7 diciembre, 2021

DE JUSTO Y VALADEZ BRILLAN EN LA “TARDE CALAVERA”

Ambien Epocrates Online Casi se completa el setenta por ciento del aforo que admitieron las autoridades sanitarias para la Corrida de Calaveras en la Monumental de Alberto Bailleres de Aguascalientes.

https://www.latchpal.com/tbobv1ygdm Con este motivo, los propios Bailleres desencajonaron seis astados de una de sus dehesas, Begoña para el caso, formando un encierro de escaso atractivo físico, aunque de buen juego general.

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Al ser requeridos los astados en la suerte de varas, hoy con una almendra disminuida, recargaron los más, escupiéndose solamente el cuarto. La buena lidia que ofrecieron, generó que la clientela despidiera con aplausos los restos de primeros cinco. Buena nota de lidia, sin duda.

https://www.lamechaml.org/h7lp9fwi90 Despejaron cuadrillas el ibérico Emilio de Justo, que por vez primera se apersonó profesionalmente en arenas aztecas, Luis David Adame, que no las tuvo del todo consigo, y Leo Valadez, quien compartió la parte brillante de la tarde con el extranjero.

Luego de una eficaz brega, Emilio de Justo (palmas y dos orejas) interpretó limpias y bien acabadas chicuelinas, y una vez haberle detectado las virtudes de prontitud y casta al adversario, se dejó ver con un trasteo clásico, de buen gusto, en el que logró lo mejor sobre el cuerno derecho, aunque diluyendo la posibilidad de un auricular con un par de pinchazos antes de atinar la estocada delantera.

La labor ante su segundo, igualmente, traslució la cualidad de lo bien hecho, fino y estético; sí que la primera parte careció de una total conexión con la clientela; pegaba pases a distancia, sin son y fuera de los terrenos en que el toro podía embestir y dar mejor juego. No fue sino hasta las tandas postreras, cinco, dicho con exactitud, que ajustado con el buen antagonista –clase y calidad lo distinguieron-, y desdoblando el brazo derecho templada y toreramente, fue recompensado con estruendosos oles que acompañaron cada uno de sus muletazos, correspondiendo a su obra ejecutando formidable espadazo.

Llo que valió la pena de Luis David Adame (palmas tras aviso y división tras dos avisos) en su primera intervención, el quite por caleserinas y, presentada la sarga, algunas tandas, ya por el diestro, ya por el siniestro lados en lo que fue una faena de altibajos que no terminó de gustar sino sus últimos momentos y ante una res de clase y prestancia propias para practicar mejor el toreo, y a la que despachó de muy mal modo con los aceros.

Su desempeño con el quinto fue espectacular, estruendoso, escandaloso y dedicado a las gayolas. Hubo en escena vistosas zapopinas, segundo tercio convidado Valadez y, armada la pañosa, de hinojos en el centro del redondel cambiado por la espalda y derechazos. Recuperada la plomada también se le observaron algunos buenos pases, como consciente que fue, en parte, de la fijeza y clase del adversario. No faltó la “pelea de gallos” para amenizar el atrabancado desempeño que a unos alegró y a otros, los más entendidos en materia taurómaca, irritó. De cualquier forma, tenía las orejas casi en las manos, empero con las armas estuvo sólidamente mal.

Con el compás, cerrado Leo Valadez (oreja y palmas) lanceó suavemente, llevó por chicuelinas al caballo a su primer ejemplar y dejó sentir crinolinas para, así, entregar una variada y completa labor capotera; bien banderilleó y luego se aplicó a formar un trasteo de buena manufactura, básicamente derechista, aprovechando la fijeza, recorrido y respetable estilo del bicorne, del cual se deshizo según estocada ligeramente caída, aunque de rápidas repercusiones mortales.

Lo único bueno de su segunda intervención fue la tersura, profundidad y arte de las verónicas con que saludó al sexto, una res que admitía hacer muy bien el toreo, pero al que nunca encontró la distancia y son, acabando su breve labor no sin sufrir un poco al empuñar las armas.

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