27 noviembre, 2021

RESEÑA DEL CUARTO FESTIVAL TAURINO
125 Aniversario de la Plaza de Toros San Marcos

En punto de las 5:00 P.M. se llevó al cabo el tercer festival del certamen “México Busca un Torero” y que forma parte de los festejos por el aniversario 125 de la Plaza de Toros San Marcos, festejo que originalmente debió ser el cuarto de acuerdo a su original programación pero que debido a las condiciones climáticas del pasado mes de julio, debió de ser reagendado para este 22 de agosto.

En punto de las 5:00 P.M. se llevó al cabo el tercer festival del certamen “México Busca un Torero” y que forma parte de los festejos por el aniversario 125 de la Plaza de Toros San Marcos, festejo que originalmente debió ser el cuarto de acuerdo a su original programación pero que debido a las condiciones climáticas del pasado mes de julio, debió de ser reagendado para este 22 de agosto.

Tras partir plaza se solicitó un minuto de aplausos para:
José Manuel Montes “El Ratón”, Matador de Toros;
Juan Manuel Díaz, comentarista taurino y
Sra. María Gloria Martín Álvarez, madre de Paco Vargas, comentarista taurino.

Un abrazo y nuestro más sentido pésame para sus familiares y amigos.

Se registro menos de media entrada, con cielo despejado y con ráfagas de viento que por momentos incomodó a los alternantes, sin ser ello un factor determinante para el resultado final.

Como primer espada, ERNESTO JAVIER CALITA, lidió a Hispano de Cieneguilla, un toro con 507 kilos y herrado con el número 151. Se mostró variado con el capote, tras un puyazo y su respectivo quite logró una faena en donde tuvo su mayor lucimiento por naturales. El toro se desplazaba con clase, aunque la fuerza le duró poco por lo que hubo de tirarse a matar, desafortunadamente no acertó al primer intento y con ello perdió al menos una oreja. SILENCIO.

JUAN PABLO SANCHEZ, con otro bien presentado toro de Cieneguilla, Campero de 501 kilos y con el número 30. Acompasadas Verónicas para recibir, en el caballo el toro denotó falta de bravura al escupirse hasta en dos ocasiones y cuando finalmente se logró quedar en el peto para recibir el tercer puyazo, el toro no recargó. Jonatan Prado saludó en el tercio tras ajustado y lucido par de banderillas. Hábilmente inició la faena de muleta con toreros doblones, lo que terminó por definir el juego del toro, ya que se vio sometido por si lidiador, circunstancia que supo aprovechar Juan Pablo para hacer el toreo de calidad, templando como ya es una cualidad en él y haciendo eco en los tendidos que le valoraron su quehacer. Mató de una estocada tendida y trasera que le valió para cortar UNA OREJA.

A JUAN PABLO LLAGUNO le correspondió CIERVO, también de Cieneguilla, astado que hizo diferencia en tipo y trapío con respecto a sus dos antecesores, pesó 458 kilos y fue marcado con el número 124. Sin acomodarse con el capote se procedió a picar a l toro, un solo puyazo. El toro no fue fácil y desarrollo sentido, lo que transmitía peligro. El buen quehacer taurino y el sitio de su lidiador evitó un susto mayor. No obstante no haber lucido artísticamente logró demostrar que está puesto y que le puede a los toros complicados. SILENCIO.

En cuarto lugar se soltó a Vencedor, también de la ganadería de Cieneguilla, con 461 kilos y con el número 50. Le tocó en suerte a ANTONIO LEMELIN. Tampoco fue un toro fácil pero sí evidenció la falta de recursos de su lidiador, no obstante, que ya en esto tiene su camino andado. Mató de rápida, aunque defectuosa estocada. SILENCIO.

LUIS DAVID lidió y mató a Valenciano de Cieneguilla, herrado con el número 5 y de 473 kilos. Recibió con una larga por la espalda de pie, posteriormente una tanda de verónicas que inmediatamente encontró eco en los tendidos dadas sus buenas hechuras. El toro ser escupió en dos ocasiones del caballo, al tercer intento se logró completar la suerte de picar. Variado quite por lo que fue ovacionado. Muy completa faena y nada monótona ya que hubo variedad de suertes con la muleta, todas ellas con calidad y temple. Culmino su labor con la poncina y derechazos al natural (sin ayudado ni estoque). Estocada desprendida, suficiente para que el toro se entregara al puntillero y que de esta manera y ante la petición del público se le otorgaran DOS OREJAS.

Para cerrar la función salió Pavichón, con 453 kilos, número 137 y de la ganadería de San Pablo, que debía ser toreado por ANGEL LEZAMA “EL PAPO”. Con el capote no hubo acoplamiento, tras ser picado solicitó las banderillas, clavo dos pares al cuarteo y un tercer par al violín, con más voluntad que lucimiento. Pases por todo el ruedo sin sentido de orden ni idea de cómo estructurar su faena. Lo que mejor logró fue la estocada. Por su disposición escucho palmas las cuales le valieron para darse por cuenta propia una VUELTA AL RUEDO.

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