25 septiembre, 2021

José Morente/Director La Razón Incorpórea

LA CASA DE LOS GALLO. FERNANDO EL GALLO Y GABRIELA ORTEGA

La unión de torero y flamenca ha sido tan frecuente como se piensa. Sin embargo, pocas parejas han sido origen de una dinastía tan fecunda como el caso de Fernando Gómez “El Gallo” y Gabriela Ortega Feria. Aunque la verdad es que ellos no inician una dinastía, sino que la continúan.

Para mí los datos históricos tienen interés cuando los cuentan quienes los vivieron en primera persona. En este caso, quien nos cuenta cosas sobre estos dos personajes es su propio hijo Rafael (Rafael el Gallo) en una entrevista:

EL PICO DE LA MULETA

Uno de los tópicos más repetido es el del “pico” de la muleta. El pico es la parte más alejada de la muleta con respecto al cuerpo del torero, por ello, torear con el pico es, para muchos aficionados, torear alejando al toro de la cadera, una ventaja inadmisible que exige pública reprobación por lo que no es infrecuente escuchar en las plazas ese bocinazo que lo denuncia -¡Picooooooo!- lanzado por el espectador “inteligente” que no se deja engañar por el torero que usa tal ardid. Según esos aficionados el toreo hay que hacerlo con la panza que es lo clásico. Según los toreros no se puede torear sin el pico.

EL PICADOR SEVILLA Y EL CORONAVIRUS DEL SIGLO XIX

A principios del siglo XIX todavía los picadores mantenían un papel preponderante en la fiesta de los toros. Faltaba poco para que las cosas cambiasen y los primeros espadas cogiesen el relevo en el beneplácito del público pero todavía seguían anunciándose por delante en los carteles y se les respetaba el privilegio (que hoy mantienen) de llevar chaquetillas con golpes dorados.

A “MANOLETE” LE HA MATADO UN TORO.

Justo hace setenta y un años y por estas mismas horas (escribo entre las 10 y las 11 de la noche) trasladaban a Manolete en camilla desde la enfermería de la Plaza de Toros hasta el Hospital de los Marqueses de Linares donde se iba a consumar el drama.

Un drama que, como las tragedias griegas, tuvo coro de protagonistas: aquel torero joven, aquel ganadero amigo, aquella madre dominante, aquella novia, aquel apoderado y sobre todo, el público, aquel público.

CUANDO EN MADRID SE ABRÍA LA PUERTA GRANDE (CASI) TODAS LAS TARDES

DAVID MORA Y MALAGUEÑO
Ayer el público de Madrid recompensó a un toro y a un torero. El torero es David Mora (de todo el escalafón quizás el que más se merecía un éxito de este calibre) y el toro se llamaba Malagueño, de Alcurrucén (ya van dos años seguidos que esa ganadería da el premio gordo en San Isidro). A Malagueño le dieron una merecidísima vuelta al ruedo y a Mora dos merecidísimas orejas y lo sacaron por la Puerta Grande de las Ventas. ¡Bien hecho!

Ese y no otro es el Madrid que nos gusta. El que sabe recompensar a toros y a toreros. El Madrid de siempre. El de antes. Un Madrid exigente pero justo que, cada vez, aparece menos.

JOSÉ TOMÁS NO ES EL TORERO PERFECTO

Puede que José Tomás no sea el torero perfecto. Puede que sea muy discutible. Muchos -no nosotros- le discuten casi todo: las plazas donde torea, los toreros con los que torea y las ganaderías que torea. Puede que no sea de recibo reducir una temporada a tres o cuatro corridas de toros. Puede que todo eso sea verdad y que José Tomás no sea el torero perfecto.

¡GALLISTAS DEL MUNDO, UNÍOS!

El primer torero del nuevo siglo

La historiografía oficial del torero nos ha presentado siempre a Joselito el Gallo como el último torero del siglo XIX y ello pese a que toda su andadura taurina tiene lugar durante la segunda década del siguiente.

Joselito vendría a ser, y según casi todos los historiadores, el torero que mejor compendia y resume todo el acervo de conocimientos, repertorios, técnicas y recursos acumulados a lo largo de toda la historia del toreo anterior a él (y subrayo lo de anterior) mientras que Juan Belmonte sería, por el contrario, el diestro visionario y revolucionario que sentaría las bases de una nueva época y cuyo toreo sería el que llegaría hasta nuestros días.