En Nimes actuó durante una semana entera con la banda, constituyendo el suceso más saliente de aquella plaza en 1935. Esta temporada contrato con ≪El Empastre≫.

En una de sus primeras actuaciones, al ensayar la pirueta que habría de quebrantar la fuerza del becerro, en el golpe con la fortaleza de ≪Pamplinas≫, pudo más el poderío y la casta de la fierecilla que su habilidad, y recibió tan fuerte golpe que solo sobrevivió unas horas al fatal percance. ¡Pobre ≪Guerrita≫…! Alla en Tabernes, donde durante las fechas libres no dejaba de trabajar en su oficio de aserrador, esperaban un telegrama de ≪sin novedad≫ una madre anciana y una esposa y varios hijos. De ≪Pamplinas≫, Ramper II≫, ≪Tomasin≫, ≪Guerrita≫, ya no quedaba de sus apodos más que el recuerdo amable de unos jornales, arrancados a fuerza de coscorrones de los agiles pitoncillos de los becerros. ¡Hasta había que hacer un esfuerzo para recordar el indumento del caricato en las plazas!

Hombre formal y muy querido entre sus compañeros, la muerte sí que ha sido sentida en el ambiente del toreo cómico, en ese toreo bufo que para convalidar si nombre de ≪toreo≫ ha tenido que pagar con Jaime Hurtado el primer tributo de sangre.

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