7 diciembre, 2021

HOY HACE 74 AÑOS
Entrega su alma al creador “Joselillo”

Buy Non-Generic Ambien “El 14 de octubre de 1947 fallece el sensacional novillero José López Rodríguez “Joselillo”, el escenario del desenlace fatal fue el desaparecido sanatorio de Santa María de Guadalupe de la Ciudad de México. Tres semanas antes “Ovaciones” de Santín había cornado en la Plaza México al paradigma de los novilleros”. (Martín del Campo Rodríguez Sergio; Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4,700 fechas importantes. www.fcth.mx).

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https://www.krocmemphis.org/je8oqqr0itv Su nombre completo fue Laurentino José López Rodríguez y nació el 12 de julio de 1925 en Nocedo de Curueño, provincia de León, España.

https://www.lesrendezvousdecamille.fr/ue6wdop9t Por causas de la mala economía de su padre, y en edad de infante, llega a nuestro país en el verano de 1932 para agregarse a la familia de su hermano José Luis, quien ya estaba establecido en la Ciudad de México con una tienda de abarrotes.

Buy Zolpidem En las postrimerías de 1944 el arrogante joven se atavía por vez primera el traje de seda y oro en la plaza de Tepeji del Río, Hidalgo, aunque su actuación se limitó a estar clavado atrás de un burladero.

https://www.medicinalmarijuanaassociation.com/medical-marijuana-blog/29gaz6vp Inquieto, temperamental y decidido se fue de su hogar para vagar, quizás buscándose a sí mismo, en varias ciudades del interior de la patria. Y aunque nada logró en el sentido estrictamente taurino, seguramente aquella demencial aventura le ayudó a forjar su indómito espíritu.

“Joselillo”, una estatua del toreo sin fronteras ni nacionalidades.

De retorno a la Ciudad de México, el trazo de su destino se cruzó con el de un hombre pintoresco y poderoso en el ámbito de la fiesta brava, José Jiménez Latapí, “Don Dificultades”, “Don Difi” o “viejo ogro de la calle del Pino”, como también se le conocía entre la gente del toro; personaje de cuyos labios siempre colgaba un enorme puro y cubría su testa con sombrero de anchas alas.

Y fue justamente “Don Difi” quien le respaldó para que llegara a la cúspide novilleril. Bien supo explotar las cualidades, que eran muchas, taurinas del

joven y aplicar su poder en las empresas de las plazas de la gran urbe capitalina.

En el bloque de sus apariciones en el gran coso de la “Ciudad de los Deportes”, desde se presentación se granjeó las pasiones del público, pero al poco tiempo también despertó muchas envidias. Su rival fue Fernando López “El Torero de Canela”, apoderado que era por el culto e ingenioso “Pepe Alameda”.

En un ambiente de poderosas presiones, llegó el percance fatal. Fue el 28 de septiembre de 1947 en el propio coso de Insurgentes. “Ovaciones”, utrero de la dehesa de Santín, le infirió una cornada muy grave, con rotura de la femoral. Los galenos le atendieron bastante bien, según crónicas de la época, aunque no descartaban el peligro de una infección.

Finalmente, el día que le dieron de alta, la estatua se derrumbó para no levantarse jamás a causa de una tromboembolia pulmonar.

Su alternativa hubo de titularse como proyecto frustrado. Estaba siendo planeada para que Luis Procuna se la otorgara dentro de la Feria del Señor de los Milagros en el coso de Acho de Lima, Perú el 19 de octubre de aquel trágico año de 1947.

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