28 julio, 2021

¿LA FIESTA EN PAZ?

El oportunismo, el arribismo y el cinismo son parte de la herencia ideológica del prian, esa gata revolcada que convierte la política en negocios, en pingües negocios. A saber cuáles trae entre manos la imaginativa alcaldesa de la capital poblana, que no obstante jugarle a la izquierda y al progresismo no tiene empacho en hacerle el caldo gordo al pensamiento único y, de paso, como sin querer queriendo, al Consenso de Washington, ese acuerdo unilateral que desde el mancillado capitolio le dicta a los países de Latinoamérica cómo deben comportarse, qué permitir y qué prohibir a su ciudadanía, manipulada hace décadas y con la plandemia, peor.

El oportunismo, el arribismo y el cinismo son parte de la herencia ideológica del prian, esa gata revolcada que convierte la política en negocios, en pingües negocios. A saber cuáles trae entre manos la imaginativa alcaldesa de la capital poblana, que no obstante jugarle a la izquierda y al progresismo no tiene empacho en hacerle el caldo gordo al pensamiento único y, de paso, como sin querer queriendo, al Consenso de Washington, ese acuerdo unilateral que desde el mancillado capitolio le dicta a los países de Latinoamérica cómo deben comportarse, qué permitir y qué prohibir a su ciudadanía, manipulada hace décadas y con la plandemia, peor.

De pocas entendederas pero inconfesables sometimientos, la economista y animalista Claudia Rivera Vivanco, metida a presidenta municipal de la cada día más descuidada ciudad de Puebla, sigue empeñada en que uno de los problemas prioritarios de esa metrópoli es, ni más ni menos, la prohibición de las corridas de toros, como si esa tradición con más de cuatro centurias en esa entidad fuera invento del antiguo régimen, del prian pues. Tan audaz y visionaria medida sólo será posible con el apoyo de la proyanqui organización Animal-H0eroes –es el idioma de Washington, no de Puebla–, dirigida por el señor Antonio Franyuti, empleado de alguien y subvencionado por alguien, y no precisamente perros y gatos.

Según me platicó un testigo ocular, gracias a la enérgica protesta de la regidora de Morena, Rosa Márquez, quien le plantó cara a estos justicieros de mingitorio, recordó que en la capital poblana había problemas mucho más urgentes que abolir la fiesta de los toros, y se evitó que el pasado jueves fuera votada tan descarriada iniciativa.

Pero la economista-animalista metida a alcaldesa insiste en su cruzada en favor de nada, aunque a decir verdad, hay quienes señalan su intención de relegirse en el cargo si para entonces se autoriza a perros y gatos votar. De no ser así, la licenciada Claudia, con renovados esfuerzos por seguir sirviendo a la ciudadanía, incluidos los animales que sólo sean maltratados en lo oscurito y no a la vista del público, planea, con serena conciencia política, sustentado pensamiento ideológico y acendrado espíritu de servicio, presentarse como candidata a la gubernatura. Con razón la sensibilidad futurista de la cumplida funcionaria que se agarra hasta de los Animals-Heroes con tal de seguir sirviendo a alguien.

Además de constituir por parte de la economista-animalista un activismo de preparatorianos con una capacidad ilimitada para hacer el ridículo en el ya fragmentado partido Morena, el gobernador Miguel Barbosa Huerta le externó al periodista poblano Enrique Núñez: “Los órganos de gobierno deben actuar con responsabilidad y seriedad… Yo llamo al ayuntamiento de Puebla a que cancele esa pretensión de anular la posibilidad de que haya fiesta brava en este municipio… Espero que no lleguen a eso porque en ese caso el gobierno del estado está decidido a tomar posición sobre este asunto”.

¡Ah que el municipio libre y sus sometidos defensores!