25 julio, 2021

HOY HACE 25 AÑOS
LLEGA AL MUNDO DOMINGO ORTEGA

-Domingo, domingo a domingo… eres el mismo Domingo. Era la oración inventada y gritada por los ingeniosos aficionados que cada domingo, justamente, pagaban su boleto y se sentaban en el graderío del Toreo de la Condesa a disfrutar su espectáculo, la fiesta, en ese entonces, todavía muy brava. Se la dirigían al peninsular coletudo Domingo Ortega, “El diamante de Borox”, como reproche a sus trasteos monótonos, estandarizados pero suficientes.

-Domingo, domingo a domingo… eres el mismo Domingo. Era la oración inventada y gritada por los ingeniosos aficionados que cada domingo, justamente, pagaban su boleto y se sentaban en el graderío del Toreo de la Condesa a disfrutar su espectáculo, la fiesta, en ese entonces, todavía muy brava. Se la dirigían al peninsular coletudo Domingo Ortega, “El diamante de Borox”, como reproche a sus trasteos monótonos, estandarizados pero suficientes.

Domingo Ortega había nacido en Borox, de ahí su mote, provincia minera de Toledo, España el 25 de febrero de 1906.

El campo, los barbechos, los surcos, el sol abrazante, la tierra, los cultivos, el ganado y sus cuidados son duros, correosos, devastadores, desgastantes y demandantes. Son amantes que se apropian sus mismas ganancias, pero, en cambio, curten, forjan espíritu y alma y casi limpian la mente de maldades y acercan a lo divino.

Ortega fue “campesino modesto” –en realidad no lo hay- y llegó a la fiesta nacional de su patria tarde, según el concepto taurómaco de formación profesional. Su primer traje de luces lo vistió hasta 1928, es decir, a los 24 años.

Pocas fueron las novilladas que pudo matricular en su currículum; sus últimas apariciones en este rango fueron en el coso de Barcelona durante la campaña de 1930. Como feliz consecuencia de los éxitos ahí registrados, el 8 de marzo del año siguiente se plantó en el tercio de la misma arena para que “Gitanillo de Triana” le cediera la lidia y muerte del primer cuatreño del hierro de Juliana Calvo.

Domingo Ortega, su autodidactismo edifica e inspira.

Sin haber actuado en la capital española como novillero, pisó esta severa superficie el 16 de junio del señalado 1931 con el objeto de confirmar el doctorado barcelonés, asunto que apadrinó el formidable Nicanor Villalta con un burel del criadero de Julián Fernández.

Episodio de aprendizaje muy breve el de él sin embargo tuvo la inteligencia y facultades suficientes para absorber la teoría y la práctica de la tauromaquia.

Su quehacer se distinguió por un poder impresionante y en sus telas quedaron dominados la mayoría de los toros complicados que enfrentó durante su aleccionadora y estupenda trayectoria. Si, cuando aún la tauromaquia era de toros bravos y los actores tenían la necesidad de sacar sus talentos. Si, cuando la tauromaquia era emocionante e impredecible.

Torero de fundamento, sencillo, serio, muy serio, grave y compacto.

Mente clara, atenta y abierta fue la de este “señor y hombre seco”. Para argumentar la tesis habría que leer la conferencia que dictó en el Ateneo de Madrid el 29 de marzo de 1950. Ahí quedó “sencillamente” explicada la tauromaquia teórica; la práctica ya la había explicado y rubricado antes en muchas tardes. Es el modelo extraño de torero intelectual.

Su autodidactismo edifica e inspira. Ha habido figuras que no han sido maestros y maestros que no han sido figuras. Ortega es una de las escasas excepciones, pues tuvo ambas cualidades. Aritmético era el sentido que tenía las distancias en relación con los tiempos en estando delante de los bicornes, y su nombre fue atractivo para las empresas, pues proyectaba sus quehaceres a la clientela y ésta se interesaba en él.