17 octubre, 2021

HOY HACE 117 AÑOS
Nace Francisco Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana

El 23 de septiembre de 1903, en una casa de la rambla “Rodrigo de Triana”, justamente en el barrio sevillano de Triana, ve la luz primera del mundo Francisco Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”. Pese a que otras abundantes fuentes citan su natalicio en hasta tres o más distintas fechas, la investigación personal me indica como más acertada la que para abrir las cuartillas al frente propongo. Ahora le entrego al amable lector la fuente: Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4, 700 fechas importantes: www.fcth.mx.

El 23 de septiembre de 1903, en una casa de la rambla “Rodrigo de Triana”, justamente en el barrio sevillano de Triana, ve la luz primera del mundo Francisco Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”. Pese a que otras abundantes fuentes citan su natalicio en hasta tres o más distintas fechas, la investigación personal me indica como más acertada la que para abrir las cuartillas al frente propongo. Ahora le entrego al amable lector la fuente: Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4, 700 fechas importantes: www.fcth.mx.

Este místico hombre torero también fue identificado en el Atlas Taurómaco como “Curro Puya”, aunque con tal mote jamás se anunció en ningún cartel.

Su progenitor, Manuel Vega Romero se desempeñó como herrero en la Cava de los gitanos de la hermosa ciudad de Sevilla, y junto con Carmen de los Reyes García procreó, además de a la figura central de las presentes hojas cibernéticas al frente, a Rafael, matador de toros, y a José, quien únicamente pudo alcanzar el rango de novillero.

Francisco, antes que se entregara total y apasionadamente a practicar la tauromaquia, laboró hasta los veinte años con su padre en el legendario oficio de forjar metales.

Apto para las lides y de gran expresión artística muy pronto su nombre comenzó a expandirse por todos los rincones taurinos. Para 1924 ya era convidado a los tentaderos; en uno de ellos, justo en la finca de Antonio Flores estaba apersonado Juan Belmonte quien quedó impactado por los modos tan finos para torear de Francisco. El “Pasmo de Triana”, de ahí en adelante, en cuanta tertulia participaba no dejaba de exclamar: -“He visto a un gitanillo de Triana”… llegándole el mote que le identifica hasta hoy.

Su debut con terno de luces se apalabró para el 18 de mayo de 1924 en el coso de San Fernando, Cádiz, pero sus carnes se vieron heridas por el pitón de su antagonista, lo que obligó a aplazar la presentación para el siguiente 15 de junio en el mismo coso.

Al año siguiente va a la Real Maestranza sevillana para presentarse con varilargueros, esto el 15 de agosto de 1925. La tarde fue afortunada ya que sus maneras gustaron a los delicados paladares de la clientela maestrante, sobre todo su manejo sutil del capote por lo que aquella campaña retornó a la dorada arena acotada hasta en tres fechas más.

Posteriormente iría a Madrid a presentar sus credenciales; fue el 30 de julio de 1926.

Antes de la alternativa fue herido nuevamente, ahora en Sevilla y de carácter grave el 5 de septiembre del mismo calendario.

En este orden las verónicas: “El Soldado”, Silverio Pérez y “Curro Puya”.

Su trayectoria novilleril fue realmente brillante; como puntero hizo contienda en los anillos con Félix Rodríguez y Vicente Barrera, tercia sin duda que marcó la época.

Bien cuajada su carrera en el pergamino menor se dio fecha a la alternativa. El 28 de agosto de 1927 se anunció en la plaza del Puerto de Santa María, Cádiz un cartel histórico: Rafael Gómez Ortega “El Gallo”, Juan Belmonte y “Gitanillo de Triana” con toros de Concha y Sierra. El primer toro de la función se llamó “Vigilante” y, según opúsculos de la época, era de pelo berrendo. Joaquín Albaicín escribió específicamente sobre el doctorado, que contiene extravagante y extraña anécdota, por lo que vale la pena el darle espacio en la cuartilla presente: “La ceremonia de entrega de trastos al nuevo matador fue, al parecer, inusualmente larga, en especial para el público, que no alcanzaba a escuchar nada de lo que se estaban diciendo entre sí los dos torteros. Eran ambos muy aficionados a las peleas de gallos, y, como resultaba que tenía Curro dos pollos que antojábansele a Rafael dos luchadores imbatibles, no le ocurrió otra cosa a El Gallo, en el momento mismo de la investidura, que proponerle que se los vendiera.

Así permanecieron varios minutos, cambiando impresiones sobre la raza de que hacía tal o cual crestudo gala en el palenque, y pujando cada vez más alto Rafael por los de Curro ante el gesto imperturbable de Belmonte y el estupor y la impaciencia de quienes llenaban los graderíos. Finalmente, convencido El Gallo de que no iba a dar a torcer su brazo Curro y de que no le vendería los gallos, le dio la alternativa, diciéndole al estrechar la mano: Suerte, y al toro. Tú llegarás, porque eres gitano”.

Ese mismo año ratifica su título en Madrid, fue el 6 de octubre y con idénticos padrino y testigo, con toros de Julián Fernández, no sin el prólogo ecuestre a cargo del portugués Simao da Veiga. Al día siguiente en la revista “El Eco Taurino” apareció la siguiente crónica a cerca de Francisco: “Estuvo admirable con el capote, hizo quites maravillosos, dio lances de arte y temple,

que fueron ruidosamente ovacionados, y luego al final, en el último toro, realizó una de las mejores faenas de muleta que se han ejecutado este año en la plaza de Madrid. Valiente, cerca y, sobre todo, artístico, elegante, suave, con estilo personal. El público lo aclamó con verdadero entusiasmo”.

Igualmente, la nota la firmó Albaicín.

Los años subsecuentes al doctorado se identificaron por bárbaras y desesperantes irregularidades de parte del diestro sevillano. Además de su pereza y hasta cierta indiferencia se unió un severo accidente de tráfico y una cornada de que fue víctima en el coso de Málaga en 1929.

El 31 de mayo de 1931 se dio una corrida en el coso de la carretera de Aragón de la capital española. Alternaron “Gitanillo de Triana”, Manuel Jiménez Chicuelo y Marcial Lalanda. “Gitanillo” armó la sarga y en los primeros muletazos a “Fandanguero”, éste le derribó y lo embistió muy cerca de la barrera dejándole tres cornadas, una en cada muslo y una más cerca de la cadera con lesión importante del nervio ciático siendo operado en la propia enfermería del coso. Lamentablemente, luego de dos meses y medio de dolores, complicaciones y sufrimientos “Curro Puya” exhaló su aliento postrero la mañana del 14 de agosto…

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