21 septiembre, 2021

HOY HACE 95 Y 21 AÑOS RESPECTIVAMENTE
Debuta como novillero “Cagancho y se inaugura “El Coloso de Los Altos”

El 5 de agosto de 1926 Joaquín Rodríguez “Cagancho” va a la capital de su patria a presentarse en rango de novillero. “El gitano de los ojos verdes” nació en Sevilla, envuelto por el seno del célebre y torero barrio de Triana, hijo de un herrero y nieto de un intérprete del cante jondo.

Quince primaveras contaba cuando se enfrentó a su primera vaquilla y a los cinco años se atavió con el terno de luces por vez primera; fue aquello en el coso de San Fernando. Al año del debut se presenta en la Maestranza de Sevilla durante una función novilleril nocturna.

Pero en Madrid fue en donde generó un impacto de alto sonido la fecha motivo de los renglones presentes. “Cagancho” manejaba el capote de manera distinta; a más de su elegancia natural, el sevillano interpretaba la verónica con los brazos muy abajo, muertos, desmayados por lo menos. Esta forma era algo no visto antes.

Al año siguiente, y ya con esa su distinguida y hasta extravagante verónica, consigue la alternativa; se la otorgó Rafael Gómez “El Gallo” en Murcia cuando corría el mes de abril. “Valencia II” se la ratifica en la capital durante la misma campaña.

De ahí partirían sus mejores años y hasta ver terminada la década de los veintes. Expandió entonces su arte profundo y su apego a las normas clásicas al practicar la tauromaquia.

Para diciembre de 1928 se presentó en México, nuestro país que le acogió con tremendo afecto. Un cuarto de siglo luego se despediría de los redondeles ante la afición del Toreo de la Condesa. Cariño mutuo fue, ya que Joaquín decidió quedarse a vivir en la gigantesca y hermosa Ciudad de México, donde falleció a la edad de 81 años en el Sanatorio Español a causa de cáncer de pulmón.

Diestro irregular, como buen “torero gitano”, se sostuvo en la cumbre gracias a sus pincelazos geniales delante de los toros.

También “Cagancho” puede bien incrustarse en la lista de coletudos escandalosos. Tardes de petardo formidable acabaron con los toros retornados en las corraletas y el hombre atrás de los enrejados de las cárceles. Estos contrastantes acontecimientos fraguaron conceptos retratados en la frase “Quedar como Cagancho”, refiriéndose a que se obtenía un total éxito o un absoluto fracaso en tal o cual proyecto.

En los muros de Lagos de Moreno, Jalisco, “La Atenas Jalisciense” pendían los carteles que expandían su propaganda para lo que sería la corrida inaugural del hermoso y majestuoso edificio de ladrillo que se había diseñado para que hiciera función de lienzo charro y plaza de toros. La cita, el 5 de agosto de 1990, el cartel, a caballo, para interpretar el “Arte de Marialva”, Rodrigo Santos y a pie, para que realizaran el “Arte de Cúchares”, Manolo Arruza, Jorge Gutiérrez y César Pastor; del ganado se encargaría la dehesa de Santo Domingo.

“El Coloso de los Altos” demanda más funciones que sean consonantes con su entidad.

Lagos de Moreno, la mera Puerta de Oro de Los Altos de Jalisco, tierra de charros egregios, tuvo el lienzo Santa Elena, sitio de huertas y árboles frondosos. También ahí, para la Feria de Agosto, se realizaban corridas de toros y novilladas. Escenario fue en donde se vivieron inolvidables hazañas, sobre todo de charrería.

Pero un día surgieron las inquietudes de uno de los sectores charros del bello Lagos: construir un lienzo que fuera consonante con la ciudad y con la anudada afición a la charrería que gravitaba en la región. Entonces vinieron las labores ancestrales de construcción y al concluirlas, en el encaje urbano de la parte sur de la cabecera municipal se presumió el “Coloso de los Altos”. Ahí sigue, demandando con su importancia arquitectónica más eventos que correspondan a su entidad.