17 octubre, 2021

HOY HACE 56 AÑOS
Triunfal tarde protagonizan “Antoñete”, J. Luis Barrero y Joselito Huerta en La Monumental madrileña

El 30 de septiembre de 1965 en la Plaza Monumental de Madrid un recio mexicano comparte el éxito con dos ibéricos. Ahora la nota: “Una tarde de brillo se da en Las Ventas de Madrid; Antonio Chenel “Antoñete” le corta las orejas a un buen astado de los pastizales de Félix Cameno, en tanto que Joselito Huerta da dos vueltas al redondel y José Luis Barrero obtiene un auricular. (Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4,700 fechas importantes; www.fcth.mx).

El 30 de septiembre de 1965 en la Plaza Monumental de Madrid un recio mexicano comparte el éxito con dos ibéricos. Ahora la nota: “Una tarde de brillo se da en Las Ventas de Madrid; Antonio Chenel “Antoñete” le corta las orejas a un buen astado de los pastizales de Félix Cameno, en tanto que Joselito Huerta da dos vueltas al redondel y José Luis Barrero obtiene un auricular. (Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4,700 fechas importantes; www.fcth.mx).

Por dolor, envidia e ilegítima soberbia algunos ibéricos habladores que se llaman “taurinos”, mencionan a Gaona, “Armillita” y Arruza como los únicos espadas mexicanos que fueron tratados como figuras en España.

No obstante, varios espadas más, entre ellos Joselito Huerta “El León de Tetela”, tuvieron experiencias internacionales muy importantes.

“El León de Tetela”, poderoso y profesional. España testificó muchos de sus triunfos.

Debutado como novillero en su patria y con el respaldo de Alberto Alonso Belmonte realiza el viaje a la Madre Patria –que más bien fue padre- y se acredita en el rango menor en Las Ventas madrileñas el 24 de julio de 1955 enfrentando ganado de Tabernero de Paz, no sin antes haber debutado en Jerez de la Frontera el 2 de mayo de 1953 y anotándose sus primeros trofeos en aquel país, tres orejas de su lote y saliendo, por su puesto, a hombros.

Por su buen hacer en otros redondeles peninsulares se contrata en La Real Maestranza de Caballería de Sevilla el 29 de septiembre, de aquel 55. Esa tarde recibió la alternativa de parte de Antonio Bienvenida –una de las grandes figuras de todos los tiempos-, quien le cede la responsabilidad de dar lidia y muerte a “Servilleta”, primer toro de la función del hierro de Felipe Bartolomé al que corta una oreja. Esto ante la presencia de otro coletudo azteca, tan valiente hasta como para darle en que pensar al demonio, Antonio Velázquez.

Al año siguiente viaja de nueva cuenta a España para, principalmente, ratificar su doctorado en la capital. Otra vez fungió como padrino de la ceremonia el

padrino de alternativa, ahora testificando “Chicuelo II”, con “Vivachón”, ejemplar quemado con la figura de Salvador Guardiola; esto el 10 de mayo.

Venía la feria de San Fermín en Pamplona, y a ella va “El León” a triunfar. Era la tarde del 5 de julio y se jugarían bureles de Garcigrande. Acompañado en el paseíllo por su padrino, sale al redondel en su turno y empuña las orejas y el rabo de uno de sus oponentes, cuajando así tal éxito torero del cual se tiene como de los más notados en su carrera.

Pero el “León” también manó su sangre para regar arenas europeas; el 22 de agosto de 1964 sus alternantes, “El Viti” y Curro Romero, ven como el diamante del pitón de un toro de Joaquín Buendía le abre gravemente el muslo derecho.

En sus estadísticas venteñas lucen hasta doce comparecencias, lo que le da el honor de ser uno de los mexicanos que más tardes han actuado en semejante plaza y ante semejante clientela.

Torero poderoso y profesional, de sabor campero y charro; miembro de la “Escuela Mexicana del Toreo” y uno de sus mejores representantes.

Como Ponciano Díaz, en su momento y dentro de sus circunstancias, también practicó el arte de charrear, aunque en tal mundo no es del todo bien visto por “grillero”, culpándosele de haber “dividido” la charrería por algún tiempo.

A todos nos llega el fin, y “El León” dejó de rugir, a la edad de 67 años, el 12 de julio del 2001.

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