15 junio, 2021

HOY HACE 151 AÑOS
Fallece el diestro Agustín Perera

En la localidad ibérica de Palencia, a causa de una septicemia, exhala su aliento postrero el coletudo Agustín Perera el 10 de junio de 1870. Protagonista fue de un extraño suceso: Él mismo, el anterior día 5 en el propio coso palentino, se había causado una herida con el estoque cuando intentaba la suerte suprema a un burel del hierro de Fernando Gutiérrez de nombre “Girón”.

En la localidad ibérica de Palencia, a causa de una septicemia, exhala su aliento postrero el coletudo Agustín Perera el 10 de junio de 1870. Protagonista fue de un extraño suceso: Él mismo, el anterior día 5 en el propio coso palentino, se había causado una herida con el estoque cuando intentaba la suerte suprema a un burel del hierro de Fernando Gutiérrez de nombre “Girón”.

Con las urgencias pertinentes fue llevado a un nosocomio de Palencia, en donde fue atendido. Cuando parecía que se recuperaba favorablemente, se presentó la muerte de modo inexorable.

Dé cabida el amable lector a otra versión que afirma que el deceso se presentó por cornada.

De cualquier modo, Perera se enlistó en la columna profunda y dramática de los de coleta que han sido víctimas de la fiesta más hermosa del mundo.

Perera había visto los primeros rayos de luz del rey de los astros en Sevilla el 16 de agosto de 1836.

En rango de sobresaliente de espada se presentó en el coso de su ciudad natal el 30 de mayo de 1861. Aquella función representó en su carrera dentro de los anillos, el despegue de un duro bloque de absorción en cuanto a la técnica de la lidia de reses bravas. Cumplida esta de manera satisfactoria, tras ocho años de bregar en todos los sitios que pudo, le llegó el feliz rédito: la alternativa en la capital española. El acontecimiento se pactó para el 24 de octubre de 1869. De postín fue el padrino: Salvador Sánchez “Frascuelo” quien ante la vista de Jacinto Machío le dio espacio y licencia para que despachara a un toro de nombre “Cariñoso” procedente de la vacada de Aleas.

Las notas que dan razón de aquella fatal tarde señalan que el cartel del 5 de junio, ya acotado en las primeras rayas de la presente tablilla, Perera sostendría la lidia alternando con Gregorio López Calderón.

Los bicornes de la dehesa de Fernando Gutiérrez habían adquirido fama, con sobrados méritos, de ser complejos en su comportamiento. Aquella partida seleccionada para la función a cuento, no fueron la excepción. El que abrió la tarde remitió a la enfermería a, varilarguero “Jordán” y el primer espada, López, lo despachó con excesivas precauciones y de modo detestable.

El encargado de abrir los apartados de toriles corrió el cerrojo y entonces apareció en escena “Girón”, toro de pelaje negro listón y cariavacado.

Muy suelto galopó por sobre la arena, sin embargo mandó al terreno de los muertos a cinco equinos.

Los encargados de adornar el morrillo del antagonista fueron “Vinagre” y Ricardo Moreno, hombres de brega que hubieron de utilizar el recurso de la media vuelta en correspondencia de las complicaciones que estaba presentando la res; incluso Moreno resultó con un fuerte pisotón en el pie derecho cuando saltó la barrera en busca de la humanidad de tal banderillero. Tal lesión le impidió continuar en las diligencias de la lidia.

Después del episodio reseñado vino el percance fatal; ya muleta y estoque en manos el desgraciado Perera.

La autoridad ordenó entonces a López a que cumpliera con el ritual de estoquear hasta dar muerte al toro agresor, empero aquel, viendo la peligrosidad palpable del animal que estaba en escena, se negó, asunto que le mandó a la cárcel mientras que la Guardia Civil hubo de matar a balazos al bovino.