28 enero, 2021

Mes: enero 2021

TOROS Y POLITICA

Los toros son apolíticos. Otra cosa es que los políticos se aprovechen del toreo para sus fines partidistas. Si es el espectáculo más democrático del mundo, nadie ni nada debería perturbar esa limpieza que supone el momento culminante de la lidia del toro en la plaza. No hay ningún otro arte tan poco afectado por los vaivenes de los políticos como la fiesta taurina. Otra cosa es lo que se manipule en otros escenarios distintos. Así, la literatura siempre tiene un trasfondo marcado por las ideas. Y lo mismo vale para la mayoría de las artes. En la lidia del toro no hay posibilidad de mandar mensajes políticos, salvo cuando un torero pinta en su muleta una proclama, como ocurrió en algunos festejos durante la guerra civil. Anécdotas como las corridas patrióticas o las destinadas a recaudar fondos para uno de los bandos no pueden ensombrecer la certeza de una tauromaquia absolutamente despojada del barniz, siempre contaminante, de los intereses políticos.

LA TAUROMAQUIA, ANTE SU FUTURO: UNA FEDERACIÓN, UNA ESTRATEGIA, UN ‘LOBBY’…EL DOBLE OBJETIVO ES QUE SE CELEBREN FESTEJOS Y LA FIESTA SEA RESPETABLE Y EMOCIONANTE

¿Habrá toros en 2021? Se supone que sí. Pues, se acabó el problema. La temporada se regularizará a medida que la pandemia se aleje; en pocos meses, la fiesta recuperará su ritmo, y la pesadilla sufrida pasará a ser un mal recuerdo. Lastimosamente, algunos habrán quedado en el camino, como suele ocurrir en todas las crisis, pero pronto volverá la normalidad.

He aquí una fantasía, una ilusión que todos los aficionados quisieran ver convertida en realidad. Y el sueño (quizá, el pleno convencimiento) de la mayoría de los taurinos: que amaine pronto la tormenta y todo vuelva a ser como antes.

¿LA FIESTA EN PAZ?

El oportunismo, el arribismo y el cinismo son parte de la herencia ideológica del prian, esa gata revolcada que convierte la política en negocios, en pingües negocios. A saber cuáles trae entre manos la imaginativa alcaldesa de la capital poblana, que no obstante jugarle a la izquierda y al progresismo no tiene empacho en hacerle el caldo gordo al pensamiento único y, de paso, como sin querer queriendo, al Consenso de Washington, ese acuerdo unilateral que desde el mancillado capitolio le dicta a los países de Latinoamérica cómo deben comportarse, qué permitir y qué prohibir a su ciudadanía, manipulada hace décadas y con la plandemia, peor.

¿LA FIESTA EN PAZ? De Caracas y Quito a Washington, pasando por Puebla

Sale peor el remedio que la enfermedad, es decir, que aquello que se identifica como problema y se pretende solucionar, si no va acompañado de la necesaria información y criterio, el resultado será empeorar lo que se quería enmendar. Poco importan los propósitos, por nobles o justicieros que se pretendan, que si no hay una percepción amplia del asunto a resolver, de los factores y sectores involucrados, de la responsabilidad de unos y otros y del impacto social del supuesto remedio, pues el tiro sale, irremediablemente, por la culata.