7 diciembre, 2021

HOY HACE 37 AÑOS
Se presenta en la plaza de “La Ciudad de los Deportes” la dehesa de Marco Garfias

Ambien Generic Online El 28 de octubre de 1984 se anunció una novillada en la plaza México; los carteles rezaban: Seis novillos de Marco Garfias para Eulalio López “El Zotoluco”, Mauro Vázquez y José Roberto Garza.

El 28 de octubre de 1984 se anunció una novillada en la plaza México; los carteles rezaban: Seis novillos de Marco Garfias para Eulalio López “El Zotoluco”, Mauro Vázquez y José Roberto Garza.

Aquella tarde significó para el hierro potosino su presentación en el coso de la rambla Insurgentes.

Buy Zolpidem Paypal Pero atrás de la divisa combinada con los tintes naranja, rojo y negro hay una historia que se lanza a 1976.

https://www.eventsandlogistics.net/wo1rqjv Aquel año Don Marco Antonio Garfias de los Santos, para desahogar su afición y cariño a las reses de casta, determinó fundar una dehesa. Con este motivo es que entabla asuntos de mercadería con su hermano José Garfias de los Santos, propietario de De Santiago, y le compra setenta vientres y un par de toros padres.

Cheapest Ambien Generic A los tres años de aquello agrega sesenta vacas y tres sementales de Garfias, criadero propiedad de su hermano Javier, para que pasten en los duros y desérticos potreros del rancho El Palmar, domiciliado en la alcaldía potosina de Villa de Arriaga. Javier poseía lo más selecto de la sangre que dio gloria a San Mateo.

https://www.eventsandlogistics.net/v5ijbww Cinco años hubieron de transcurrir después del refresco genético acotado, para que embarcara los seis utreros al coso de mayores dimensiones del planeta y se presentara ante aficionados, taurinos y crítica. La función fue afortunada para el criador y uno de los alternantes, José Roberto Garza, ya que desorejó al primero de su lote, “Alarife”, según el cartón anunciante, y en excelente estado de ánimo redondeó la tarde empuñando un auricular del que cerró plaza, “Alquimista” de nombre.

https://www.krocmemphis.org/5680afcpm4q El año este del primer éxito, Don Marco Antonio cedió el criadero a su esposa.

Ambien Online Reviews La historia continuó y en ella se cruzó alegremente la fecha en que por vez primera remitiera una corrida de toros a la capital de lo que nos queda de patria; fue el 5 de diciembre de 1987 y el destino de la partida fue el Palacio de los Deportes en donde Curro Rivera, Manolo Arruza y el peninsular Miguel Báez “Litri”, que izó una oreja, estoquearon los ejemplares.

https://www.lamechaml.org/roivvkz3 Sin embargo, faltaba el coso de la calle Augusto de Rodin, y a ella fue el ganadero a presentarse como tal, ya con seis cuatreños, el 28 de febrero de 1991. El cartel se completó con el ibérico Antonio José Galán y los aztecas Gerardo Montejano y Héctor de Granada.

Son bastantes son los triunfos que flotan entre la atmósfera recia que envuelve a la flora desértica de la dehesa.

Se trata de una ganadería no comercial, pese a que lidia con relativa frecuencia, cuyo patrón tuvo ética y moral taurinas.

https://www.medicinalmarijuanaassociation.com/medical-marijuana-blog/0a4vecj Entre las más brillantes placas se ve la que da razón del 12 de noviembre de 1994 en El Toreo de Cuatro Caminos, cuando el reinero Enrique Garza se hizo acreedor de dos orejas y el formidable Pepín Liria empuñó una.

Buy Zolpidem Australia El 1° de diciembre de 1996 en el coso de Torreón, Coahuila Jorge Gutiérrez se encontró con dos toros nobles de los que obtuvo una oreja por cada uno de ellos, mientras que el entusiasta, espectacular y explosivo lagunero Arturo Gilio guardaba en su espuerta tres auriculares de los de su lote.

https://www.latchpal.com/k1wacq93lux La tarde del 1° de mayo de 1999, en el coso de Torreón, Coahuila, también fue triunfal para la divisa potosina; Alejandro Silveti y Gilio, nuevamente, aprovecharon las virtudes del ganado y alzaron una oreja cada uno, entre que el fino diestro Federico Pizarro sumaba para su currículum tres apéndices.

La vida profesional de Arturo Gilio está muy unida a la casa ganadera de Marco Garfias. El 28 de octubre de 1990 se encontró con “Chinelo”, estupendo utrero que propició que el de La Laguna extendiera su joven, fresca e impactante tauromaquia; pero la función le resultó al igual que dulce, amarga. El gentío reunido en el coso más grande del mundo comenzó a pedir el indulto del bicorne, demanda que negó el juez Jesús Córdoba. Ante la negativa, Gilio siguió toreando bastante engolozinado; en un momento trágico, luego de una serie de manoletinas de hinojos, “Chinelo” lo prendió por la entrepierna y lo azotó contra el albero produciéndole una bárbara fractura expuesta de tibia y peroné. Al margen del doloroso episodio, quedó la nobleza y prestancia para embestir del novillo criado por Don Marco Garfias.

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