28 julio, 2021

HOY HACE 70 AÑOS
Juan Silveti ratifica doctorado en la capital ibérica

La arena de la plaza Monumental de Madrid fue marcada por las zapatillas de Juan Silveti Reynoso “El Tigrillo”, el vástago del extravagante y valiente Juan Silveti Mañón “El Tigre de Guanajuato”. Era el 17 de junio de 1951, fecha apalabrada para que el fino diestro azteca ratificara su título de matador de toros en el coso más importante del planeta tierra. Llevó padrino de gala, al maestro Antonio Bienvenida y atestiguó el protocolo el diestro más destacado de cuantos haya dado hasta hoy Portugal, Manolo Dos Santos; para dar efecto a la confirmación soltaron de toriles para abrir plaza a “Pavito”, toro criado en los agostaderos de Manuel Sánchez Cobaleda.

La arena de la plaza Monumental de Madrid fue marcada por las zapatillas de Juan Silveti Reynoso “El Tigrillo”, el vástago del extravagante y valiente Juan Silveti Mañón “El Tigre de Guanajuato”. Era el 17 de junio de 1951, fecha apalabrada para que el fino diestro azteca ratificara su título de matador de toros en el coso más importante del planeta tierra. Llevó padrino de gala, al maestro Antonio Bienvenida y atestiguó el protocolo el diestro más destacado de cuantos haya dado hasta hoy Portugal, Manolo Dos Santos; para dar efecto a la confirmación soltaron de toriles para abrir plaza a “Pavito”, toro criado en los agostaderos de Manuel Sánchez Cobaleda.

El continuador de la dinastía Silveti, una de las más importantes estirpes toreras de la patria mexicana, nació el 5 de octubre de 1929 en la gran Ciudad de México.

No sin la renuencia de su célebre padre, el nuevo Juan Silveti abrazó la carrera de lidiador de reses bravas; tenía, sin duda, aptitudes para ello.

Luego de la preparación en sus primeros años, debutó como novillero en el coso del barrio de San Marcos de Aguascalientes. Un lustro tardó desde entonces para apersonarse y presentar sus credenciales toreras en el coso más grande del mundo; esto se dio el 3 de junio de 1949 y en semejante anillo, a los siete meses de la fecha acotada, volvió, ahora para recibir la alternativa de parte del maestro potosino Fermín Rivera quien ante la testificante persona de Manolo Dos Santos se ofreció el acto el 15 de enero, ya de 1950. El primero de la tarde, burel del protocolo, salió a escena con el nombre de “Colegial” y llegado del campo bravo tlaxcalteca, específicamente de la legendaria dehesa de La Laguna, de cuya casa era ya el “Tigrillo” un consentido.

Bien estuvo el diestro americano en su primera campaña ibérica en la que sumó a su hoja de servicios hasta 18 funciones. La impresión gratísima que causó en la severa afición española le dio la visa para al año siguiente, 1952, retornar a la península y se acartelara en la Feria de San Isidro.

El 25 de mayo despejó cuadrillas con Raúl Ochoa “Rovira” y Pablo Lozano quienes darían la cara a un encierro de Pablo Romero. Heridos sus alternantes, se quedó con cuatro de los bureles y les enfrentó con solvencia y arte; desorejó a uno y caminó en paralelo a las maderas recogiendo vítores en otros dos. Aquellas peludas fueron la llave con que abrió la Puerta Grande.

El éxito alcanzado en la Monumental de Madrid le acreditó para que se le contratara hasta en veinte tardes en diferentes cosos del mapa ibérico, incluido el coso capitalino a donde regresa el 22 de junio, ahora alternando con su paisano Antonio Velázquez y con Rafael Llorente. Los mexicanos adquirieron un auricular cada uno. Seguía reforzando su cartel Silveti.

Juan Silveti Reynoso, el mexicano que mejor cartel ha tenido en la Monumental de Madrid.

Con trato de figura, la empresa madrileña le propone otra fecha, la del 12 de octubre; ahora alternando con Antonio Bienvenida y Manolo Carmona para quienes se seleccionó un encierro fuerte y astipuntal del Conde de la Corte. La tercia de coletudos se repartió siete orejas, dos de ellas fueron a para a los puños del “Tigrillo” por su trasteo non a “Fustiguero”; el cuadro final de la fecha fue la salida en hombros de los actores.

Para 1953 suma a sus estadísticas españolas otras veinte corridas, tres de ellas en Las Ventas, 12 y 26 de abril y 2 de julio; ésta última en la preponderante Corrida de la Prensa a la cual honra cortando un auricular de un bicorne de Atanasio Fernández.

Si algo detuvo su son de triunfos, fue la punta de un toro cuando actuaba en la plaza de Linares, esto el 29 de agosto del año citado rayas anteriores.

1954 fue el de su regreso al viejo mundo y se apersona otra vez en Las Ventas dentro de la serie isidril, sinembargo el triunfo esta vez sería en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla el 17 de junio. Alternando con Cayetano Ordoñez y su compatriota Jesús Córdoba, eleva su nombre y burila una faena viril, gallarda y fina a un toro de Salvador Guardiola del cual pasea las orejas en medio de la aprobación de la sensible afición sevillana.

En la gran plaza de la “Ciudad de los Deportes”, el vástago del “Tigre de Guanajuato”, según estadísticas, actuó en 23 corridas; su mejor campaña fue la de 1960. Cortó dos rabos consecutivos. El primero el 10 de abril a “Holgazán”, toro de La Laguna. El 8 de mayo, reedita el acto con “Esclavino”, burel de la legendaria laguense de La Punta.

El 30 de octubre, ahora sobre la corteza arenosa de “El Toreo”, traza un trasteo delicado, técnico, reposado y clásico a “Farolero”, antagonista procedente de la vacada de Valparaíso del cual empuña el trofeo de cerdas.

Sin haberse despedido oficialmente de su profesión, Silveti simplemente dejó de actuar luego de una corrida en Tijuana en 1968.