19 junio, 2021

HOY HACE 35 AÑOS
“Samurai” hiere de gravedad a Felipe Sánchez Reyes

“Samurai” fue un burel desencajonado en la Plaza México procedente de la vacada guanajuatense de Begoña. Se anunciaba en el gigantesco coso de la calle Augusto de Rodin una corrida de toros para el 4 de mayo de 1986, en homenaje a Pedro Vargas, el “viejo” de todas las danzas; aquel de la voz pastosa que durante sus mocedades pretendió ser torero y acabó haciendo duetos con larga lista de cantantes, tanto nacionales como extranjeros, y de muy variados géneros. Despejarían el paseíllo Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de la Capea”, Manolo Arruza y Miguel Espinosa “Armillita”.

El hijo del “Ciclón” concluyó la tarde llevándose en la espuerta dos orejas, una de cada uno de sus antagónicos, el vástago del “Maestro de Saltillo” izó el rabo del ejemplar que cerró plaza, “Tenor” de nombre, según el cartón anunciante, mientras que el peninsular “Capea” enlistó para su currículum el indulto del acotado “Samurai”. Recuérdese que uno de los motes que se le otorgaron a Vargas fue el de “Samurai de la canción”.

El colorado bicorne, de salida, hizo una visita al callejón, lo que generó cierta polémica sobre el indulto. Una vez vuelto al anillo, en el examen de varas, acudió al peto tan por derecho, con prontitud, casta, bravura y fuerza, al nivel que remitió al callejón al jinete de castoreño.

Y el salmantino, en su momento, armó la sarga para dar solución al último tercio. Ahí vino el trasteo suntuoso, excelente, brillante, variado y muy torero. La obra puso definitivamente al “Niño de la Capea” como uno de los consentidos de la afición azteca. Manolete, Paco Camino, José Miguel Arroyo “Joselito”, junto con el salamantino –agréguese el que se quiera-, han sido los españoles más queridos de la clientela nacional.

“Samurai” extendió la noticia hasta muchas horas después de la apoteósica función en la gigantesca plaza de la “Ciudad de los Deportes”.

Ya en la “calma” de las corraletas del monumental inmueble, pasada la apoteósica función, se citaron el propio “Capea”, veterinarios, ayudantes en general, un camarógrafo y hasta un genial fotógrafo –Armando Rosales “El Saltillense”- para realizar las pertinentes curaciones a la res. Entre el conjunto humano se encontraba un conserje, Felipe Sánchez Reyes quien sufrió hasta nueve cornadas del célebre bicorne. El accidente sobrevino cuando el burel, erráticamente sujetado del cerrojo de una puerta, hizo un brutal movimiento y como consecuencia abriendo el portón que lo separaba del departamento en el que se encontraba el joven de 16 años. Ahí, ante el terror del resto de personas, se ofreció la serie de cornadas. “El Saltillense”, inquieto, atento e intuitivo, cuajó varias gráficas con su inseparable cámara para dejar testimonio del hecho atrás de las tramoyas de la fiesta brava. Igualmente, el camarógrafo dejó selladas las imágenes en la cinta de su aparato. El notado y afamado galeno Xavier Campos Licastro fue quien a lo largo de hora y media hizo la cirugía atinadamente al herido y le remitió a que convaleciera con fortuna.